Bienvenidos a De Gusanos y Lombrices. Sé Bienvenido... si vienes de buenas, claro.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Joe Grant. El verdadero Carl Fredricksen. 10/10.

Pixar ha creado una nueva obra maestra del cine titulada "Up". Hace llorar de emoción a los amantes del cine romántico y disfrutar en su butaca a los amantes del cine de aventuras. Consigue divertir a los locos bajitos que, ajenos a todas las lecturas que nos lanza el film a los más talluditos, se lo pasan pipa con las peripecias de sus protagonistas. Ha tenido la valentía de dar el papel protagonista a un anciano que lleva casado con su amante esposa muuuuuchos años pese a lo que se siguen adorando y necesitando como los protagonistas de "Dejad paso al mañana". Y, en definitiva, hace recobrar la fe en la Industria del Cine a todos los amantes del 7º Arte en este año 2009, uno de los más horrendos que recuerdo.

Especialmente gustará a los fieles al Cine Clásico del Hollywood de los años 30 y 40, porque huele a Capra y hasta a Curtiz, y suena a Alfred Newman gracias a la genial banda sonora de Michael Giacchino.
Los genios de Pixar homenajean, una vez más, al glorioso cine mudo de Chaplin y Keaton con algunas escenas memorables en las que no se escucha ni una sola palabra. Se puede afirmar ya que "Up" es lo mejor que le ha pasado al cine en 2009 y tiene pinta de que ningún otro trabajo la desbancará del n.1 este año. Un 10 para la película número 10 de la mayor factoría de satisfacciones cinéfilas de la última década: PIXAR.

Los "actores" de "Up" también miran nostálgicos hacia el Hollywood dorado de las grandes estrellas que no sabían lo que era el Actor´s Studio ni falta que les hacía. Su virtual protagonista, Carl Fredricksen, es la viva imagen de nuestro adorado Spencer Tracy en p.e. "Adivina quién viene a cenar esta noche". Y etc, etc.
Pero, según ha confesado Pete Docter, -director de "Up", uno de los creativos de "Monstruos S.A." y guionista de "Toy Story" o "Wall*E"-, el personaje de Carl Fredricksen está inspirado en gran parte en la figura de Joe Grant, una leyenda de la animación clásica de la Disney que nos dejó hace 4 años a la edad de 97 primaveras debido a un ataque al corazón que le pilló trabajando en su estudio.

En 1943 Mr. Grant participó en la cinta ganadora de un Oscar:

"Der Fuehrer´s Face".

Corto de animación de propaganda antinazi protagonizado por el pato Donald y que os invitamos a ver hoy, dentro de nuestro Año Gusano WWII, para recordaros lo malos que fueron los nazis y lo grandes que son los genios de Pixar, de la Disney y tantos otros artistas cuyos nombres casi nunca recordamos.


martes, 29 de septiembre de 2009

Bastardos??? Y tarantinos.

Mira por donde, Mr lombrezze apuntaba el otro día que le había gustado la peli del Quentin. Pues nada oye, en el mundo gusano queremos conocer todo de primera mano al igual que hicimos con la premiere alemana de "Iron Man". (Aquí para el que no se lo crea). Mundo Gusano estuvo allí.

Pues ahí estamos, sufriendo pero consiguiendo traeros al verdadero Quentin. Al golferas. Mirad como se agarra el pájaro. Jajajaja, tanto tanto y luego no aguanta los tragos. Abajo lo podéis ver en su salsa...

No os puedo contar el argumento de su próxima pelicula, (nos pidió que guardáramos el secreto), pero mirad qué cara de satisfacción puso cuando le di una idea para una historia de un mundo consumido y desolado, donde solamente sobreviven una lombriz y un curilla...

Es que se parte el muchacho. Eso sí, se mostró muy interesado por la adaptación al cine de "El Salitre de las botas de Pockollock" y se llevó un manuscrito de MrLombreeze para estudiarlo.

Nada más. Pero sabed que, a partir de ahora, Quentin Tarantino también lee este blog (eso prometió al menos).
Un saludo gusano.

Fotos cortesía de World Worm Press

sábado, 26 de septiembre de 2009

El salitre de las botas de Pockollock. Capítulo XIV.

Capítulo XIV. Primer ensayo general de "Il mio poleo" con Lucía de Tamerlán y su engendro mecánico.

Aunque había costado un dineral enmendar la carencia visual de Lucía de Tamerlán, el Primer Ministro Konsultas asistió encantado a los ensayos de "Il mio poleo" de Vinelli. Todo parecía ir bien y los cachivaches de Flaghertty impedían que la soprano acabara copulando con el primero que se le cruzara o, todavía peor, acabara incrustada en un instrumento de viento-metal. Lucía se movía de manera algo artificiosa pero lo compensaba sobradamente con su exquisita calidad vocal. En ningún momento pareció que hiciera falta conectar a la corriente eléctrica los cables que unían su corsé metálico a los raíles del techo. Además, el costosísimo generador de Flaghertty todavía estaba siendo fabricado en las factorías angoleñas de la compañía “Westmithsmore and Brothers”, inventores del molinillo de café que ya era conocido en medio mundo como "westmihsmorianillo".

Dos días antes del último y definitivo Ensayo General Final, (E.G.F.), previsto para el 2 de Noviembre de 1902, una enorme grúa de 700.000 toneladas instalaba los dos potentes generadores W&B en un edificio anexo al Teatro de la Ópera. Supervisaba la operación Jonas, el criado de Flagertthy, de quien recibía precisas instrucciones, -como no-, de manos de "Feligerio", el caballo muerto de Konsultas, que se había ofrecido voluntario para servir de enlace entre Ingeniero y mayordomo.

Un selecto grupo de la creme de la creme del grupo más exquisito de la Alta Sociedad imperial fue invitado al E.G.F. que fue ceremonialmente magistrado por Konsultas y su mano derecha en el asunto, el tenor Vladimir Kolenko, cuya espesa barba adornó para la ocasión con guirlaches de Venezuela y madreselvas de alondra de Turquía.

Cuando Jonas, minutos antes del estreno, consultó a "las dos K" sobre la necesidad de encender o no los generadores W&B, Kolenko le respondió: "ah, amigo Jonas, ¿acaso no soy yo un simple soñador de sueños?, ud. es el experto. En sus manos dejo tan secundaria decisión". Tras lo cual, se comió un guirlache venezolano que colgaba justo de la punta de su barba.
Jonas, dubitativo, mandó llamar a "Feligerio" para que corriera raudo y veloz a consultar con Flaghetty, pero fue informado de que el Primer Ministro Konsultas iba a asistir al ensayo sentado sobre su caballo muerto, como siempre hacía.
Jonás decidió finalmente ceñirse al plan original que incluía los 100.000 voltios que eran capaces de generar los W&B. Aunque solamente los emplearía en caso necesario, es decir, si los raíles y ataduras de la soprano no bastaban para llevarla por el buen camino escénico.

Todo fue bien hasta el Acto IV.

En la "escena junto a la fuente rusa" Prifrigia, reina de los Malakeos, canta quejumbrosa una hermosa aria titulada "Per que sonno tan putta?", ("cuánto me gustan los hombres"), que dice así:

Per que sonno tan putta,
per que fogliare tanti,
Sin Vastos sei perdutta,
Io voglio antipasti.
Si io fuera beatta,
non metteria tanto,
E como una fumatta,
subiria presto y alto.

"Per que sonno tan puta".

Vladimir Kolenko había mandado construir para esta escena una fuente de madera de nogal en cuyo interior se alojaba un tanque de 50.000 m3 que llenó de tiburones de Malasia y pirañas mediterráneas, amén de otros muchos peces que no sobrevivieron a la voracidad de estas dos exóticas especies, ("a veces pienso que Kolenko es tonto" diría Konsultas a propósito de este hecho).
Cuando Jonas vio que la de Tamerlán se acercaba peligrosamente al mortal estanque, temeroso de que la integridad física de la soprano corriera peligro, decidió activar los generadores, y seguidamente 100.000 voltios recorrieron el cuerpo de Lucía de Tamerlán reduciendo sus carnes y grasas, en cuestión de segundos, a un montón de cenizas malolientes que compartieron agua y fuente con los cadáveres de tiburones y pirañas electrocutados por la fuerza imparable de los generadores W&B.

