jueves, 19 de marzo de 2015

Feliz Día del Padre. Los Hombres como mi Padre no pueden morir.

Hoy, Día del Padre, es un buen día para volver a ver Qué verde era mi valle, una de las mejores películas del gran John Ford, ergo una de las mejores películas de todos los tiempos. Como carezco del don necesario para plasmar en palabras todos los maravillosos sentimientos que despierta en mí esta inmortal película, termino aquí la reseña. Disculpen las molestias.

Solamente quiero añadir que a mí también me gusta más que Ciudadano Kane; es por eso que no me extraña que le arrebatara el Oscar a la Mejor Película de 1941.


Sentimientos sin sentimentalismo para este post que hoy quiero dedicar a todos los buenos padres (especialmente a mi hermano y a Monseñor, dos buenos padres garantizados) recordando las últimas palabras que la voz en off del pequeño de los Morgan nos dice al final de la historia:

"Men like my father cannot die. They are with me still - real in memory as they were in flesh, loving and beloved forever. How green was my Valley then."

”Los hombres como mi padre no pueden morir, todos ellos están aún conmigo, tan reales en el recuerdo como lo fueron en su vida, amantes y amados para siempre. Qué verde era entonces mi Valle” .

Os deseo que vuestros valles sean siempre tan verdes como lo fueron durante vuestra niñez. 

Como nota musical, dedicado a mi padre, el Garry Owen de Custer. ¿Por qué?.

Once upon a time mi padre (súper fan del western) se disponía a salir de casa para lidiar con un asunto bancario de ésos de números rojos y cortes de suministro. Mi madre, preocupada, le preguntó qué narices le iba a contar al director de la sucursal para conseguir un aplazamiento. Y mi padre, aparentemente tranquilo, respondió: "No te preocupes... No voy solo. Voy con el 7º de Michigan". De casta le viene al galgo. Ya saben: siempre con las botas puestas.


9 comentarios:

Meneillos dijo...

Muy bonito, un regalo precioso

MonSeñor Gusano dijo...

Gracias por emocionarme, cabronazo.

MonSeñor Gusano dijo...

Gracias por emocionarme, cabronazo.

Alex Palahniuk dijo...

¿No sería mejor El crepúsculo de los dioses? No sé, quizás es porque era, es y será mi favorita; excelente homenaje, caballero. un abrazo y que tengas muy buen día. Por cierto, ¿te gusta leer? ¿Te gusta la literatura de Eduardo Mendoza? De ser así, te invito, si quieres, a que te pases por mi última entrada. Un abrazo, caballero.

http://www.ourgodsaredead.blogspot.com.es/2015/03/la-ciudad-de-los-prodigios-un-retrato.html

Barbara Ortiz dijo...

Que precioso homenaje para este día!..Una vez más..Gracias!!.Padre,Amigo,Hermano.

Barbara Ortiz dijo...

Que precioso homenaje para este día!..Una vez más..Gracias!!.Padre,Amigo,Hermano.

miquel zueras dijo...

Bonita entrada de parte de alguien al que no le regalaron ni una corbata (tampoco tendría muchas ocasiones de ponérmela) Menudos eran el 7º de Michigan. Custer se lanzó con sus 400 hombres contra 7.000 indios al grito: "¡No hagáis prisioneros!"
Saludos. Borgo.

dvd dijo...

Qué sería del mundo sin los padres... ¡Y sin Ford, claro!...

dvd dijo...

Qué sería del mundo sin los padres... ¡Y sin Ford, claro!...

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