lunes, 16 de enero de 2017

Estrellando Cine de Estreno (bueno, más o menos).

* La Chica del Tren (2016, Tate Taylor). Es un Estrenos TV absurdo y bobalicón. 100% modistilla.

** Los Siete Magníficos (2016, Antoine  Fuqua). Es que es tan… previsible. Pertenece al subgénero ése que entiende que actualizar un clásico consiste en meter a negros y asiáticos en el casting (y eso que yo me confieso súper fan de Denzel Washington, actorazo salvapelículas donde los haya).

*** El Héroe de Berlín (2016, Stephen Hopkins). Es que lo que cuenta es muy, muy interesante. Lo que casi todos ya sabemos sobre la machada de Jesse Owens durante los Juegos Olímpicos Nazis y lo que pocos sabemos de la gallardía del gran Luz Long. Se nota que se han dejado sus buenos dólares (canadienses) en la producción.

***Monsieur Chocolat (2016, Roschdy Zem). Ídem a la anterior. Otro negro superando barreras raciales en un mundo de blancos. Muy interesante y edificante. También se han dejado sus buenos francos franceses para producirla. También es muy correcta. También le falta alma. James Thiérrée está impresionante.

*** Ben Hur (2016, Timur Bekmambetov). Demasiado apaleada. Es muy espectacular en muchos momentos aunque en otros muchos salga Morgan Freeman haciendo de Morgan Freeman. Yo es que  me lo pasé muy bien, para qué les voy a engañar. Y entrar en comparaciones con la de William Wyler no tiene mucho sentido.

*** No Respires (2016, Fede Alvarez). Le sacan muchísimo partido al planteamiento y a la producción. Serie B con mucha tensión. Sorprendente.

**** Tarde para la Ira (2016, Raúl Arévalo). La triunfadora de los Premios Forqué. Seca, seca, seca, seca película de seco final. Esto es como un chupito de bourbon y a mí me encanta el bourbon; sabe como a thriller, a western, a vendetta… La analogía quedaría mejor con algún licor patrio de los que se enchufan los tiarrones en los bares de barrio (un solysombra o algo así).

La la la... película de la que todo el mundo habla… Venga, lo dejamos para otra entrada…

sábado, 14 de enero de 2017

martes, 10 de enero de 2017

Rompiendo lanzas. La Luz entre los Océanos (2016, Derek Cianfrance).

Romper lanzas... 

Es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo. Alguien tiene que poner a parir películas unánimemente reconocidas como magistrales y alguien tiene que romper lanzas en favor de películas (injustamente) apaleadas. "Seré yo maestro?". Pues claro.

Antes de seguir, recordemos cuan agradecidos estaremos siempre al director Derek Cianfrance por haber parido una película tan hermosa como Blue Valentine (2010) que incluye los que son, posiblemente, los créditos finales más posmodernorrománticos de la Historia del Cine:


Yo confieso que me encanta el folletín con todas sus inverosímiles conjunciones dramáticas. Pero claro, hay que ser muy David Lean para hacer un peliculón como Doctor Zhivago o estar muy inspirado, como John Schlesinger, para rematar una hermosura como Lejos del mundanal Ruido. O sea, que es muy difícil salir airoso de lo que supone adaptar al Cine novelas de ese calibre y no hacer el ridículo cayendo en el precipicio de las historias de amor para modistillas.

No he leído la novela en la que se basa la película que hoy les recomendamos, La Luz entre los océanos. Dice la wikipedia que fue escrita en 2012 por la australiana Margot L. Stedman y que los críticos dijeron que su estilo recordaba al del gran Thomas Hardy (autor de Lejos del mundanal Ruido)

El caso es que Derek Cianfrance ha realizado una película que ha gustado regular y que, en mi opinión, con todos sus defectos (que los tiene), es una hermosura digna de videarse. Las virtudes estéticas son incuestionables y las narrativas, pese al desequilibrio entre planteamiento, nudo y desenlace, se encuentran en las clarísimas intenciones de filmar un folletín digno y elegante.
Yo sí que les voy a animar a que vean esta historia de amor llevada a límites físicos, geográficos y morales a los que no me gustaría verme empujado jamás. Sale Michael Fassbender cuya sola presencia compensa el principal defecto de esta película: la horripilante banda sonora de Alexandre Desplat (estoy seguro de que la ha compuesto su modistilla).

Les dejo con el trailer, a ver qué les parece:

martes, 3 de enero de 2017

Mis Películas favoritas de 2016.