Generadores W&B. Museo de la Ciencia de Ciudad del Cabo.

Días después, el inventor Flaghertty, camino del cadalso acusado de electrificación en masa, comentó emocionado al verdugo:

- De seguro que la Tamerlán experimentó el más intenso orgasmo que jamás un ser humano haya sentido en toda la Historia de la Humanidad,
- ¿Y los tiburones?, -preguntole el verdugo mientras le ajustaba la soga al cuello.
- No amigo mío. Los tiburones no, ¿es que no sabe que los tiburones son escualos?.

Próxima semana: Capítulo XV. Buscando una nueva soprano: la diva Maria Poboski.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Vuelve The Cult.

"Wild Flower", The Cult, 1987:

Y vuelven a España este mes de Septiembre. En nuestro país actúan el día 26 en Madrid y el 27 en Valencia.

The Cult es una de mis bandas favoritas de todos los tiempos. Hace casi 25 años los jóvenes rockeros a los que nos horripilaba el heavy light de los Whitesnake y cia o disfrutábamos los ACDC pero nos parecía que iban demasiado desaliñados y que eran demasiado macarras, encontramos la salvación en la lluvia de esta banda inglesa de look mucho más cuidado, voz solista bastante más melodiosa (Ian Astbury) y guitarrazos (Billy Duffy, excompañero de Morrisey en "The Nosebleeds") tan efectivos como los de la banda australiana, aunque ni de lejos llegaran al virtuosismo del maestro Young, Angus Young. Y encima sus canciones estaban chupadas de versionar.

Total, que durante la década prodigiosa de "The Cult" (1985-1995), esta formación nos dejó un buen puñado de grandes canciones y tres álbumes maravilosos e imprescindibles: "Love", "Electric" y "Sonic Temple".

Si algún desdichado no conoce a "The Cult" puede hacer un cursillo intensivo comprándose el "Pure Cult: for Rockers, Ravers, Lovers and Sinners", un disco recopilatorio que incluye lo mejor del grupo. Imprescindible en cualquier cd-teca que se precie. Disco en el que se incluía este otro temazo: "The Witch".

jueves, 24 de septiembre de 2009

Stalingrado, qué bestias madre mía.

Hoy vamos a daros mal con otra batallita de las que hicieron época. Hoy vamos a repasar la batalla de Stalingrado, primera batalla certificada que los nazis perdieron y en la que perecieron 250.000 soldados alemanes, muchos de ellos novatos de reemplazo que no habían combatido antes.
Todo empieza en el otoño de 1942. Hitler estaba asediando las ciudades de Leningrado (como el próximo lunes os recordará musicalmente MrLombreeze) y Moscú. Estaba a las puertas de estas ciudades, la conquista era segura pero costosa para las tropas alemanas. Entonces, en un momento de lucidez, Hitler decide desviar sus tropas hacia el sur, hacia los pozos petrolíferos rusos, ya que Alemania sólo disponía de las reservas húngaras. Y conquistar esos pozos también suponía dejar sin abastecimiento de combustible al Ejército Rojo.

Para dirigir semejante ofensiva se eligió a von Bock, un personaje de toda la confianza de Adolfo y que contaría con la mitad de las fuerzas alemanas bajo su mando directo. Esta fuerza estaría dividida en 2 ejércitos: El 6º Ejército, comandado por von Paulus y el 4º Ejército Panzer por Hoth.
La idea era muy buena y todo iba saliendo a la perfección. El 13 de septiembre estaba la ciudad de Stalingrado a puntito de caer. Sólo 2 ejércitos soviéticos se mantenían a duras penas en la orilla del Volga. Pero von Paulus dudó demasiado en decidirse a dar el golpe de gracia: tardó 2 días, durante los que el Ejército Rojo se recompuso y se hizo fuerte en la ciudad.

Al ver lo que había sucedido, el Alto Mando alemán decidió arrasar la ciudad con la aviación. Más de 600 aviones se dedicaron a destrozar toda la ciudad, convirtiendo todo en escombros que, paradójicamente, dieron la oportunidad a los rusos de esconderse entre esas ruinas "construídas" por la aviación nazi y tocar las narices a los boches cuando entraron.
El ejercito alemán estaba mucho mejor preparado, pero en una ciudad como Stalingrado esta ventaja no le servía, ya que todo era emboscadas y trampas. Los alemanes llamaron a la ciudad "la picadora": los combates se libraban casa por casa, habitación por habitación. Y los rusos se movían tan ricamente por las cloacas. Así y todo, en Octubre el 70% de la ciudad estaba en manos alemanas.

Los rusos tenían al general Chuikov quien, siguiendo las órdenes de Stalin, rezaba sin parar: ni un paso atrás.
A principios de noviembre los alemanes ya controlaban el 90% de Stalingrado, y los rusos se pusieron a usar francotiradores, cosa que volvía locos a los alemanes. Caían como pajaritos. Famosa la película donde relatan este drama, "Enemigo a las puertas" en la que se nos cuenta cómo un profesor de la Academia de Francotiradores de Alemania es enviado a dar una lección a los rusos.

Entonces el invierno más crudo y frío del siglo hace acto de presencia. Y un largo trecho de aprovisionamiento alemán de más de 2.000 km de distancia, convierte al ejército alemán en un monstruo con pies de barro. Los rusos se han reagrupado y recibido refuerzos. Están preparados para las inclemencias. El día 19 de Noviembre comienza el contraataque. Sabiendo que el ejercito alemán se componía de ejércitos de apoyo de italianos, de Rumanos y Húngaros, (estos 2 últimos enemigos de toda la vida). Realizan un ataque desde el norte y el sur en tenaza y consiguen aislar al ejército alemán. Los aliados de los alemanes, no presentaron una dura resistencia. Los soviéticos cortan los suministros nazis.
El ejercito Alemán sin munición, sin provisiones y totalmente aislado resiste. No obstante, piensan en romper el bloqueo y volver hacia sus líneas más atras. Pero Hitler le ordena que no lo hagan y promete suministros. Ojito a Goering, que se tira el moco y asegura que puede hacerlo como ya había hecho en otras situaciones, pero el caso que ahora se trata de 300.000 hombres. Pues nada, enormes cantidades de aviones se dedican a repartir suministros con escaso éxito. La maquinaria soviética ha alcanzado un nivel de producción monstruosos. Por cada tanque que destruyen los alemanes, ellos construyen 5. Y la aviación empieza a tener una gran experiencia derribando más de 500 aviones alemanes.


Esto supone que el ejercito alemán quede desahuciado y hambriento, muriendo y enfermando casi todos sus soldados. El 6º Ejército pide auxilio ya que la situación es desesperada. Con la ayuda del 4º Ejercito Panzer situado en el sur, planean abrir un pasillo para poder escapar.
El 19 de diciembre los tanques se quedan a 45Km del 6º ejército y no pueden liberarlos de las oleadas de soldados y tanques soviéticos que, al estar congelado el Volga, llegan con más facilidad, dejando a los alemanes con únicamente 100 tanques.
Los que están atrapados en Stalingrado disfrutan de una dieta de 60 gr. de pan y 15 gr. de azúcar diario. En Enero, sin posibilidad ninguna de victoria, los soldados nazis comienzan a suicidarse, obligando a Paulus a prohibir el suicidio entre sus hombres. Tenían como munición 1 cartucho diario...

Los soviéticos consiguen dividir a los alemanes en 2 grupos. Hitler entonces nombra a Paulus "Mariscal de Campo", manzana envenada, ya que ningún Mariscal de Campo alemán se había rendido jamás en toda la Historia. A Paulus le quedan dos opciones: luchar hasta el final o suicidarse. Es el 31 de Enero. Le quedan 90.000 hombres, von Paulus se rinde. Los alemanes que resistieron atrincherados en una fábrica de tractores son machacados el 2 de febrero.

