miércoles, 4 de abril de 2018

Estrellando Películas. Narrativa convencional de la buena.

Small Town Crime *** (2017, Nelms Brothers). Ya sé que hemos visto 1001 películas americanas de ese neo noir fargoiano tan cool, tan rural, tam peckinpahiano sobre ex polis losers y borrachines que se meten a investigadores privados para no morirse de hambre y se topan con un asesinato y van tirando de la trama y la cosa les viene grande y... Pero es que soy muy fan de estas tramas. Dura 90 minutos y la protagoniza John Hawkes, heredero natural de Warren Oates. Yo no puedo dejar de ver una película con este cartel. Simply irresistible...


Star Wars: Los últimos Jedi **** (2017, Rian Johnson). Ya he dicho varias veces que no soy fan de esta saga galáctica pero.., como este es mi blog, lo repito: no soy fan de Star Wars. Solamente me gustan los sables láser y los uniformes de los malos. El caso es que vengo ahora a decirles que Los últimos Jedi es, de lejos, la mejor de todas las películas starwarsianas hechas hasta el momento. Es fabulosa en ambos sentidos. Hay un momento en que Luke Skywalker le dice a C3PO que cierre la puta boca (no se lo dice literalmente como lo he escrito, pero lo piensa, lo mismo que lo pensamos todos). Con esto está todo dicho. No se la pierdan.

Nos vemos allá arriba **** (2017, Albert Dupontel). Fenómeno literario en Francia, por lo que leo,  yo les confirmo que la novela está muy bien y que la película no defrauda; nunca comparo el rollo ése novela - película. Una trama de fondo histórico WWI que emociona y entretiene a la francesa. Si bien es verdad que no llega a narrar con la misma intensidad las tramas secundarias, el excelente diseño de producción nos hace perdonarle sus veniales pecados. En la foto, momento en que un especulador camina sobre las tumbas de los soldados muertos para no mancharse los zapatos de barro. La estafa de la guerra.


Todo el dinero del mundo **** (2017, Ridley Scott). Basada en hechos reales... pero es que es entretenidísima. Michelle Williams se queda, sorprendentemente, un poco justita. Da igual. A mí me parece que Ridley Scott sigue en forma. En fin, ya saben, la realidad supera a la ficción. Sale Christopher Plummer. También sale Mark Wahlberg, pero bueno, nos aguantamos y listo. He leído que Danny Boyle ha hecho una serie sobre la misma trama en la que Donald Sutherland interpreta el papel de Plummer. A priori, mola. La serie se llama Trust (no la he visto).

La Peste ***** (2017, Alberto Rodríguez). Vi esta mini serie de televisión (6 capítulos) en el momento de su estreno. La he vuelto a ver. Por qué?. Porque es cojonudísima. Es tan buena, que no voy a escribir nada más sobre ella. Salen andaluces hablando con acento andaluz y eso parece que ha provocado problemas entre la oligofrenia patria. En fin, sin comentarios. La Peste es lo mejor que me ha pasado, por ahora, en 2018.


Ex aqueo con

Godless ***** (2017, Scott Frank), el western de Netflix en 7 capítulos que ya está en mi particular ranking de mejores westerns ever. 9 de cada 10 cinéfilos mayores de 40 años recomiendan no ver Netflix. Godless es una de sus gloriosas excepciones.

domingo, 1 de abril de 2018

Lo dijo T. S. Eliot, no yo.

Abril es el mes más cruel, hace brotar
Lilas en tierra muerta, mezcla
Memoria y deseo, remueve
Lentas raíces con lluvia primaveral

(Comienzo de La Tierra Baldía, 1922. I El Entierro de los Muertos)


domingo, 25 de marzo de 2018

100 Años sin Debussy, el gran maestro del delicado cromatismo postwagneriano.


En 1894 Debussy compuso su merecidamente célebre e inmortal Preludio a La Siesta de un Fauno, una obra de 10 minutitos en forma de poema sinfónico con la que quiso expresar musicalmente las impresiones que en su sensible alma habían dejado los versos del poeta simbolista Stéphane Mallarmé (1842-1898). El poema se titulaba, pues eso: La Siesta de un Fauno (1876):

Pero el alma, 
de palabras vacante, y este cuerpo sombrío 
tarde sucumben al silencio del estío: 
sin más, fuerza es dormir, lejano del rencor, 
sobre la arena sitibunda, a mi sabor 
¡la boca abierta al astro de vinos eficaces!. 

