viernes, 24 de agosto de 2012

Casa de tolerancia (L´Apollonide, 2011, Bertrand Bonello). Moralina glamurosa, romanticona, tontorrona y falsaria.


La pregunta que me hice a mí mismo mientras estaba viendo Casa de tolerancia / L´Apollonide fue: "¿para qué co**nes sirve esta película?". La única respuesta que se me ocurrió fue "para ilustrar el ambiente de un puticlub de lujo parisino de finales del XIX". Inmediatamente me asaltó otra cuestión: "¿y a quién coño puede interesarle eso?". Fue mi otro yo el que me respondió: "Vamos a ver.., MrLombreeze.., ¿acaso no es El Árbol de los zuecos (Ermanno Olmi, 1978) una de tus películas favoritas?". "Sí", respondí algo desconcertado. "¿Y de qué va El Árbol de los zuecos?", volvió a preguntarme. "De la vida de unos campesinos lombardos en el siglo XIX". "Y eso, ¿a quién cojones le importa?".  "Me cago en mi otro yo. Ahorta voy a tener que ver la película hasta el final". 

En esto se entretenía mi cerebelo mientras mis ojos contemplaban la insulsa trama de L´Apollonide cuando llegó el epílogo de la película. ¡Ay, caramba!, que resulta que la película viene con moraleja: ¡la prostitución es una cosa mala para las prostitutas y degradante para los clientes y para nuestra sociedad, una sociedad que, un siglo después, sigue tolerando esta lacra!. Se abrieron los cielos. Kill me, please. Tremendo. El responsable de esta frivolidad que tornaría en obscenidad si su ingenua denuncia no diera risa es el director francés Bertrand Bonello.., 



.., un tipo que siempre posa cuando le hacen una foto (si no me creen tecleen "Bertrand  Bonello" en Google Imágenes). Y lo mismo hace en cada una de las escenas de L´ Apollonide, una película que no es sino una sucesión de poses estéticas encadenadas. 

Para mitigar el sopor que produce cualquier pinacoteca monotemática (lo que es L´Apollonide), se mete con calzador una subtrama en la que una de las prostitutas es cruelmente desfigurada con esa barbaridad que nos contó Victor Hugo, que iconizó Paul Leni y que popularizó El Joker: la Bucca Fissa o Eterna sonrisa


¿Es una metáfora sobre la eterna sonrisa que están condenadas a lucir las prostitutas independientemente de la tragedia personal que estén sufriendo en el momento de su humillante exhibición ante la clientela?. Puede ser. ¿Es un homenaje a Sin Perdón?. Lo dudo, aunque el comportamiento fraternal de las prostitutas sea parecido en ambas películas: desamparadamente unidas contra todos los demás. 

Sea como fuere, Bonello elige unas actrices que parecen salidas de alguna película setentera del seudopedófilo David Hamilton y las enclaustra en el reverso tenebroso de un convento de atmósfera viciada. Una maison en la que la excitación que muestra el visitante que busca la sexualidad bizarra contrasta con el monótono laconismo de las meretrices residentes que viven en una casa que parece decorada por algún octogenario ex director artístico de Visconti


Y como las pobrecitas prostitutas están prisioneras en esa casa en la que sus deudas hacen de guardas, y  como cada una de ellas es de su madre y de su padre, pues ya tenemos diferentes puntos de vista de las víctimas del negocio más antiguo del mundo. Las prostitutas de Bonello tienen aptitudes para ser glamurosas modelos o profesoras de filosofía pero, no sabemos por qué misterious ways, han acabado trabajando en un burdel que, al menos, es también glamuroso. Son víctimas inocentes de... no sabemos qué. Pese a todo, son mujeres fuertes. Tampoco sabemos por qué. 

Si Bonello no hubiera incluído un epílogo en el que muestra, muy brevemente, unas imágenes de las putas del París de hoy día, L´Apollonide se hubiera quedado en un casposo ejercicio de estilo con personajes sacados de una opereta costumbrista (con pinceladas de realismo mágico). En una antigualla, en una anacrónica película de época envuelta en una intención de denuncia social de ésas que hacía Mauro Bolognini hace un porrón de años (hagan click en el enlace para comprobarlo). Pero con ese epílogo a lo Callejeros, Bonello se une a esa célebre lista de planos y secuencias inmorales que inició el pedante de Jacques Rivette cuando se metió con el travelling final de la  pobrecita Kapo (1960, Gillo Pontecorvo). 