Feliz Año a tod@s, mes amis. Les deseo todo lo mejor para 2017.

Ya sé que están en un sinvivir porque echan de menos la lista más esperada de la blogosfera: Las películas favoritas 2016 de Mister Lombreeze. Como voy mal de tiempo porque trabajo más que el chapista de Mazinger Z, seré breve (y bueno, como siempre). Ah, una cosa: si alguien ha conseguido aguantar más de una hora viendo Toni Erdmann que me lo diga. También quiero recordarles que La Llegada es un coñazo.


Las que más me gustaron en 2016 fueron éstas (el orden no significa nada):

1.      Hell or High Water (en español: Comanchería)



2.      La Habitación



3.      El Libro de la Selva



4.      La Bruja



5.      Zootrópolis



6.      The Neon Demon



7.      Infierno Azul



8.      El Principito


martes, 20 de diciembre de 2016

100 años de... el día que los alemanes nos mataron a Enrique Granados.

24 de marzo de 1916. Estamos en plena Primera Guerra Mundial. Un submarino de guerra alemán torpedea el SS Sussex, un barco a vapor de pasajeros que navega por el Canal de la Mancha. Las autoridades alemanas juran que tal atrocidad no ha sido sino un lamentable y trágico error militar. Dicen los boches que han confundido al Sussex con un barco minador. Ya se sabe: los desastres de la guerra... Ochenta civiles murieron. Entre ellos, nuestro compatriota y genial compositor catalán Enrique Granados (1867-1916).

El maestro Granados volvía de Nueva York tras el estreno en el Metropolitan Opera House de su exitosa ópera Goyescas. No pudo embarcar en el buque trasatlántico que le llevaba directo a España al ser invitado por el presidente de los USA para tocar en la Casa Blanca. Cumplido el compromiso, cogió el primer barco que le llevaba a Europa. Su destino: Gran Bretaña y desde ahí, un corto trayecto desde Londres hacia la Barcelona de sus amores...

El vapor Sussex, tras el torpedazo alemán, se partió en dos. Una mitad se hundió inmediatamente permaneciendo la otra a flote. Un bote salvavidas rescató a Granados. Podemos intentar imaginarnos el alivio de una persona que, como él, sufría fobia al agua y no sabía nadar. Fue entonces cuando vio cómo su esposa Amparo caía al agua. Enrique Granados se zambulló en el mar para rescatarla y ni él ni su esposa regresaron jamás al mundo de los vivos. Murieron ahogados. Esto sucedió de verdad y no la tontada del Titanic de Cameron. That´s true love, my friends.

Existe otra versión de los hechos que asegura que Enrique Granados, presa del pánico, se arrojó al mar y que fue su mujer Amparo, experta nadadora y conocedora del miedo al agua de su marido, la que se lanzó a rescatarlo. Anyway, still true love.


La ópera Goyescas está basada en la obra homónima para piano que había publicado Granados en 1911. Cuando comenzaban los preparativos para su estreno mundial en Nueva York, el empresario del Metropolitan comentó a Granados que, en su opinión, a la ópera le faltaba un intermedio instrumental. Granados compuso entonces las que, a la postre, iban a ser sus últimas páginas musicales: el Intermedio de la ópera Goyescas que, para el que no lo sepa, es, ni más ni menos, una jota de mi tierra, una jota aragonesa. "¿Acaso no era Goya aragonés?", contestó Pau Casals a Enrique Granados cuando el compositor le confesó las dudas que albergaba sobre la composición. Granados no estaba seguro de haber acertado con la elección de una música tan popular, tan.., ¿vulgar?. Casals sí acertó con su predicción.

El Intermedio de Goyescas es bellísimo. Si no me creen, júzguenlo por ustedes mismos. Romanticismo español con aroma catalano-aragonés:


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Conócelos por su nombre. La Tuba.

La Tuba...
Maravilloso y desconocido instrumento que suena con un aire de solemnidad 
que quita el hipo.
Y para muestra este botón. 

El maravilloso Bydlo 

(Bydlo: "cabeza de ganado" en su sentido original que, posteriormente, los emigrantes rusos incorporaron al argot callejero para referirse a la chusma como usted y como yo) 

de los

Cuadros de una Exposición de Modest Musorgski (1839-1881)
(orquestación de Maurice Ravel).