50 años después del nacimiento del maestro, el mítico bailarín ucraniano Vassili Nijinsky decidió coreografiar la música de Preludio a la Siesta de un Fauno

El sueño del fauno debussiano original ya tenía un aire muy sensual que, acertadamente, había sido, en parte, sugerido por el compositor mediante una revolucionaria orquestación en la que la flauta tomaba el papel protagonista. Pero el provocador Nijinsky transformó esa insinuación musical en una coreografía mucho más explícitamente erótica, lo que supuso un escándalo mayúsculo el día de su estreno: 29 de Mayo de 1912. La versión de Nijinsky ni siquiera gustó al compositor quien declaró: "Ha interpretado groseramente la palabra satisfacer". 

Y es que habrá muchas maneras de que os cuenten, muy líricamente, de qué va el bailecito de Vassili Nijinsky, pero aquí va el grosero resumen al estilo gusano: "Un fauno se despierta de una veraniega siesta como habitualmente solemos despertarnos los varones: enfaunado. Se encuetra con unas ninfas con las que juguetea "inocentemente", pero las chavalas huyen despavoridas ante semejante... fauno. Una de las ninfas pierde, en su huída, un pañuelo. El fauno lo recoje, aspira su aroma, rememora a la ninfa y se la onanea sobre el pañuelo...". 


¿Se ha entendido?.

Polémicas y bromas aparte, el caso es que Preludio a La Siesta de un Fauno está unánimemente reconocida como una de las composiciones más trascendentales del siglo XX y uno de los pilares de la modernidad musical.

Para todo aquél al que esto que acabo de contar se la traiga al pairo, tengo buenas noticias: Preludio a la Siesta de un Fauno es una composición hermosísima que cualquiera, con un mínimo de sensibilidad (el mínimo exigido a los humanos para diferenciarse de los artrópodos) podrá disfrutar por muy lego que en materia musical sea.

Les invito a que así lo hagan y a que se relajen con este contemplativo y delicado poema musical que surgió de la mente del gran, gran, gran compositor francés Claude Debussy, incontestable maestro al que debemos, en gran parte, la liberación de las ataduras formales de la música del siglo XX.

A la batuta, otro genio: mi admiradísimo Georges Prêtre.

sábado, 24 de marzo de 2018

Patoso yo?. No, Io sono il Vento!!!.


Yo soy el viento
Soy la furia que pasa
y que lleva consigo
y en la noche te llama
y que no tiene paz
soy el amor
que no tiene piedad

Y que se cae por una escalera
Y se rompe el tobillo

Menudo soy yo.

Temazo. 
Inmortal canción. 

miércoles, 21 de marzo de 2018

21M - Día Mundial de la Poesía. El desencantado verano de Los Ronaldos.

Te levantas de tu cama, todo está bien, 
no tienes donde ir ni nada que hacer. 
Llamas a tu amigo, quedas con él, 
pones la mesa y te pones a comer. 

Luego te tumbas en el salón, 
ves un rato la tele en el sofá, 
llega la hora de ir a Bilbao, 
te duchas, te arreglas y coges el carné. 

Ahí está tu amigo en el café, 
dais una vuelta y bebes con él, 
jugáis al billar después de esperar 
y luego andando a casa, es de esperar. 

Es verano, es verano aquí, 
los días son todos iguales cuando es verano aquí. 

Es verano, es verano aquí,

Uno de mis poemas favoritos.
Es que mis veranos no eran como los de Call me by your name...

 

jueves, 8 de marzo de 2018

Feliz Día de la Mujer Trabajadora. Celebrando con "Godless", el western feminista de Netflix.

Larga vida a 
Mary Agnes "Maggie" McNue (Merrit Wever), 
una de las heroínas de 
Godless
el western feminista de Netflix 
y uno de los mejores de los últimos años 
(formato mini serie en 7 entregas).

 

miércoles, 28 de febrero de 2018

Momentos Mágicos del Cine. La Cabalgada de Taras Bulba (1962, J. Lee Thompson)

A propósito de lo que nos cuenta dvd, aquí les traigo una lección de cómo reunir un ejército de cosacos al galope según el buen hacer del británico realizador J. Lee Thompson (a quien algún día la  Humanidad tendrá la decencia de costear un busto en algún parque por realizar tres peliculones seguidos en dos años) y Franz Waxman (compositor de uno de los scores a los que el término de "obra maestra" le va al pelo).

Primera Sesión y Sábado Cine para cinéfilos de 40 años en adelante.

 

viernes, 16 de febrero de 2018

La Verdad oculta (2010, Larysa Kondracki). A propósito de escándalos actuales.

