lunes, 12 de septiembre de 2011

The Whistleblower. (2010, Larysa Kondracki).

«Esta película es un acta de acusación dirigida contra el reino de las bandas existentes en América y contra la indiferencia total del Gobierno hacia esta amenaza que no deja de aumentar poniendo en peligro nuestra seguridad y nuestra libertad. Cada suceso de esta película representa algo que sucede todos los días, y su fin no es otro que preguntar al Gobierno: «¿Qué piensa hacer en relación con este tema? Este Gobierno es su gobierno. ¿Qué va a hacer usted en relación con este asunto?». Con este cartel comenzaba Scarface, el terror del hampa (Howard Hawks, 1932). Con uno muy parecido podría haber comenzado la película que vamos a recomendar hoy simplemente cambiando "en América" por "fuera de América".


Pfff... Leo esto y me pongo enfermo. En fin.

Las Guerras de los Balcanes fueron algo tremebundo. Vaya novedad, ¿no?. De entre todas ellas se llevó la palma, en lo que a barbaridades se refiere, la Guerra de Bosnia. En un marco como aquél, con semejante caos militar y multitud de complejos y viscerales conflictos religiosos, étnicos y políticos entre las diferentes etnias de los habitantes de Bosnia, puedo incluso llegar a entender por qué, en 1995, 400 cascos azules holandeses salieron por patas de Srebrenica (ciudad que supuestamente debían proteger) cuando llegaron los hijos de puta de la VRS (el ejército serbio de bosnia). El resultado del acojone holandés: 8.000 bosnio-musulmanes que habían acudido a Srebrenica, confiando en la ONU, fueron fusilados por los serbiobosnios (ortodoxos). Tremendo. El parlamento de Holanda fue un poco menos comprensivo que yo y cuando todo el asunto salió a la luz, el gobierno holandés fue obligado a dimitir.

Pero ya se sabe que es más difícil ganar la paz que ganar la guerra.

Los hechos reales en los que se basa la película: Cuando la oficial de policía norteamaricana Kathryn Bolkovac (de ascendencia croata) llegó a Bosnia en 1999 contratada por la DynCorp (empresa privada de seguridad contratista del gobierno de los USA) para ejercer su labor como instructora de la Policía Internacional de las Naciones Unidas, no podía imaginarse que 4 años después de finalizada la guerra, las barbaridades en territorio bosnio continuaban. Y de qué manera.
Este dato le resultó sorprendente: si la mitad de los varones bosnios había muerto durante de la guerra, ¿cómo explicar el florecimiento de prostíbulos y burdeles en Bosnia?, ¿por qué a nadie le parecía extraño?.

Kathryn Bolkovac comenzó trabajando como instructora de policías bosnios para combatir la violencia de género y acabó destapando un escandaloso y vergonzante (otro más) negocio de tráfico sexual de mujeres. Mujeres que eran secuestradas y obligadas a prostituírse para uso y disfrute de.., ¡¡¡los machotes de las fuerzas pacificadoras de la ONU!!!. Así que algunos de los tipos que, supuestamente, estaban en Bosnia para ayudar a las viejas víctimas, contribuyeron, en realidad, a fabricar nuevas. Pero, ¿a quién le interesan unas cuantas putas de guerra?, ¿quién se va a preocupar por los más parias de entre los parias?. Pues Kathryn Bolkovac, quien denunció esta situación de la que todos (autoridades locales, mafias de proxenetas y miembros de las fuerzas de la ONU) se beneficiaban, también, económicante. Indignante.

Tras la denuncia, Bolkovac fue primeramente ignorada por sus superiores y ante su insistencia, fue finalmente despedida por los jefazos hijosdeputa de DynCorp, empresa protagonista de escándalos en todos y cada uno de los conflictos en los que han intervenido.


Y ya me callo porque me estoy poniendo otra vez de mala hostia y porque no quiero desvelar más trama de la película que recomendamos hoy: The Whistleblower (que significa algo así como la Informante), dirigida por la debutante realizadora canadiense Larysa Kondracki quien ha llevado, en clave de thriller, la historia de Kathryn Bolkovac a la gran pantalla con un notable resultado.

La mayor virtud de la película es su clara intención edificante y propósito de denunciar una situación que debe ser conocida por la opinión pública. Pero, obviamente, esto siempre tiene que hacerse de una manera que resulte atractiva al espectador. Ése ha sido siempre el mayor reto de este tipo de cine: encontrar el equilibrio entre estos dos extremos. Y para eso está el thriller. En The Whistleblower el ritmo se mantiene durante todo el metraje, el suspense va in crescendo a medida que avanza la historia de esta heroína solitaria cruzada contra los poderosos y la narración de los hechos consigue mantenernos enganchados en todo momento. Misión cumplida.


