domingo, 29 de agosto de 2010

Las Aventuras de Gottfried Rinkley, el inventor del siglo XX. Capítulo V.

Capítulo V. La infancia de Gottfried Rinkley. Su Primera Comunión.

Cuando Gottfried cumplió los 9 años de edad sintió cómo el peso de la soledad crecía sobre su persona hasta hacerse casi insoportable. Todos sus compañeros de clase estaban preparados para recibir el Sagrado Sacramento de la Primera Comunión, mas Rinkley, al no estar bautizado, no podía aspirar a participar en tan trascendente ceremonia. "¿O sí?", se preguntó un día Gottfried. "Pues no, definitivamente no", le respondió al día siguiente el párroco.

Tras este breve pero intenso intento de escapar de la realidad, Gottfried decidió, a modo de compensación, comprarse la ansiada peluca Bertorelli estilo "infante de prusia" para estrenarla el mismo día de la Comunión de sus compañeros de escuela. Ya había conseguido ahorrar los 5.000 ducados necesarios tras pasear alredor de 1.000 perros cometa.

Cuando llegó al escaparate de la Riewenstrasse, no quiso siquiera mirarlo de soslayo y entró decidido a la tienda al tiempo que clamaba "¡quiero una peluca estilo infante de Prusia!". "Con mucho gusto señor...", respondió el dependiente para inmediatamente proseguir: "... con mucho gusto se la vendería si la tienda de pelucas no hubiera cerrado hace un mes. Esto es ahora una tienda de uniformes militares".

Gottfried sintió como si un rayo le atravesara el pecho a la altura de su pequeño corazón. Borracho de ira y ciego de cólera, o quizás al revés, exclamó: "¡quiero un traje de marinero!". Una respuesta de su subconsciente que amaba, en secreto, la literatura de viajes transoceánicos.
Confuso y algo aturdido por la repentina bancarrota que el desembolso de la compra había causado en su persona, vagó sin rumbo fijo y casualmente acabó a las puertas de la parroquia donde sus compañeros acababan de recibir el Cuerpo de Cristo por primera vez.
Pasó delante de todos, como un fantasma, sin ser consciente de la grata impresión que causó en el ama de llaves de la Condesa de Ossohlstrom quien narró a su señora, deshaciéndose en elogios, cómo había resplandecido por encima de todos los comulgantes, incluso por encima de su propio nieto, un niño tímido de apariencia angelical que había comulgado luciendo un traje blanco de marinerito lo mismo que San Juanito de Aquisgrán antes de ser devorado, a partes iguales, por los caimanes y los cananitas.

La fervorosa narración de Ilsa, que así se llamaba el ama de llaves, conmovió a la Condesa quien impuso la moda a sus nietos el día de su Comunión, con amenaza de desheredarlos si no satisfacían su capricho.
Toda la Corte imitó a la Condesa, famosa por su exquisito gusto a la hora de vestir y, pocas décadas después, se impuso la moda que ha llegado hasta nuestros días.

6 comentarios:

David dijo...

Pues yo comulgué de fraile... y mi hijo ya no comulgó (pero mi hija sí que quiso... aunque no lo hizo vestida de marinerita).
Por cierto, ser consciente de da grata (la grata). Para evitar trabajos en la editorial cuando saquéis la edición impresa.

David dijo...

Ah! Y Crowley todavía no ha sacado su jueguecito. Si no me equivoco, solía colgarlo a las diez.
Esto se llama "influir" sobre el jurado. Ya vemos que tanta pataleta dio sus frutos, Mr.Lombreeze (je,je).

Crowley dijo...

Ey, es que me he dormido, jejeje, nada tienen que ver las extorsiones de Mr. Lombreeze para que cambiase la hora del juego... (¿era eso lo que tenía que decir, verdad Mr. Lombreeze?).
Este serial sí que es un duro competidor de mi juego dominical... Mañana, cuando llegue a casa después del trabajo, veremos qué fotograma nos pone...
Y del tema religioso, mejor no me pronuncio, que llevo un día...
Un saludo con peluca prusiana

Mr. Lombreeze dijo...

Eso era Crowley, muy bien.

El vermú de esta mañana ha empezado pronto y ha terminado tarde...
Así que acabo de participar en el concurso de Crowley ahora mismo...
pero no tengo ni idea de la pelia.

¿Comulgar de fraile?, hostias, eso son palabras mayores jajajajaja.

Crowley dijo...

Ay, los peligros del vermú, jejeje.
Esté atento a su pantalla, que mañana diré los regalos a los que se opta en el juego, y verá como el próximo fin de semana la cosa va mejor.
Un saludo

Insanus dijo...

De fraile es precioso, muy Celtiberia Show, :). Yo con traje azul oscuro, relicario y toda la pesca, heredado el atuendo de un primo mío, como la mayoría de los enanos de mi generación. Pero tengo un conocido que hace unos 8 ó 9 años se casó de cadete de guardia civil y luego... no consiguió el puesto. Eso sí que es duro.

Pase que Gottfried no consiga aún su peluca prusiana, pero el cuerpo de Cristo lo habrá imbuido de dicha y consuelo. O no. Pobre niño XDD.

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