martes, 25 de enero de 2011

El Discurso del Rey. A Biutiful, biutiful english movie.

Sabido es que en todas las ediciones de los Oscar (trademark) se repite, más o menos, el mismo patrón de candidatas a mejor película. Uno de los estilos que nunca falta es el cine inglés en plan elegante y con toques shakespearianos. Este año la dignísima personificación de esta "categoría" es la película de Tom Hooper El Discurso del Rey que, afortunadamente para nosotros, no es una tan aburrida como El Paciente Inglés, Shakespeare in Love, Expiación o The Reader.

Jorge VI se encontró con el papelón de tener que ser el rey de los británicos y el emperador del último gran imperio colonial de Occidente en un momento bastante complicado: los años de la Segunda Guerra Mundial. Para más INRI asumió la corona tras la abdicación de su filonazi hermano Eduardo VIIII quien se quería casar con una divorciada americana educada sexualmente en un putiferio de China (esto va en serio) que le daba candela sadomasoca en la alcoba, algo que la Iglesia de Inglaterra no podía permitir. Y me refiero a lo del divorcio no a lo de la candela bizarra que de puertas para dentro a nadie importaba (vive le hipocresié!). Para rematar la faena, el pobre Jorge VI era tartamudo. Mala suerte lo de ser tartaja a comienzos del siglo XX porque ese defecto que sus antepasados podrían haber ocultado al pueblo con una sonrisa y un paternalista saludo desde alguna flamante carroza, era dificilmente disimulable frente a un micrófono de la BBC que radiaba sus tartamudeos a lo largo de todo el planeta.
Su esposa, la futura Reina Madre, contrató los servicios de un especialista en defectos del habla para intentar que Jorge VI no hiciera la risa en el que a la postre sería el momento más trascendente de su reinado: Su discurso ante todos sus subditos anunciándoles una tragedia de la envergadura de la entrada en guerra de la Gran Bretaña contra la Alemania nazi de Hitler.

Buen material para una serie de la BBC o para que el Shakespeare del siglo XXI monte un dramón clásico. Nobles anacrónicos y plebeyos modernos conviviendo y colisionando en pleno siglo XX. Los nobles viven en palacios y están todo el día de evento en evento social rodeados de marcos incomparables. Esto al cine inglés siempre le ha dado mucho juego y ha permitido lucirse a los diseñadores de producción y directores artísticos quienes, a veces, se pasan de rococós. No es el caso de El Discurso del Rey, una hermosa película que nos cuenta una historia emotiva, con algunos momentos muy divertidos y otros muy solemnes, pero que nunca se ahoga bajo el peso de cansinas detalladas recreaciones de suntuosas salas palaciegas o de trajes de noche de meticulosismos indigestos. La forma sirve al fondo que es como tiene que ser.

Una historia de la Historia de superación personal y de amistad. Si David Fincher fue incapaz de hacerme sentir nada ni de empatizar con tipos de mi generación, Tom Hooper y su película han conseguido que lo haga con un rey de Inglaterra de 1936, un señor con quien, a priori, no tengo mucho en común pero al que durante todo el metraje mostré mi apoyo y aliento porque Colin Firth nos invita a compadecernos de un tipo inteligente, culto y brillante que lucha por arrancarse esa grotesca máscara de bufón que supone su tartamudez, un indesado fruto de su inseguridad personal y de una cruel carencia de afecto durante la infancia. Y eso es el Cine y el Arte: sentimiento, claro que sí.

Son maravillosos casi todos los planos de la película de Hooper. Algunos de ellos rozan la maestría de las composiciones de los pintores clásicos. Me conmovió la figura de ese actor dramático (Lionel Logue interpretado por Geoffrey Rush) que es incapaz de conseguir un papel shakespearieano en una compañía de quinta fila a la que, sin embargo, aspira con la misma determinación y entrega con la que se muestra decidido a conseguir que su monarca no tartamudee en público.

Los dos súper protagonistas de esta película, que os recomendamos en imprescincible visionado vose, son Colin Firth, un actor a quien espero que den el premio de la Academia, y Geoffrey Rush, a quien siempre le agradeceremos que nos hiciera soportables las chorradas de los piratas del caribe. Matrícula de honor para los responsables de cásting de esta pareja de química cinematográfica de antología. No encontrarán exasperantes tics tartajas de actor de método en la interpretación de Colin Firth, ni mareante y artificiosa verborrea teatral en sus conversaciones con Geoffrey Rush. Helena Bonham Carter y Guy Pierce cumplen a la perfección con sus papeles de reparto.

Una película excelente plagadita de notas de L. van Beethoven. Algunos yankis tontos le han puesto una "R" porque se dicen cosas como "fuck" o "shit". Toma ya.

Gloria Eterna al Imperio Británico.

9 comentarios:

fiona dijo...

Ésta sí que quiero verla!!!! Y el Oscar que se lo den a Colin, hombre ya!

1besico

David dijo...

Yo también quiero verla. De hecho, iba a ir a verla hace una semana o dos, pero me di cuenta de que la daban en versión doblada y se me quitaron las ganas.
Pero cae seguro.
God saif de cuin, no, de kin, en este caso.
Saluditos.
PD: Todavía no he visto Expiación o The Reader, pero las otras dos se me hicieron aburridas, sí. Sobre todo la de El paciente inglés.

MrMierdas dijo...

Vaya temaaaaaaaaaaaaaaaaaaazo!!!
Acojonante!

Tendré que verla solo...!

Alfie dijo...

Veo que coincidimos una vez más. Te twiteo el post, muy curioso el análisis. Por cierto cuando la ví me acordé de usted un montón porque estaba su amadísimo Ludwig en la banda sonora.

Mr. Lombreeze dijo...

Creo que es una película que no va a decepcionar a nadie, sea la que sea la idea preconcebida que se tenga de ella. Es muy buena.

Marcos Callau dijo...

Hola Mr. Lombreeze. Me parece tremendo que los americanos le hayan puesto una "R" pero me temo que tiene qu haber de todo aquí. No solo tú, muchas personas me han hablado muy bien de esta película que, despu´s de leerte, estoy deseando visionar. Nunca es tarde para empaparse del estilo inglés. Un abrazo.

miquel zueras dijo...

La recomiendo. Pensaba que sería la típica película británica de factura impecable que has olvidado al día siguiente pero esa es una buena película de verdad y hay que verla en VOSE obligatoriamente. Saludos. Borgo.

Insanus dijo...

Me ha encantado, Mr. Escribes de tal manera que haces que me interese por temáticas que no me llaman la atención en un primer momento. En cuanto esté en calidad decente, la veré.

Mr. Lombreeze dijo...

Está en calidad decente en mejorenvo.com

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