The Whistleblower tiene un tufillo de telefilme de lujo (Rachel Weisz, Vanessa Redgrave, Monica Bellucci, David Strathairn), de ésos que tanto me gustan a mí cuando poseen la noble voluntad de sacar a la luz y exponer públicamente las vergüenzas de nuestras sociedades. Las mismas que, por contra, a muchos interesa enterrar para siempre. Rachel Weisz está estupenda en su papel de heroína, no de acción, sino de devoción, es decir, de la clase de héroes ordinarios que alcanzan dicha categoría por serguir el camino que les guía su sentido del deber, su fe en la justicia e impulsados por su tenaz persistencia.

Puede que The Whistleblower no te ayude a convertirte en un mejor cinéfilo, pero seguro que, tras verla, consigue revitalizar en cada uno de nosotros esa necesaria dosis de rabia e indignación que todos necesitamos para echarle narices a la vida y para pelearnos con la parte más fea de este puñetero mundo.

9 comentarios:

El Chus dijo...

Pues a mí, que siempre me han gustado mucho las películas de concienciazión ciudadana, últimamente me echan algo para atrás. Ando yo más ahora en cosas de duendes y unicornios... Luego siempre acabo volviendo al drama social porque soy un tío cenizo, pero esa ya es otra historia...

Le echaré un ojo al film este ya que lo recomiendas, jefe.


Un saludo.

Mr. Lombreeze dijo...

El Chus, pero qué más te da si en Occidente llevamos contando las mismas historias desde hace más de 2000 años. Échale imaginación: Cambias a la prota por Frodo y a Bosnia por el reino de Mordor y a disfrutar.

fiona dijo...

Joder, mira que me da mala hostia ver que hay gentuza suelta por el mundo, pero si encima esa gentuza son los que han venido a ayudar...apaga y vámonos. Que raza más vergonzosa la humana...

1besico!

pd. recomiéndate una comedia o algo que me voy a cortar las venas como me vea Incendies y ésta del tirón! ;)

Mr. Lombreeze dijo...

Vale fiona, te entiendo. Bueno, pues te recomiendo "La boda de mi mejor amiga", humor inteligente sin carcajadas para adult@s. Muy buena.

Santiago Bullard dijo...

¿En serio el Scarface de Hawks empezaba con eso? Yo la vi hace muchos años, me pareció de puta madre, pero no recordaba ese texto...

La otra no la he visto, pero la apunto.

MonSeñor Gusano dijo...

Hijos de puta hay en todas partes. No voy a decir que todos los cascos azules son buena gente. Pero ratas hay en todos los lados. Y si sabes que estás en una zona de guerra, llevas un arma. Y la gente pasa necesidad... pues si eres un cabrón, te crees con derecho a casi todo. Otros saben que su misión es ayudar. En fin, había que escarmentar a semejante escoria. Si es verdad lo de la violación en Haití... soy partidario de caparlos y darselos a la familia de la violada... para que le expliquen, que eso no está bien.

Mr. Lombreeze dijo...

Monseñor, comprendo tu doble indignación habiendo sido tú casco azul destinado en los Balcanes. Tú eras de los buenos, no?. Pero vaya, que yo también creo que la mayoría de los cascos azules son buena gente.

Sí Santiago, imposiciones de la censura para evitar la glorificación del personaje del villano. Lo mismo que lo de los finales ejemplares en los que los malos acababan en la cárcel o palmando, aunque dicho desenlace chirriara un poco con el resto de la trama. Así se aseguraban de que el espectador interpretaba "correctamente" el mensaje de la peli

charlie furilo dijo...

No habia oido hablar de ella (ni de "Beaufort", la de la fortaleza de Brest, etc...¿Pero de dónde sacas estas películas, compañero?

Mujeres obligadas a prostituirse para satisfacer a la tropa? de que me suena? Creo que los japoneses, entre otros, lo hicieron en la Segunda Guerra Mundial. Pero era un ejército invasor, aquí se supone que era los salvadores y las fuerzas de pacificación. Joder, no me queda duda, la humanidad va a peor!!

Gran post!!

Mr. Lombreeze dijo...

Charlie, muy fácil, las saco de aquí: mejorenvo.com

Efectivamente, si te invaden ya sabes que unas hostias y alguna que otra vejación te vas a comer, pero jodo, que vengan a salvarte y te la metan doblada es que es indignante. Y que el gobierno USA (o el que sea) se lo consienta a la mafia de contratistas privados que amortizan las guerras es... repugnante!. Es una buena peli, te gustará.

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