lunes, 19 de mayo de 2008

Los fantasmas de "The Innocents". 1961, Jack Clayton.

El irregular Jack Clayton, director de una decena de películas, dirigió en 1961, (antes de darse el Gran Batacazo con "El gran Gastby"), una obra maestra del Cine de Terror:
"The innocents", ("Suspense" es el título feo título español).
La película es una adaptación del relato de Henry James "Otra vuelta de tuerca", que también conocería una adaptación operística por parte del compositor Benjamin Britten. Del guión de esta adaptación cinematográfica se encargó Truman Capote, la banda sonora fue compuesta por uno de los más interesantes compositores clásicos del s.XX, el francés George Auric, y de la fotografía se encargó el gran Freddie Francis, fallecido hace un año, ganador de 2 Óscars y un auténtico experto en la fotografía de films de temática tenebrosa para las productoras británicas Amicus y Hammer, (sus trabajos más recientes fueron "El hombre elefante", "Dune" o "El cabo del miedo" entre otros). Con semejante constelación de estrellas la cosa pintaba bastante bien.
Y así fue. El cuento de Henry James y la película de Clayton narran la historia de una institutriz, Miss Giddens, (Deborah Kerr), que es contratada para el cuidado de dos hermanos huérfanos, Flora y Miles, por el millonario tío de ambos. Su destino es una apartada mansión victoriana donde los pequeños viven con el ama de llaves Mrs. Grosse. Miss Giddens descubrirá a través de su relación con los niños la misteriosa muerte de su predecesora, Miss Jessie, y su turbulenta relación con el antiguo chófer, jardinero y hombre de confianza del difunto papá de los chavales, Peter Quint. Un personaje, también fallecido, que se irá antojando cada vez más siniestro a medida que va a saliendo a la luz su pasado. La influencia de estos dos tortolitos y su trágico destino es clara en las personalidades y atípicos comportamientos de ambos niños. Pero, ¿hasta qué punto? o, mejor dicho, ¿es algo más que una influencia pretérita?, ¿siguen estos dos personajes meroreando por la mansión?. Porque desde luego Ms. Giddens acabará viéndolos claramente. Un ejemplo que pone los pelos de punta:

Ms. Giddens, convencida de la presencia de los espectros de Jessie y Quint en la mansión, a pesar de las reitaradas negaciones por parte del ama de llave y los niños, decidirá salvar a las criaturas de tan indeseables presencias. Y esto es precisamente una de las cosas que más me gusta de "The Innocents": la entereza de una institutriz convencida de la existencia de dos fantasmas en una solitaria mansión victoriana en medio de la campiña inglesa, determinada a acabar con semejante panorama. Aunque Ms. Giddens lo tiene muy claro, para el espectador de la película y el lector del relato de Henry James no va a ser tan fácil, y durante muchos momentos de la narración las dudas sobre lo que es real y lo que es soñado o imaginado, os asaltarán. Un interpretable final no os dará la respuesta. Pero así lo quiso Henry James, y así lo trasladó Jack Clayton en la mejor de las innumerables versiones que "Otra vuelta de tuerca" ha conocido para cine y TV, (incluída una precuela, "Los últimos juegos prohibidos", donde se cuenta la historia de amor de Jessie y Quint, interpretado por Marlon Brando).
Los fantasmas de "The Innocents" son los que dan más miedo de toda la Historia del Cine, porque no hay nada que dé más pánico que el hecho de que lo cotidiano pase a sobrenatural. O sea, un mostruo deforme con largos colmillos cubiertos de sangre da mucha cosa, pero si te levantas por la noche para ir al baño y en al antiguo cuarto donde dormía tu abuelita, -ésa que murió hace un par de años-, oyes un ruido y al entrar ves a tu abuela mirándote fijamente sentada en su silla de siempre y cierras los ojos pensando que no puede ser real lo que estás viendo pero cuando vuelves a abrirlos te encuentras con la imagen de tu abuela acercándote hacia a ti.., entonces sí que vas a salir por patas. Y así son los fantasmas de "The Innocents".
La película de Clayton es de las que dan miedo, -o al menos desasosiego-, a los adultos desde el minuto uno. A lo que predispone bastante una introducción sobrecogedora que incluye la canción que Auric compuso para el film: "O Willow Wally".
"El Sexto Sentido", "Los Otros" o "El Orfanato", deben mucho a la vuelta de tuerca de Mr. H. James y a la gran adaptación de J. Clayton. Peliculón. La cancioncita de Auric:

3 comentarios:

lunes dijo...

Sólo con su explicación ya acojona la peli y además la canción deja malas sensaciones. Habrá que verla puessss.

David dijo...

La vi hace bien poco y sí que acojona, sí.
¿Qué turbio asunto no has resuelto con tu abuela, Mr. Lombreeze?

De todas formas, aunque no he leído el libro de Henry James, creo que él sí lo consideraba una historia de fantasmas. En la peli la cosa no queda tan clara. El título original es genial y efectivamente, una cagada en castellano. Los niños son "inocentes", y el cáracter cerrado y represivo de la institutriz ante las cosas que escucha por parte de la otra mujer son las que en mi opinión provocan todo el asunto.
El momento del beso en los labios es genial. Aunque la peli es ambigua, yo me decanto más por el lado de que es ella la que está como una regadera y acaba por "atormentar" a los niños.
Un saludo.
Cuántas entradas por descubrir en tu blog todavía. En fin... como ando en labores de "rescate", no hay problema.

Mr. Lombreeze dijo...

David, pues la verdad es que desafortunadamente no conocí prácticamente a mis abuelas. Igual es eso lo que mi subcosciente echa en falta...

Tú crees que la novela lo deja tan ambiguo como la peli?, tendré que releerla, no la recuerdo bien.

El final de esta película es más moderno que el de Origen.

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