«Esta película es un acta de acusación dirigida contra el reino de las bandas existentes en América y contra la indiferencia total del Gobierno hacia esta amenaza que no deja de aumentar poniendo en peligro nuestra seguridad y nuestra libertad. Cada suceso de esta película representa algo que sucede todos los días, y su fin no es otro que preguntar al Gobierno: «¿Qué piensa hacer en relación con este tema? Este Gobierno es su gobierno. ¿Qué va a hacer usted en relación con este asunto?». 

Con este cartel comenzaba Scarface, el terror del hampa (Howard Hawks, 1932). 
Con uno muy parecido podría haber comenzado la película que vamos a recomendar hoy.


Las Guerras de los Balcanes fueron algo tremebundo. De entre todas ellas se llevó la palma, en lo que a barbaridades se refiere, la Guerra de Bosnia. En un marco como aquél, con semejante caos militar y multitud de complejos y viscerales conflictos religiosos, étnicos y políticos entre las diferentes etnias de los habitantes de Bosnia, puedo incluso llegar a entender por qué, en 1995, 400 cascos azules holandeses salieron por patas de Srebrenica (ciudad que debían proteger) cuando llegaron los hijos de puta de la VRS (el ejército serbio de bosnia). El resultado del acojone holandés: 8.000 bosnio-musulmanes que habían acudido a Srebrenica, confiando en la ONU, fueron fusilados por los serbiobosnios (ortodoxos). El parlamento de Holanda fue un poco menos comprensivo que yo y, cuando todo el asunto salió a la luz, el gobierno holandés fue obligado a dimitir.

Pero ya se sabe que es más difícil ganar la paz que ganar la guerra.


Cuando la oficial de policía norteamericana Kathryn Bolkovac (de ascendencia croata) llegó a Bosnia en 1999 contratada por la DynCorp (empresa privada de seguridad contratista del gobierno de los USA) para ejercer su labor como instructora de la Policía Internacional de las Naciones Unidas, no podía imaginarse que, cuatro años después de finalizada la guerra, las barbaridades en territorio bosnio continuaban. Este dato le resultó sorprendente: si la mitad de los varones bosnios había muerto durante de la guerra, ¿cómo explicar el florecimiento de prostíbulos y burdeles en Bosnia? y ¿por qué a nadie le parecía extraño?.

Kathryn Bolkovac comenzó trabajando como instructora de policías bosnios para combatir la violencia de género y acabó destapando un escandaloso y vergonzante (otro más) negocio de tráfico sexual de mujeres. Mujeres que eran secuestradas y obligadas a prostituirse para uso y disfrute de ¡¡¡los machotes de las fuerzas pacificadoras de la ONU!!!. Así que algunos de los tipos que estaban en Bosnia para ayudar a las antiguas víctimas, contribuyeron, en realidad, a fabricar nuevas. Pero, ¿a quién le interesan unas cuantas putas de guerra?, ¿quién se va a preocupar por los más parias de entre los parias?. Pues Kathryn Bolkovac, quien denunció esta situación de la que todos (autoridades locales, mafias de proxenetas y miembros de las fuerzas de la ONU) se beneficiaban.


Y ya me callo porque me estoy poniendo de mala hostia y porque no quiero desvelar más trama de la película que recomendamos: La Verdad oculta, dirigida por la debutante realizadora canadiense Larysa Kondracki quien llevó, en clave de thriller, la historia de Kathryn Bolkovac a la gran pantalla con notable resultado. La mayor virtud de la película es su clara intención edificante y su propósito de denunciar una situación que debe ser conocida por la opinión pública.

La Verdad oculta tiene un tufillo a telefilme de lujo basado en hechos reales (ojo al reparto: Rachel Weisz, Vanessa Redgrave, Monica Bellucci, David Strathairn) de ésos que tanto me gustan cuando poseen la noble voluntad de exponer públicamente las vergüenzas de nuestras sociedades. Rachel Weisz está estupenda en su papel de heroína, no de acción, sino de devoción, es decir, esa clase de héroes que alcanzan dicha categoría por seguir el camino que les guía su sentido del deber y su fe en la justicia.

Puede que La Verdad oculta no te ayude a convertirte en un mejor cinéfilo, pero seguro que, tras verla, consigue revitalizar esa necesaria dosis de rabia e indignación que todos necesitamos para echarle narices a la vida y pelearnos con la parte más fea de este mundo.

Pues eso, para una tarde premium de domingo. 

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