Sólo 5.000 prisioneros alemanes conseguirían llegar vivos a Siberia. Los desertores y los vencidos serán tratados por igual por los soviéticos. Los supervivientes tardarían entre 13 y 14 años en volver a su hogar.

Una batalla brutal.

martes, 22 de septiembre de 2009

Malditos bastardos = Leone + Hitchcock + Lubitsch + Tarantino

Son muchas las voces que se han alzado pidiendo que servidor, MrLombreeze, -contraviniendo su política de no intervención en el saturadísimo mercado bloggero del cine de estreno-, se pronuncie sobre la nueva película de Quentin Tarantino, "Malditos bastardos". Venga pues, al grano: No se la pierdan. Es imperfecta. No es cierto que dure mucho, de hecho le falta metraje para exprimir todos los suculentos personajes que desfilan, en ocasiones, demasiado fugazmente. Pero este año no está la cosa como para hacer ascos y puede que hasta acabe colándose en el top 10 de 2009.

Antes de opinar sobre este film quiero manifestar que me ha dejado un poco turulato el que casi todo el mundo se haya subido al carro de conceder mérito, loor y gloria a la elección de actores con la misma nacionalidad que sus personajes. Ahora resulta que a Hamlet solamente lo pueden interpretar actores daneses y que Burt Lancaster no interpretó bien al Dr. Ernst Janning. Por cierto, Tarantino ha alardeado mucho de su internacional reparto que, según él, da veracidad a una historia fantástica, (toma contradicción), pero sin embargo, no tenemos constancia de si alguno de los 8 bastardos es judío...

Dicho esto, Tarantino nos ofrece otra película de historias que convergen (en este caso dos). La trama está narrada, otra vez, en forma de episodios o capítulos filmados cada uno de su padre y de su madre, con lo que la magia del comienzo va apareciendo y desapareciendo como el Guadiana a lo largo del extenso metraje. La mejor manera que se me ocurre de reseñar esta película es comentando, por separado, cada uno de sus capítulos.

Capítulo I. 9/10


Una de las cosas más bonitas que yo he visto en un cine este año es el comienzo de "Malditos batardos". Me predispuso a ello escuchar durante los créditos iniciales "Las hojas verdes del verano" (versión hilo musical), la hermosa canción que Dimitri Tiomkin compuso para "El Álamo" de John Wayne. Esta especie de prólogo en el que se nos presenta la figura del malo-malísimo interpretado por la auténtica estrella de este film, -el desconocido y televisivo actor austriaco Christoph Waltz-, es un homenaje al spaguetti western y por ende al Western, un género al que Tarantino debe tanto o más que a su adorado y horripilante cine made in HongKong. La llegada del Coronel nazi Hans Landa (el mencionado Waltz) a la granja lechera de Perrier LaPadite (magistralmente interpretado por Denis Menochet, cuya indumentaria no desentonaría en una peli de granjeros contra ganaderos) a ritmo de la música de Ennio Morricone, me hizo pensar que estaba a punto de ver una obra maestra del cine. Me estaba sabiendo el asunto a comienzo de "Raíces profundas" y, sobre todo, al arranque de "El bueno, el feo y el malo". Qué gran duelo de pipas en plan "yo la tengo más grande" y qué hermoso homenaje a la famosa escena del oscuro umbral de "Centauros del desierto". Este capítulo es sencillamente perfecto. No le pongo un 10 porque necesito verlo de nuevo cuando se me baje el subidón.

Capítulo II. 7/10


Tras la magistral presentación del malo, llega el capítulo gamberro con el tono que yo creo que todos esperábamos que iba a reinar en esta película. Aqui, un grupo de 8 soldados judeonortemaericanos, liderados por el teniente Aldo "Apache" Raine (Brad Pitt) y conocido con el sobrenombre de "los bastardos", se infiltra en la Francia ocupada por las tropas alemanas con el fin de asesinar cuantos más nazis mejor. Simple y directo.

Claro, solamente la idea de que hubiera podido existir semejante proyecto nos pone muchísimo y compartimos con Tarantino la pasión por la violencia, (ésa que no se cree nadie), y el gusto por machacar cabezas nazis con bates de béisbol. En fin, una gozada de aroma clásico con toques de cómic donde Hitler parece un malo del castillo de Grayskull.

Brad Pitt está pasadísimo en su papel pero hace mucha gracia, es un histrionismo positivo, como el de "Pozos de ambición". La pena es que pese a dar título al film la presencia de los bastardos demuestra luego ser casi secundaria.

Capítulo III. 6/10

Una vez presentados héroe y villano, llega el momento de la presentación de la primera trama y de "la chica". En este capítulo abandona Tarantino la estética de western y bélica de los dos anteriores para darse un paseo por el mundo de Hitchcock en el que es el más flojo de todos los capítulos, porque la sobriedad del maestro del suspense todavía le queda algo grande al brillante Quentin. El homenaje incluye una escena de "Sabotaje" de Alfredito. Una historia de casualidades, conspiraciones y venganza que supone un cambio de ritmo que me descolocó (y aburrió) en demasiadas ocasiones con demasiado Apfelstrudel y demasiada nata de por medio. Daniel Brühl está pesadísimo y entran ganas de matarlo.

El amor por el cine que destila este capítulo es incuestionable y le hace subir algún puntillo entre los más cinéfilos.

Capítulo IV. 8/10

Es éste el capítulo más tarantiniano, en el buen sentido, de todos. Y no me refiero a la violencia ésa que escandaliza tanto a algunos niños-burbuja hipersensibles, ni a los homenajes y referencias de cinéfilo friki, (que a mí ya me agotan y que en el caso de este film son interminables como bien nos recuerda our friend Charly Ramone), sino a esas escenas de diálogos larguísimos que constituyen para el que esto escribe la verdadera marca de agua de la casa Quentin Tarantino y que cuando son brillantes dan a luz a momentos memorables ("Toby.¿Toby Wong?¿Toby Wong?¿Toby Wong?¿Toby Chan? El puto Charlie Chan. Tengo la polla de Madonna en mi oido izquierdo, y la chinita Toby nosequemas en mi oido derecho."), pero cuando son redundantes ("Death Proof") se convierten en insoportables.

Afortunadamente aquí son brillantes y la mega escena de la taberna alemana es sensacional. Esto es 100% made in Tarantino. Lo mismo que la típica situación mexican stand-off que tanto nos gusta a Tarantino y a mí. Destacamos el papel del teniente británico Archie Hicox interpretado por Michael Fassbender con una elegancia maravillosa. Y por supuesto al veteranísimo y súper actorazo Rod Taylor con su cameo de Churchill. Lo de Mike Myers es penoso. Diane Kruger está muy bien.


Capítulo V y último. 7/10

Estamos ante el más estilística y argumentalmente batiburrillado de todos los capítulos. Incluye un desconcertante comienzo de videoclip ochentero a ritmo de David Bowie.

A mí me resultó difícil digerir los indudablemente divertidos momentos de enredo a lo Ernest Lubitsch de "Ser o no ser" que protagonizan los tres falsos italianos, seguidos de frenéticos, (de "Frenesi", Alfred Hitchcock, 1972), estrangulamientos nazis sumarísimos. Pero bueno, así es el tremendo cóctel final que nos propone Mr. Tarantino reescribiendo la historia de la WWII con un, de nuevo, gamberro revisionismo histórico que da un gustazo tremendo, porque cualquiera pagaría por ser Eli Roth, (aka "el oso judío, aka "el golem"), en esa escena.

La coda final nos muestra la moraleja de la película: fue una pena que tantos y tantos malditos bastardos nazis se quitaran el uniforme al final de la WWII para ocultar que onceuponatime ellos fueron unos asesinos sin entrañas.

Recapitulando y dejando atrás el regustillo ése de "lo que pudo haber sido y no fue" que deja esta película, procedemos a puntuarla en plan examen de la E.G.B.: 9+7+6+8+7 = 37, dividido entre 5 = 7,4 gusanos puntos para "Malditos bastardos" que redondeamos a 7,5 por la estupenda banda sonora que toma prestada Tarantino, (quien no pudo contratar a Ennio Morricone), de las de unas cuantas películas del gran maestro italiano y que cierra la película, acertadísimamente, a ritmo de tarantela.

sábado, 19 de septiembre de 2009

El salitre de las botas de Pockollock. Capítulo XIII.