Así que, una de dos: o Bonello no tiene ni p**a idea de lo que es la prostitución o no tiene ni pu****ra idea de cómo denunciarla. O las dos cosas. 

Pero bueno, es un tema pendiente que tiene el Cine, un arte que todavía no sabe muy bien cómo hablar ni de la prostitución ni del onanismo, porque nadie se va de putas ni se la menea

14 comentarios:

Tripi dijo...

Tiene una pinta vomitiva.

Hola Lombri.

Y encima franchute. Esta no la veo ni atado.

"La prostitución es una actividad laboral como cualquier otra, siempre y cuando se ejerza desde la libertad de quien se prostituye, y aunque no ensalza ni glorifica al putero, le permite vaciar el depósito, tranquilizarse y no ir por ahí forzando mujeres"

Me ha encantado eso de "pseudopedófilo". Copio pego para mi diccionario.

Que se onane mucho este finde, querido Lombri.

dvd dijo...

Si empezamos a buscarle "utilidades" al cine... malo, malo... La primordial debería ser entretener; es decir, que si le ha aburrido pues santas pascuas, tampoco hay que exaltarse. El problema del cine francés, digamos... "cultureta", es que necesita una implicación absoluta por parte del espectador; no vale hablar de entretenimiento, porque el cine de Terence Davies tampoco es entretenido; ni de utilidad, porque el cine de Tarantino no es el colmo de la labor social; y menos aún de moralidad, porque entonces podríamos aludir a un señor apellidado Scott... No, por el mismo motivo que considero BARRY LYNDON la cima artística de Kubrick, y KAPO una basura que nadie conocería si no fuese por Rivette, L'APOLLONIDE me parece lo que es: una frivolidad sin muecas a la galería, una película imposible de hacer en Yanquilandia (ni falta que hace) y un peñazo en tanto que ritmo narrativo, eso desde luego. Es decir: que usted es sincero exponiendo lo que la película le ha transmitido y yo debo soltarle toda esta parrafada, si no, el invento éste se nos iría al carajo... o nos convertiríamos en una sucursal de FilmAffinity, siniestra organización totalitaria de la que le prometo un jugosísimo artículo la semana que viene...

miquel zueras dijo...

La mejor escena cinematográfica de un lupanar del siglo XIX es la de "Freud" de John Houston, aquella en la que un hospital se convierte en una casa de putas. Buena escena. Borgo.

Alex Palahniuk dijo...

Joder, me la has vendido tan mal que ni ganas tengo de verla, oiga.

David Amorós dijo...

Para mí es una película algo desconcertante que no logra convencerme del todo pero en la que veo algunos puntos a favor como la reecreación de ese ambiente (realista o no) malsano, cerrado y enfermizo que repercute física y moralmente en las protagonistas y esa recreación esteticista (ya sabes que a mí éso me va) casi como fantasía algo inconfesable. ¿Qué es moralmente reprochable? Puede ser. ¿Qué no es para nada redonda? Seguro. Pero según mi opinión tiene al menos tantas cosas a favor como en contra. Un abrazo, Mr. Lombreeze.

David dijo...

No la he visto (había leído algo sobre ella)... no me interesa mucho.
Pero la entrada está bien.

Tripi dijo...

No me convence la iluminación de la peli, más que nada porque el productor erró con el matiz bidireccional trama-subtrama.

En cambio, la antítesis que el director refleja en los paralelismos disfuncionales del protagonista, me atraen. Denota una atracción, por momentos fugaz, pero trabajada en su espíritu.

El cine francés, de nuestros vecinos franceses, se mantuvo años ha entre el oscurantismo y el requeté. No obstante, viejas rencillas fueron superadas y hoy en día España y Francia gozan de ir filmográficamente de la mano, alardeando, incluso, de la mamada o francés.

Una buena película, mal entendida no obstante, pero que puede hacer las delicias de esta sociedad tan rebelde y a su vez convencional.

Si tuviera que puntuarla, dios me libre, le daría un seis, por el estigma gabacho, y medio, porque sí.

Conclusión:

Top gun le da mil vueltas.

Mr. Lombreeze dijo...