Escuchen esta carreta de bueyes..,
cómo se acerca (tuba), 
pasa por delante de ustedes (cuerdas), 
y se acaba perdiendo en la lejanía (tuba again)... 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

50 Años de... Adiós al romance Hitchcock - Herrmann

Tras siete películas colaborando juntos, Alfred Hitchcock y Bernard Herrmann (judío) partieron peras. Hitch le dijo a Bernnie (no tengo ni idea de si se llamaban así el uno al otro, la verdad; pero mola) que era un antiguo y que sus bandas sonoras olían a rancio. O sea, que sus maravillosas melodías y orquestaciones ya no valían para un año como 1966 (Cortina Rasgada) con todo su pop y toda su juventud alocada.

Se cabrearon y se finí.

A Herrmann todavía le dio tiempo a componer, entre otras cosas, dos bandas sonoras magistrales: Farenheit 451 y Taxi Driver. Por su parte, Hitchcock realizaría una cima más del Séptimo Arte: Frenesí. Todo esto según criterio gusano, obviously.

El caso es que la última composición de Herrmann para Hitchcock fue Marnie, la ladrona, que es una película bastante normalita que casi nadie tiene ganas de volver a ver salvo que la echen por la tele en algún momento tontorrón del día. Los pocos méritos cinematográficos de la película no la sitúan a la altura que su banda sonora se merece. Así que hoy vamos a escuchar la impresionante música que el grandísimo maestro Herrmann dejó para la posteridad. No se la pierdan. Es tremenda. 15 minutos. 

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Por qué no apruebo el boicot a Trueba. Los putos nacionalismos.

Los nacionalismos son perversos porque no dejan a la gente sentirse como le salga de los cojones. Para ello disponen de un catálogo de aberraciones coactivas que bajan desde la cima en la que vive el tiro en la nuca de los etarras y pasan por xenofobias, racismos, guetos físicos, guetos intelectuales, inmersiones lingüísticas forzosas, revisionismos históricos, ingenierías financieras, estereotipos y escupitajos en la cara. Cada nacionalismo, el asesino, el institucional y el paleto, tiene sus preferencias. Por eso odio a los nacionalistas (tengo que añadir "excluyentes" para los cortos de entendederas). No los odio por que ellos se sientan lo que quieran sentirse sino por obligar a los demás a sentir lo mismo bajo la amenaza de expulsión del lebensraum al que siempre cree tener derecho el autoproclamado pueblo elegido de turno.

Hoy vengo a decir que Fernando Trueba tiene derecho a sentirse como le salga de los cojones. Y tras sentirse como le salga los cojones, también tiene derecho a pedir dinero a quien le salga de los cojones para hacer la película que le salga de los cojones.

Así que opino que todos los que boicoteen La Reina de España por cualesquiera que sean las declaraciones o los sentimientos de Trueba son unos bárbaros. Otra cosa es que la película sea buena o sea una mierda, cosa que ni sé - ni me importa (porque personalmente no tengo ningún interés en verla).

 

martes, 29 de noviembre de 2016

Por qué no lloro la muerte de Fidel Castro.

Llevo varios días recibiendo memes (aka panfletos) como éste:


Me lo envían amigos y conocidos. Son de izquierdas. Lo hacen de buena fe pero se equivocan muchísimo. Yo, que también soy de izquierdas, voy a emplear mi blog (que no leen) para decirles que una mente ilustrada el siglo XXI no debe perder el tiempo verificando datos de ninguna propaganda de ningún régimen autoritario. La realidad es que Cuba es una dictadura en la que la gente vive fatal. Dicho esto, el resto de alabanzas a la figura de Fidel Castro y/o a su régimen son nostalgia pura. Un horror para la razón. Esto lo he visto mil veces porque no es sino un copia - pega de los argumentos nostálgicos  que le rezan el 20N a Franco, o a la URSS la fecha que sea o a etc cuando quiera que toque atacar los fallos de las democracias (ya ven que me controlo y no pongo "Hitler").

   

Considero que comprar esas argumentaciones roza el analfabetismo (histórico) y constituye una memez política que no hace ningún bien a ninguna izquierda moderna.
Por cierto, aprovecho para pedir el fin del embargo USA, que es otra aberración gordísima, aunque los ultra imperialistas me envíen muchos memes justificándolo y minimizando sus efectos reales en la economía cubana.

Cuba, México y Rusia tienen los más hermosos folclores del mundo. 
Disfrutemos ahora de un estupendo y multiartístico ejemplo del cubano:

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