Capítulo XIII. El engendro mecánico de M.A. Flaghertty.

Vladimir Kolenko y Lucca Portaglioni fueron recibidos en la extravagante mansión de las afueras de Toulouse del Ingeniero Flaghertty por Jonas, su fiel criado, un tipo alto y de aspecto distinguido cuya formación intelectual tenía poco que envidiar a la de cualquiera de los nobles de la Corte Imperial. El frío recibimiento de Jonas no era sino un pálido reflejo de la indiferencia que, en general, sentía el ingeniero e inventor Flaghertty por el mundo del artisteo y la farándula a cuyos miembros calificaba de "soñadores de sueños", lo que le parecía una redundancia absurda. "Yo sueño artefactos", exclamaba a menudo. Si Flaggerthy no hubiera sido en otra época amante de Portaglioni, posiblemente nunca hubiera recibido a Kolenko.

"¿Nadie de los responsables del montaje pensó que en algún momento la ceguera de Madame de Aquitania podría dar problemas?", preguntó sarcásticamente Flaggerthy mientras preparaba una pipa de tabaco balinés
"Mario", respondió Portaglioni, "ésa no es la cuestión ahora. Necesitamos tu ayuda. ¿Vas a prestárnosla o no?".
"Por supuesto que lo haré, mi querido Lucca. Por supuesto que lo haré. Tus pretéritas habilidades de amante sodomita bien lo merecen". Comentario con el consiguió sonrojar tanto a Kolenko como al cariacontecido director de coros. "Venid, os voy a presentar a unos amigos", añadió.

M. A. Flaghertty

En uno de los 27 laboratorios que incluía la mansión Flaghertty, el ingeniero les mostró uno de sus últimos inventos: un engendro electromecánico que ayudaba a ratones ciegos de laboratorio a salir de complicados laberintos. El mecanismo era muy sencillo. Sobre el techo del recinto se colocaban una serie de guías dispuestas de tal manera que reproducían el recorrido laberíntico. El ratón estaba atado a estas guías. A partir de ahí, las zonas del laberinto que no llevaban a ningún lado tenían sus paredes o suelos electrificados, con lo que, gracias a la metodología de aprendizaje por ensayo y error, el invidente ratón acababa por descubrir la salida.

- Necesitarán ustedes tantas plantillas en el techo como escenarios tenga la ópera, -dijo Flaghertty.
- Pero, en el escenario no hay paredes, y el suelo también es pisado por el resto de los componentes del reparto, - objetó Kolenko.
- Sustituiremos la electrificación del modelo que están viendo de suelos y paredes por la electrificación de las propias guías del techo que transmitirán corrientes eléctricas a madame de Tamerlán cuando se dirija al lugar equivocado a través de sus ataduras. Ataduras que, en su caso, serán metálicas e irán conectadas a un corsé que, además, realzará sus senos.
- ¿Y qué potencia habrá que aplicar al cuerpo de madame de Tamerlán?.
- Extrapolando los datos obtenidos con mis experimentos con ratones, yo diría que aproximadamente unos 100.000 voltios. Esto le producirá un ligero y agradable cosquilleo que, además, empitonará los pezones de sus ya realzados pechos. Dos jugosos melones gloriosamente coronados por dos hermosos garbanzos aureolados cual cabeza de Madonna renacentista.
- Pero Ingeniero, ese voltaje.., ¿no resultará peligroso?

Esbozando una sonrisa que denotaba superioridad intelectual, M.A. Flaghertty respondió:

- Ni mucho menos. Todo lo contrario. Es más, la corriente eléctrica va a provocar una estimulación de su zona genital aumentando el flujo sanguíneo de la vulva y provocando la erección del sonrosado clítoris. Seguramente alcanzará el paroxismo histérico una media docena de veces por representación lo que aliviará su problema de histeria femenina, dolencia que es, sin duda, el gran mal de nuestro siglo. Por poco dinero más puedo añadir al corsé una prolongación metálica de la rabadilla que finalizará a modo de gancho, quedando alojada en su sphncter ani y que estimulará su útero eficientemente. Evidentemente, madame de Tamerlán necesitará, por razones higiénicas, ponerse enemas antes de cada representación. Aunque si madame es clismáfila convencida el placer será todavía mayor con lo que su afinación será perfecta, alcanzando, de esta manera, altísimas notas como ninguna otra soprano de similares cualidades podría alcanzar jamás.

Engendro electromecánico de Flaghertty.

Se hizo el silencio en el laboratorio, momento que aprovechó Flaghertty para encender su pipa de tabaco balinés y juguetear con las figuras de humo que salían de su boca. En una de ellas Kolenko creyó ver una escena lésbica en lo alto de la Torre Eiffel.
Flaghertty sonrió de nuevo y dijo: "Mi mayordomo les dará los detalles y planos. Pueden pagarle a él. Gracias por su visita y adiós". Se dio media vuelta y desapareció dejando tras de sí otra figura de humo que pareció esta vez representar una bacanal romana.
Kolenko, excitado tanto por lo que parecía ser la solución de su problema como por la detallada representación que Flaghertty había hecho del artefacto de Lucia de Tamerlán, no pudo resistirse a preguntar a Lucca Portaglioni de regreso a la capital:

-Lucca, ¿seguro que Flaghertty es homosexual?.

Fue entonces cuando Lucca le enseñó sus pechos y le respondió:

- Monsieur Kolenko, soy una mujer.

Lucca Portaglioni

Próxima semana: Capítulo XIV. Primer ensayo general de "Il mio poleo" con Lucía de Tamerlán y su engendro mecánico.

viernes, 18 de septiembre de 2009

El retoño de la meretriz.


Hoy viernes 18 de Septiembre, (San José de Cupertino, patrón de los estudiantes, sacerdote al que los animales profesaban una profunda admiración lo que demuestra el hecho de que las ovejas "escuchaban muy atentas sus oraciones"), traemos a nuestro blog en otro de nuestros alardes de vulgaridad, una broma fácil y muy poco original.

Pero es que tras leer esta noticia me lo han puesto a huevo y si no pongo este vídeo.., reviento.



"Hijo de puta" qué sonoridad,
es el alfa y el omega de la vulgaridad.
Cuando lo dices te quedas guay,
porque hi-jo-depu-ta no tiene rival.
"Gilipollas" es más coloquial

y "cabronazo" reconozco que no está nada mal!
pero hi-jo-de-pu-ta es especial
porque es un concepto como mucho más global.

Otro gran cover de la Humanidad...

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Canciones de Guerra: El lamento del Partisano. 1943.

"He cambiado de nombre cientos de veces
He perdido a mi mujer y a mis hijos
Pero tengo muchos amigos
TENGO A TODA FRANCIA".

"Le Complainte du Partisan", Londres 1943.

Ayer actuó en nuestra amada ciudad de Zaragoza el veterano cantautor Leonard Cohen, músico canadiense que, como podéis imaginar por su apellido, es desdendiente de judíos polacos y al que le ha envejecido la voz de la misma forma que a Joaquín Sabina.
No es que yo sea un súper fan de Mr. Cohen pero sus, para algunos míticos, dos primeros discos sesenteros me gustan bastante: "Songs of Leonard Cohen" (1968) y "Songs from a Room" (1969).

Es en este último trabajo de 1969 donde se incluye la canción que traemos hoy a nuestro blog: "The Partisan", un buen cover de una canción original de 1943, "La Complainte du Partisan", que es también otra preciosidad.

Disfruten primero de la versión orginal de Anna Marly, un personaje del que hablaremos más adelante en otro post porque sus peripecias en la Resistencia durante la WWII merecen la pena ser contadas.