@dvd, al Cine con mayúsculas no sé que pedirle pero a las pelis de cine, qué quieres que te diga, a mí... ¡que me sirvan para algo!, en el plano que quieras: emocional, racional, estético, surrealista o sicotrópico. Los dvds viejos (no te dés por aludido) son, por ejemplo, buenos posavasos. Si eso no es utilidad...
Tienes todas la razón del mundo, la película me ha aburrido y punto. Pero como ha gustado mucho, en general, a todo el mundo, pues siento la necesidad de explicar un poquito por qué. De todas formas, he puesto el ejemplo de El árbol de los zuecos precisamente para ilustrar mi subjetividad porque la película de Olmi entretenida, lo que se dice entretendida, no es, pero hermosa es un rato. Terence David es un maestro del cine y sus películas son maravillosas (mi recomendación de El Largo Día Acaba aquí). Eso sí, el epílogo de L´Apollonide es una frivolidad.

Jodo, estoy salibando con tu promesa. Y eso que yo a los del filmaffinity les agradezco la utilidad de sus estrellitas y de sus sinopsis, aunque la de L´Apollonide es de traca!!!. Si me dedicas la entrada de filmaffinity... yo te dedico una sobre.., a ver.., coño.., qué cojones, sobre ¡¡¡una peli japonesa contemporánea y magistral!!! (que alguna encontraré).


@miquel, ostras, pues es que no recuerdo yo ahora la escena que dices. Habrá que revisarla. La mejor prostituta que yo creo que se ha visto en el cine es la Jodie Foster de Taxi Driver (no, no es la de Chantal Akerman...).

Mr. Lombreeze dijo...

@Alex, pues ya lo siento oiga, pero yo es que tengo que serle sincero. Si lo hago por su bien...

@David Amorós, ostras, jajjaa, no estabas todavía de vacaciones?, has vuelto a tiempo!. Bienvenido. Pues creo que tu comentario es sensatísimo e irreplicable. A mí puede que lo me desconcertaran fuerna tantas alabanzas. Es que con el epílogo se carga lo del ambiente. Otro abrazo para ti.

@David, no seré yo el que te diga "no te la pierdas!". A mí me parece innecesaria, casi tanto como los posts dedicados a las pelis que no me gustan. Pero ya sabes que algunas.., me superan.

Mr. Lombreeze dijo...

TRIPI, tú desciendes de una larga tradición de puteros. Cuando veas la peli ya me dirás si el ambiente del puticlub es históricamente fiel atendiendo a la descripción del diario de tu bisabuelo.

Sr.ConBoina dijo...

Pues yo entendí el epílogo como si Bonello nos quisiera decir que la prostitución de antaño tenía un valor estético (como él nos lo ha retratado) que parece no encontrar en la de ahora. Ya ve usted, para pajas, las mentales de los directores. En todo caso, a mí la peli me gustó porque, como muy bien apunta usted, es como una pinacoteca, solo que la visitas sentado y se te cansan menos las piernas. Eso sí, ninguna de las prostitutas tenía la gracia y el savoir faire de Irma la Dulce.

Saludos

Marcos Callau dijo...

Es curioso lo de la "sonrisa eterna" pero vemos que el resultado final de la película no te resultó satisfactorio precisamente. Y más vale no meterse en esos temas si no se saben denunciar o si el resultado deja tan frío como en este caso. Saludos Mr. Lombreeze.

Mr. Lombreeze dijo...

@Marcos, bueno Bonello ha acertado con el tratamiento, no para mí obviamente, pero sí para la mayoría del público, que es lo que importa, ¿no?. Yo es qu no sé lo que ha querido contar este hombre y lo que creo entender no me gusta un pelo.

Mr. Lombreeze dijo...

@SrConBoina, yo es que a esa conclusión que dices no quise ni llegar, por pudor, porque es de un romanticismo macabro. Además de que Bonello compararía churras con merinas. Siguen existiendo puticlubs muy cools y elegantes, lo mismo que afinales del XIX había putas callejeras yonkis arrastradas por las calles. Que se lo preguntan a Jack the ripper.
Me cuesta ver Irma la Dulce, me chirría un poco esa trivialización de la sordidez de los bajos fondos llenos de prostitutas. Si es que soy un moralista...

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails