jueves, 6 de junio de 2013

200 Años de... La Victoria de Wellington aka. La Batalla de Vitoria (1813, Ludwig van Beethoven).

Cuenta la leyenda que, tras conocer la noticia de la auto coronación como Emperador de Napoléon de manos de Napoléon, Ludwig van Beethoven rompió, enfurecido por semejante acto de soberbia totalitaria, la dedicatoria al francés que originariamente encabezaba su Tercera Sinfonía (1804).

Así fue como la sinfonía que inauguró el Romanticismo musical, la Tercera Sinfonía de Beethoven (una de las obras más revolucionarias y trascendentales de la música clásica occidental), pasó de subtitularse "Bonaparte" a "Heroica" (que mola bastante más). Beethoven había calado a Bonaparte y se dio cuenta de que Napoleón había mutado de idealizado representante en la Tierra de las ideas de la Ilustración a simple tirano, que es mucho más mundano.

El 21 de junio de 1813, José Bonaparte salió por patas (más concretamente por las patas de su caballo) de Vitoria ante el imparable avance de las tropas anglo-portuguesas y españolas que vapulearon a los gabachos en la Batalla de Vitoria. La victoria supuso, prácticamente, el fin de la ocupación napoleónica de la Península Ibérica.

El descalabro gabacho no fue mayor porque los ejércitos de Wellington decidieron dejar de perseguir a los franchutes para dedicarse al saqueo de todas las riquezas expoliadas que abandonaron en su huida. Poca cosa: unos 100.000.000 de dólares al cambio actual.

Wellington dedicó a sus heroicas tropas esta hermosa dedicatoria: 
"son la mayor escoria de la tierra"

Y no precisamente por el hecho de dejar de matar franceses sino porque el pobre duque "solamente" pudo pillar 275.000 francos y 83 cuadros de Velázquez, Tiziano, Raphael and friends que actualmente pueden ser contemplados en el Museo Wellington de Londres. 

Semejante gesta se merecía un homenaje musical, claro que sí. Y, para ello, Beethoven compuso su célebre obra La Victoria de Wellington, enésimo ejemplo de obra popularísima que un creador encuentra, sin embargo, una p**a mi**da. Beehtoven consideraba que esta obra era una "estupidez" debido a su simpleza pero lo cierto que es la razón de esta sencillez que minusvaloraba la obra a los ojos del maestro se hallaba en sus buenas intenciones: recaudar fondos para los heridos de guerra. 

Pulsen play y díganme cuántos marcos hubieran dedicado ustedes a tan noble causa. 
Les prometo que el final es impresionante:

5 comentarios:

fiona dijo...

Ayyy, Wellington, los he visto más rápidos...jajajaj

A mí me gusta La victoria(además que me suena y todo), pero es que yo también soy simple.

1besico!

Mr. Lombreeze dijo...

@Fi, a ti te gusta la Victoria Beckham, no?

fiona dijo...

Jajaja, no, en su caso me gusta sólo Beckham, sin la Victoria y su cara de oler a ajo.

Tarquin Winot dijo...

Hay compositores que se arrancarían los ojos solo por haber compuesto esta p%$a m&%$#@a, segun el amigo Ludwig. Y los finales de Beethoven, junto a los de Rossini los mejores del mundo. Alá, hay queda eso.

miquel zueras dijo...

Una gran obra. Creo que sonaba en la película "Waterloo" de Bondarchuck.
Pobre Pepe Botella. Su hermano le metía en todos los fregados. Le puso de virrey en Nápoles y también tuvo que salir por patas.
Saludos. Borgo.

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