Y a continuación, la maravillosa versión que Leonard Cohen tituló simplemente "The Partisan" y para la que modificó la letra, (además de traducirla al inglés), sustituyendo a "los alemanes" de la canción original por una más políticamente correcta expresión: "lo soldados". Cosas de la Historia. Una canción que, por cierto, suena al final de una película española muy digna, "El Lobo".

martes, 15 de septiembre de 2009

97 segundos.

Enigmático título para la entrada de hoy. ¿Verdad?
Como todos sabréis, estos "97 segundos" son los que se cortaron de emisión cuando el hombre conquistó la Luna. Corresponden a una transmisión del astronauta Neil Armstrong y sucedió el 21 de Julio de 1969.

Esta transimisión realmente tenía un bucle, que entonces como ahora, retrasaba la emisión en tiempo real. Es decir, que se retenía y nos llegaba con unos segundos más tarde como si de un vídeo se tratara.
Qué casualidad que fue a través del centro de la NASA en Fresnedillas, (donde se realizaba el bucle), que se cortó la comunicación, ya que era en España donde se recibía la señal de lo que estaba sucediendo.
¿Se cortó?, ¿o bien no quisieron hacer público lo que pasó en ese corto periodo de tiempo?.
Pues de eso trata este libro. Los americanos disponían de la grabación original, la que si grabó lo que ocurrió. Pero entonces, ¿por qué no sabemos nada de todo esto?. ¿Por qué los americanos perdieron en España esas cintas?. Ahora lo podremos saber.

Espías de la KGB, antiguos dirigentes nazis, agentes de la CIA y del servicio secreto de Franco, todos ellos envueltos en la búsqueda de esta película donde se narran lo que no se nos dijo.
Han pasado 40 años, un periodista especializado en teorías de la conspiración ha conseguido una pista acerca del paradero de estas grabaciones...

Un libro que lo tiene todo. Espías, asesinatos, gobiernos con grandes aspiraciones. ¡Incluso un platillo volante!. Pasando por la falsificación de documentos, disfraces etc... No os cuento más.
Lo que tenéis que hacer es leerlo, claro, y entonces entenderéis cómo es todo esto posible.
Ángel Gutiérrez y David Zurdo nos lo cuentan en este entretenido libro de manera sencilla y entretenida, dando rienda suelta a su imaginación.

Una más que espectacular respuesta al enigma del corte de 97 segundos de uno de los sucesos más importantes del siglo XX.

Os lo recomiendo.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Bohuslav Martinu (1890 - 1959). El hijo del campanero.

Hola amiguitos. Más Música Clásica, que sé que os gusta mucho aunque se queden siempre los comentarios a zero- patatero.

Recordamos hoy en nuestro blog en este año en el que se cumplen 50 años desde que nos dejara Bohuslav Martinu, la figura de este grandísimo compositor checo, cuya infancia transcurrió subiendo y bajando escaleras de la torre de la iglesia de Santiago de Policka, su ciudad natal, en la que su padre ostentaba el cargo de vigilante de la torre de la iglesia mientras su madre se dedicaba a lavar la ropa de los nobles de la zona.

Es el gran Martinu una de las altas cumbres de la espectacular cordillera checa de compositores (Dvorak, Smetana, Janacek), al que la WWII obligó a ser ciudadano del mundo. Un compositor casi autodidacta con un dominio de la orquestación prodigioso que tras coquetear en París con el Impresionismo francés, quedó finalmente marcado por la música del compositor ruso Igor Stravinski, su mayor influencia musical.

Martinu desarrolló sin embargo una poderosísima personalidad propia tras asimilar a su música el sentimiento popular del folklore checo, apuntándose a un neoclasicismo con sabores y olores de las danzas y música tracionales de su país. Un compositor excepcional y uno de los mejores sinfonistas del siglo XX.

Vamos a escuchar ahora una de las 100 composiciones que, sin duda, me llevaría a una isla desierta: su Concierto - Rapsodia para viola y orquesta H337 de 1952. Un trabajo en el que podréis disfrutar de las excepcionales posibilidades de un instrumento que puede sonar como un violín o como un cello.

Quiero dedicarla especialmente, con todo mi afecto, a uno de mis mejores amigos cuyas obligaciones para con el mundo empresarial mantienen corpóreamente alejado de mí en la lejana Cipango. Va por ti, Martotti.
Sirva como homenaje también a los compositores checos Pavel Haas, Hans Krása, Viktor Ullmann y Gideon Klein, quienes murieron hace ahora 65 años asesinados por los nazis en Auschwitz. Pero como dijo Sholem Aleijem: " No importa cuan mal van las cosas, tienes que seguir viviendo, incluso si te mata.".

Mirad qué video tan bonito he colgado en el youtube para vuestro gozo y disfrute con el 1er Movimiento de esta obra. Y solamente dura 10 minutillos!. Si me queréis, escucharsen al menos el minuto que va desde el 01:58 hasta el 02:58 en el que el solista expone el tema principal.

sábado, 12 de septiembre de 2009

El salitre de las botas de Pockollock. Capítulo XII.

Capítulo XII. El segundo intento de montaje de "Il mio poleo" de Vinelli con Lucía de Tamerlán, la soprano ciega.

El tenor ucraniano Vladimir Kolenko pormenorizó, incluyendo todos los detalles que pudo recordar, el fallido intento de 1880 por parte del empresario húngaro Niccola Krucenku de montar la ópera "Il mio poleo" de Vinelli. Quería con esto asegurarse de no repetir en este nuevo proyecto los errores del pasado. Terminado el relato, Konsultas le preguntó cuántas sopranos en el mundo existían en ese momento capaces de interpretar el papel de Prifiriga, reina de los Malakeos. Kolenko contestó, sin que en su tono se advirtiera la más mínima sombra de una duda, que solamente existían dos sopranos con las dotes vovales suficientes como para interpretrar a Prifrigia: la bellísima e invidente soprano Lucía di Tamerlán, una joven promesa del bel canto, y la consagrada diva de la escena operística María Pobovski, "la Pobo". "Vladimir, ¿cuál será la más barata de contratar?", "Señor Primer Ministro, sin duda, la cieguita Lucía di Tamerlán", "Ponte a ello mi querido amigo".

"La Pobo"

Dos meses después de esta breve conversación comenzaban los ensayos musicales de "Il mio poleo" cuyo reparto fue el siguiente:

Prifriga, reina de los Malakkeos (soprano): Lucía de Tamerlán.
General Vastos Androstos (tenor): Bolondras McCormick Jr.
Píspides, capitán holotante (barítono): Ben Kingston.
Pomplona, criada de Prifrigia (mezzo): Agatha Georgingtong.
Sociedad Coral de los Sudetes, dirigida por Lucca Portagglioni. Orquesta Filarmónica de la Ciudad de Osca (Perú), dirigida por el maestro Preston Yourcenis. Director escénico: Vladimir Kolenko. Coro infantil silente del Horfanato de Nuestra Señora de los Altos Vuelos.

Bolondras McCormick Jr.

Pese a la euforia que acompañaba a todos los componentes de este nuevo montaje, la ceguera de Lucía convertiría la primera semana de ensayos en una auténtica catástrofe musico-teatral. Unos pocos ejemplos demuestran cuan poco exagerada es esta afirmación.
Al final del Acto I, durante la primera visita de Prifrigia al imperio cretense del general Vastos Androstos, los dos protagonista consuman su amor siendo Prifrigia cubierta, con ardor guerrero, por Vastos, pero...

1.- Lucía, el tercer día de ensayo, yació con Píspides, esto es con Ben Kingston, al que confundió, por error, con el propio Androstos. Tal era la implicación emocional de los intérpretes con la obra que decidieron que la cópula fuera, durante los ensayos, siempre real, con lo que el día de este primer error, Lucía exclamó en voz alta: "caramba, Bolondras, ya era hora de que lo hicieras como Dios manda". Comentario que provocó una rivalidad entre el tenor y el barítono que siguió hasta el día de la muerte de ambos dos.

2.- El cuarto día de ensayo, Lucía, advertida por Kolenko sobre el incididente del día anterior, antes de yacer con nadie palpó los genitales de los que le rodeaban y terminó yaciendo con Agatha Georgingtong, (más tarde justificaría este nuevo error por el "similar tamaño de volumen pélvico que encontró entre el pubis de Agatha y los genitales de Bolondras"). Esta escena tan lésbica, además de cambiar claramente la intención del libreto original del conde de Lanzattini, provocó calentruras excesivas entre los cantantes masculinos que sufrieron, como consecuencia de la desviación del torrente sanguíneo de la garganta al escroto, una subida general de su tono de 1/4 por encima de la partitura, provocando la indignación y cabreo del maestro Preston Yourcenis.

3.- El sexto día de ensayo, Lucía decidió confíar solamente en su sentido más desarrollado, el olfato. Y husmeando el ambiente terminó por lanzarse desnuda sobre lo que ella pensó que era el cuerpo de Bolondras McCormick Jr. pero que resultó ser una de las 700 tubas que componían el cuerpo viento-metal de la Orquesta. Lucía quedó incrustada en la tuba pero, convencida de que hacía lo correcto, siguió cantando durante varias horas.

Lucía de Tamerlán

Estaba claro que había que hacer algo con el problema de la soprano Lucía de Tamerlán.

Lucca Portaglioni, director de coros, sugirió a Vladimir Kolenko consultar al gran ingeniero e inventor Mario Antonutto Flaghertty quien había sido, según sus propias palabras, "el gran amor de mi vida".

Próxima semana: Capítulo XIII. El engendro mecánico de M. A. Flaghertty.

viernes, 11 de septiembre de 2009

"¿Se puede medir la calidad de una película?", se pregunta el Doctor Quatermass...

Seré breve en esta respuesta al post de mi admirado Doctor Q.
Doc preguntaba aquí: "¿Se puede medir la calidad de una película?". Y mi respuesta es:
Sí, evidentemente sí se puede medir la calidad de una película, pero lamentablemente NO POR CRITERIOS OBJETIVOS Y UNIVERSALES, con lo que los resultados de una medición serán tan poco objetivos tanto si le das muchas vueltas al asunto como si no le das ninguna. Por eso si contrastamos todas las listas célebres de mejores películas de la Historia, veremos que cada una es de su madre y de su padre y las tacharemos de "comerciales", "intelectualoides", etc, según nuestros propios criterios.
Un ejemplo conocido: la mejor película de los 90, resultado de una encuesta de la Cinemateca de Toronto entre las principales filmotecas y museos de cine del mundo, fue "El sol del membrillo". Que cada uno saque sus conclusiones

Pero en lo que estoy completamente en desacuerdo con Iván, -comentador invitado del Doctor Q. y origen del debate-, es en estos dos puntos:

1.- Ningún espectador aficionado ni crítico profesional, -individualmente o agrupados-, puede decidir si una película es buena o mala. Solamente el autor puede definirlo con su obra.
(?¿?). Esta afirmación es totalmente inadmisible porque estamos teologizando el debate llegando a conclusiones cuasi metafísicas del estilo "sólo el Creador, en su infinita sabiduría, comprende el Sentido de la Vida". El Cine sin espectador no existe y el espectador es soberano. Viva la Democracia y abajo la Aristocracia. Y no, esto que digo no es un consuelo porque lo que pasa es que yo desconozco las técnicas cinematográfica, porque resulta que sí que las conozco.

2.- Lo importante de una película no sea el qué cuenta sino cómo lo cuenta.
En mi opinión, es precisamente al revés. Y la primera sentencia me parece la de un mecánico y la segunda la de un artista que tiene algo que decir al Mundo. O sea, la diferencia entre un sastre y un modisto.

Si bien es cierto que Iván nunca negó en sus comentarios la importancia del componente emocional de la subjetividad de cada espectador, - bien sea éste un gañán, un aficionado, un experto o un teórico de la técnica cinematográfica-, el peso que le da al componente técnico es desproporcionado. Otorgándole además a este conocimiento el poder total sobre la nota final de la película que tampoco sabemos en qué unidad se mide, (yo propuse "fotogramos", con lo que una película que "pesara" 1.000 fotogramos sería la hostia). Él está hablando de otro nivel de disfrute del Arte del Cine, (¿superior?, ¿paralelo?), y afirma que su método es el único capaz de resolver la ecuación peli / buena = sí.
Yo, afortunadamente, me he librado de ese lastre desde hace unos años, después de leerme los escritos de Gubern, Faretta, Bazin y demás, porque diseccionar filmes comenzó a aburrirme.

Por otra parte, nadie puede negar la deformación en la percepción que un exceso de confianza en las lecciones magistrales de muchos teóricos provoca en el espectador, especialmente si uno es fácilmente impresionable por la verborrea académica y digiere mal las clases de la facultad.
Recordemos lo que le decía el gran Freedie (Terence Stamp) a la pobre Miranda (Samantha Eggar) en "El coleccionista" (William Wyler, 1965): "Me consideras imbécil porque no entiendo este cuadro de Picasso. Pero a ti te gusta Picasso porque en la Universidad te han enseñado que te tiene que gustar Picasso".

Y sí, cierto es que existen unas fórmulas narrativas que inventaron los clásicos y que siguen reconociéndose en el cine de hoy como ya conté aquí y aquí, pero su seguimiento no garantiza que el resultado final sea satisfactorio. Claro que estas fórmulas no son sino la extrapolación de las de la novela decimonónica. Especialmente, -como ya nos dijo Eisenstein hablando del cine de Griffith-, de las de Charles Dickens, (y es por esto que mi perfil contiene el comienzo de su "David Copperfield"). Y blablabla.

¿Por qué amaba Brahms los valses de J. Strauss Jr., compositor por el que profesaba una sincera admiración?. Os aseguro que Brahms sabía de música y que a ojos de un estudioso melómano las composiciones de Brahms le dan mil vueltas a las de Strauss.

Así que si queremos saber cuál fue p.e. la mejor película de los 90 podemos hacer dos cosas: Elegir la que nos salga de las narices ("Fargo"), o comernos el membrillo de Erice porque no los han dicho los Sabios de Toronto que es, como dice Hommer Simpson, la capital de Canadá.
Como siempre, el PIXARISMO (nuestra nueva religión), tiene respuestas para todo. Para la cuestión de hoy, una escena de "Ratatouille" que incluye una de las "magdalenasdeProust" más hermosas del cine reciente:



Quiero dedicar esta entrada a Lucifer, Becario del Mal, al que concedemos hoy el título de "Arcipreste de la Condomina", en primer lugar por saber leer una partitura y en segundo lugar en agradecimiento a su magnífico comentario en la entrada de "Gran Torino" del Doctor Q. al que concedemos hoy también el título de "Duc de la Subtilité.".

Y eso que iba a ser breve...

martes, 8 de septiembre de 2009

Meme. Canciones de Cine. (2/2).

Veíamos y escuchábamos ayer mis canciones favoritas de los puestos 10 al 1. Vamos hoy con las 5 primeras. En el anterior post explicábamos las reglas de este meme al que están todos nuestros lectores invitados.

Número 5. "Yo te diré" de "Los últimos de Filipinas".



Número 4. Otra vieja conocida de nuestro blog,
"Los niños del Pireo" de "Nunca en Domingo".


Número 3. "Brucia la terra" de "El Padrino III".



Número 2. "Moon River" de "Desayuno con diamantes".



¡Qué emoción!. ¿Cuál será la número 1?... No os hago sufrir más. Es ésta:

Número 1. "Manha de Carnaval" de "Orfeo Negro".



Felicidades a nuestra campeona. Una bellísima canción que vamos a escuchar de nuevo en la versión de Maria Bethania



lunes, 7 de septiembre de 2009

Meme. Canciones de Cine. (1/2).

Hola amiguitos. Vuelta al cole. Ya es hora de poner deberes para que despierten vuestras neuronas agosto-vegetativas. Hoy en nuestro blog Meme de Cine en el que hay que elegir nuestras canciones de cine favoritas.

Reglas del meme:

Regla 1.- La película no puede pertenecer al género musical

Regla 2.- La canción tiene que ser cantada, bailada o escuchada por algún actor durante alguna escena de la película.

Regla 3.- La canción tiene que haber sido compuesta para la película.

Tolerancia de las reglas del meme:

Regla 1.- Tolerancia cero. Si es un musical, no vale.

Regla 2.- No valen las metidas con calzador, como el "You could be mine" de T-2. La presencia de la canción en la escena tiene que ser significativa.

Regla 3.- Sí valen las que, aunque no fueran compuestas especialmente para la película, se hayan identificado con ella de tal manera que en el subconsciente colectivo hayan quedado ligadas forever. Por ejemplo, el "What a wonderful world this would be" de "Único Testigo" o el "Cuban Pete" de "La Máscara". También valen las canciones populares como ésta de la maravillosa "El último atardecer":


Lo suyo sería encontrar al menos 5. Yo traigo 10. En esta primera entrega, mis favoritas del puesto 10 al 6. Mañana, las posiciones del 5 al 1. Todos los lectores de este post están invitados a unirse al asunto si la propuesta les parece interesante.

Comenzamos.

Número 10. "Amado mío" de "Gilda".



Número 9. "The Crying Game" de "Juego de lágrimas". No es original de la película, -Dave Berry la lanzó en 1965-, pero como si lo fuera.



Número 8. "Sto perigiali" de "The Reharsal"



Número 7. Una vieja conocida de nuestro blog, "Por qué te vas" de "Cría Cuervos".


Número 6. "If I had words" de "Babe, el cerdito valiente", obra maestra del cine. Tampoco es original. La melodía es de Saint-Säens y es una versión pitufada de una versión ochentera pero está claro que esta película la hace suya.


Mañana, la segunda entrega. Del 5 al 1.

sábado, 5 de septiembre de 2009

El salitre de las botas de Pockollock. Capítulo XI.

Capítulo XI. La historia de Randall W. Griffith (2a. parte).

Los cuatro años que Randall pasó trabajando como esclavo sexual del obispo Obispo de Vichi sur l´aprês conforman el episodio más oscuro de este singular personaje. Randall W. G. nunca quiso hablar de aquellos días a los que raramente hacía referencia y si lo hacía, dedicaba lastimeros y fugaces epítetos, siendo el más repetido el de "doloroso", y al decir esto se llevaba la mano a las posaderas. Sabemos algo más de estos años gracias a los trabajos de investigación de Yourcen Gregtor, quien en su libro "Las parafilias de la Historia", dedicaba un capítulo al juicio que contra el Obispo de Vichi sur l´aprês se celebró en 1889 en Brujas. Allí fue acusado de prácticas de Pedofilia, Masoquismo, Sadismo, Voyeurismo, Zoofilia con canarios, Pungofilia, Somnofilia, Frotteurismo, Abasiofilia, Tafefilia, (causa de su muerte años después debido a un fatal olvido), y sobre todo de Humming. El juicio se supendería poco después debido a la fuerte erotolalia, (o estimulación sexual al hablar de asuntos relacionado con el sexo), que sufría el magistrado principal de la causa.

Juicio de Brujas de 1889.

La llegada de las fuerzas del orden al obispado, previa al juicio, provocó la liberación inmediata de unos 300 niños y 50.000 canarios "Lancashire". De nuevo en el arroyo, el ahora adolescente Randall vivió duros momentos como aquél en el que, con falsas promesas de formar una comuna naturista, engatusó a 2.600 canarios "Lancashire", antiguos compañeros de cuarto, de los que estuvo alimentándose durante años. Cuando la fortuna finalmente sí le sonrió juró solemnemente no volver a comer canarios nunca más.

Pero antes de comenzar la fulgurante carrera diplomática que le llevaría a convertirse en Adjunto Primero a la Cancillería General de la Reina bajo el mandato de Konstantin Konsultas, Randall se enamoró perdidamente de una jovencita que pronto le correspondió y que resultaría fundamental en su vida, convirtiéndose este ángel en el principal motor de la recuperación física y moral de Randall: la hermosa Margueritte Duvidier, hija de una acaudalada familia de criadores de cerdos.
Agotadas las reservas de canarios "Lancashire", Randall encontró trabajo limpiando las porquerizas de la próspera familia Duvidier, criadores de ganado porcino desde hacía varias generaciones. Fue allí donde, animado por los moteados cerdos de raza "Pietrain", comenzó sus estudios de Diplomacia y Esgrima, compaginando las lecciones magistrales porcinas con la limpieza de excrementos, también porcinos. Pronto "Big Pietrain", líder de la piara, descubrió el potencial de su nuevo discípulo que no tardó en mucho en igualar e incluso superar sus propias habilidades.


Theodore "Big" Pietrain en una foto familiar.

El amor surgió entre Randall y Margueritte a la sombra de las encinas de la granja Duvidier. Randall apoyaba la vocación artística de la joven Margueritte que no contaba con el respaldo de sus progenitores y que hacía sus pinitos trabajando en el guardarropa del Teatro de la Ópera. Por su parte, la bella Marguerite siempre confió en que Randall conseguiría licenciarse con honores en la Escuela Internacional de Diplomacia para huérfanos de Guerra, como así sucedió una lluviosa tarde de 1892 en la que Randall contempló, desolado y empapado por la lluvia, cómo las fuerzas de orden público llevaban presa a su prometida bajo la indiferente y altiva mirada de dos personajes que chuperretaban unos pestilentes caramelos de menta y que lucían sendos llamativos abrigos de astracán negro marca "Prescoldi", con una letra "K" dorada en la solapa, (uno de ellos muy mojado y el otro muy seco y que, curiosamente intercambiaron más tarde).

En su mano derecha, un anillo de 25.000 diamantes que esa misma noche iba a entregar a su prometida. En su mano izquierda, estrujado, un papel en el que se le asignaba su primer puesto como diplomático: adjunto del cónsul lituano Konstantin Konsultas, futuro Primer Ministro del Imperio franco-luso.

Randall y Margueritte. 1892.

Una semana después, Randall, con el corazón roto, recogía del lodo apestoso de los cerdos Duvidier las cenizas de su amada Margueritte que, junto con su Mención Especial al Mejor Espadachín de su promoción y el anillo de pedida, enterró bajo la encina en la que ambos amantes habían grabado sus nombres y jurado amor eterno.

El día de la firma del "decreto Konsultas - Kolenko" para la financiación de la ópera "Il mio poleo", Randall W. Griffith juró que se vengaría de Konsultas, Kolenko, Krucenku, Vinelli, Lanzattini, del Opispo, de "la Papa" y de "la puta madre que los había parido a todos" (sic).

Próxima semana: Capítulo XII. El segundo intento de montaje de "Il mio poleo" de Vinelli con Lucía de Tamerlán, la soprano ciega.

viernes, 4 de septiembre de 2009

60 años de "El tercer hombre". Mi película favorita (3 de 3).

Y ahora es cuando destripo la peli. Saltaos esta entrada los que tengáis la desgracia de no haber visto todavía "El tercer hombre".

Holly Martins descubre a través del Mayor Calloway, que su amigo Harry Lime trafica en el mercado negro con penicilina. Penicilina adulterada cuyos efectos no duda en mostrar el justiciero Calloway al desolado Holly: decenas de niños agonizan en hospitales vieneses víctimas de la medicación venenosa de Harry Lime, su mejor amigo. Para líar un poco más la cosa, Holly se enamora de la novia de Harry, Anna una inmigrante húngara que vive ilegalmente en Viena amenazada por el riesgo de ser deportada por las autoridades soviéticas y que sigue negándose a creer que Harry sea capaz de comete tan tremenda vileza.

En otra de las maravillosas escenas de la película que inmortalizaría otro elemento de la ciudad de Viena, la noria gigante del Prater, Harry descubre la bajeza moral en la que cínicamente sobrevive su amigo Holly:



Calloway juega bien sus cartas y casi tan maquiavélico como el propio Harry, propone a Holly lo siguiente: Si Holly le ayuda a atrapar a su amigo Harry, las autoridades británicas expedirán un visado para Anna que le permita alcanzar el destino europeo que más le convenga evitando la peligrosa deportación soviética. Holly cede a las presiones de Calloway y prepara un encuentro con Harry que será la trampa que provocará la persecución primero por las calles y luego por las célebres alcantarillas vienesas. Cacería del malo que nos recuerda a la maravillosa "M" de Fritz Lang.

Así muere Harry Lime, como en una tragedia griega, a manos de su propio amigo. Su cuerpo yace ahora tirado en el suelo de las sucias y frías alcantarillas vienesas. Es el fin que espera a los malos, a los scarfaces y eddie bartletts, aquellos que no hace tanto miraban con ojos endiosados y mirada cenital desde lo alto de una noria gigante, al resto de los mortales, -los pringaos-, los que se mueren de hambre porque bueno y tonto son palabras sinónimas. Desde lo más alto a lo más bajo. Metáfora del descenso a los infiernos y caída moral del villano.
Tomen nota de todo lo que se puede hacer con una cámara de cine:



Así pues, ¿lección moral aprendida?. Ni mucho menos. La película se cierra con el segundo funeral de Harry Lime. Esta vez no ha podido engañar a la muerte. Calloway asiste al sepelio junto a Holly Martins, preparado para abandonar definitivamente Viena. Anna, que no abandonó la ciudad al descubrir que el precio de su libertad suponía traicionar a Harry, está también presente. Holly lo intentará una vez más con Anna. Pero...
Asistimos a uno de los más bellos finales jamás rodados. Final impuesto por el propio Reed contra el criterio de Graham Greene, que apostaba por suavizar un poco la cosa en plan "happy-end" haciendo qua Anna y Holly se fueran juntos. Pero como reconocería el propio Greene:

"Una de las escasas disputas importantes que tuvimos Carol Reed y yo fue acerca del final, y él tenía toda la razón. Mi opinión era que una película de corte ameno como ésta no podía soportar el peso de un final desgraciado. Reed pensaba que mi final (que era indeterminado sin que se hablara una palabra) podía resultar al público, que acababa de ver la muerte y el entierro de Harry, desagradablemente cínico. Me convenció sólo a medias: temía que poca gente iba a aguantar en sus butacas el largo paseo de la muchacha desde la tumba y que el resto de los espectadores abandonaría el cine pensando que ese final era tan convencional como el mío. Yo no sabía hasta donde era capaz de llegar la maestría de Reed, y por entonces, por supuesto, ninguno de nosotros preveía el descubrimiento que hizo de Anton Karas, el tañedor de la cítara. Todo lo que yo había puesto en el guión era algún tipo de melodía relacionada con Lime.".

También tuvo Reed que imponer su criterio al del productor Korda, quien no confiaba tampoco en que el público pudiera aguantar un plano estático tan largo (más de un minuto) que además parecía absolutamente contradictorio con la estética cuasi expresionista de todo el metraje anterior.
Pero claro, Reed contaba con su poderío visual y la música de Anton Karas, como bien dijo Greene. Y así, el director nos mantiene expectantes durante poco más de un minuto y con la duda sobre cuál será la reacción de Anna al cruzarse con Holly. Su total indiferencia, inmisericordia y negación de perdón, no le dejan a Holly otra salida que... encenderse un cigarrillo. Fundido a negro pesimista y final.



Reed nos deja sin la única recompensa que podría consolar en parte al desdichado de Holly. Uno de esos finales que dejan un extraño regustillo en el paladar del espectador, cuyo ejemplo más reciente que recuerdo es el de la excelente película de Ben Affleck "Adiós pequeña, adiós" en la que se expone casi el mismo dilema moral, ése que supone el que nuestra conciencia nos obligue a hacer lo que creemos que es lo correcto, aún cuando las consecuencias de actúar de esa manera no nos devolverán recompensa, gratitud ni reconocimiento alguno, sino un sacrificio personal y varios más de las personas que queremos, y todo para no cambiar las cosas absolutamente en nada.

"El tercer hombre" es una película de sombreros, (como definieron los Coen su magistral "Muerte entre las flores"), de clima frío de los que predisponen a intrigar, con ingredientes de thriller y de cine negro, con triángulos amorosos, traiciones y desengaños. Una partida de cartas entre el Bien y el Mal que acaba en tablas, con un discurso moral tan blanco y negro como su bella fotografía. Una historia llena de momentos y frases memorables, personajes siniestros y carismáticos, y con un reparto de actores en estado de gracia. Hasta el doblaje al español es bueno. Una columnista americana la definió como "el viaje al corazón de las tinieblas de la Europa de postguerra".

Una película perfecta. De hecho, es la más perfecta que conozco.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Frases de cine. Entre Copas

"Entiendes de música, entiendes de literatura, entiendes de vinos, pero no entiendes mi problema. Tengo que follar todo lo que pueda antes de la boda".

miércoles, 2 de septiembre de 2009

60 años de "El tercer hombre". Mi película favorita (2 de 3).

El mítico productor norteamericano David O. Selznick quería a Cary Grant para el papel de Holly Martins y a Noël Coward en el rol de Harry Lime. Pero Grant tenía un cache muy alto mientras que Joseph Cotten ya estaba en la nómina de Selznick, con lo que la cosa era más económica. Además, el director Carol Reed quería a Orson Welles para el personaje de Harry Lime, lo que alarmó a Selznick conocedor del difícil carácter del loco de Welles. Finalmente Carol Reed convenció a Welles y a Selznick con un truquillo telefónico en plan "te oigo fatal, parece que se corta...", y el resto de los protagonistas aceptaron gustosos el trabajo.

El rodaje duró 6 meses y tuvo lugar en estudios londinenses y en localizaciones en la propia Viena. La película de Sir Carol Reed inmortalizaría una parte desconocida de la ciudad: sus alcantarillas. Escenario en el que transcurren las escenas finales de "El tercer hombre". Orson Welles odiaba el hecho de tener que rodar en el subsuelo vienés y se quejó así a Reed: "Carol, no puedo trabajar en las alcantarillas, vengo de California!, Mi garganta!". Por lo que en algunas escenas de la persecución, Welles fue doblado, corporalmente hablando, por un carnicero de la zona, según nos contó el guapísimo guía turístico que nos llevó por esas mismas alcantarillas vienesas, -abiertas al público todavía en la actualidad-, aquel maravilloso año en que mi mujer y yo visitamos Viena. El personaje de Harry Lime resultó ser tan poderoso y atractivo que el propio Welles protagonizó durante dos años una serie radiofónica sobre este anti-héroe.

En el aspecto visual toda la película es una maravilla. El merecidísimo Oscar a la fotografía en b/n a Robert Krasker es el mínimo reconocimiento que merece esta magna obra. "El tercer hombre" es una película rodada en tono de cine expresionista alemán (ya sabéis en plan Murnau, Pabst y Lang), con fondo de cine negro americano y con elegancia de thriller británico, lo que para mí es un compendio de virtudes. Esta cercanía formal al expresionismo alemán nos deja momentos que rozan lo onírico y en ocasiones, casi casi, la pesadilla. Permítanme ilustrarlo con esta magistral escena:



Mucho se ha escrito y ha hablado sobre la autoría real de esta película y la influencia de Welles en la realización de la misma, pero aunque sin menospreciar lo que está demostrado que el majara de Welles aportó a la obra, (y que fue algo más que su labor de actor), cualquiera que conozca la filmografía de Carol Reed deducirá con facilidad que quitarle mérito al director inglés son ganas de polemizar por polemizar. Basta con revisar, "El ídolo caído" de 1948 , o "La noche es larga" de 1947. Pero es que los mitos como Welles siempre tienen mucho tirón.

La película y el guión de Greene nos proponen varios dilemas morales interesantísimos que a todos nos costaría resolver y en los que espero que ninguno nos tengamos que ver envuelos jamás: ¿denunciarías a un amigo que ha cometido un delito?, ¿justifica la propia supervivencia en tiempos y circunstancias tan difíciles como debieron ser aquellos años posteriores a la 2ª Guerrra Mundial, el cometer cualquier acto?, ¿qué llegarías a hacer por amor?.



Continuará.

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