miércoles, 3 de agosto de 2011

Música de Cine. Mondo Cane (1962).

La cámara de cine ha aspirado, desde su invención, a ser el ojo que todo lo ve y a husmear entre los escombros de la realidad, de la ficción y de la mezcla de ambas. Primero con timidez, luego con soltura, más tarde con insolencia y, desgraciadamente, a veces, con desvergüenza. Ahora, con más de 100 años de Cine a nuestras espaldas, ya sabemos que documentar la realidad es tan imposible como conocer la trayectoria de las partículas heisenbergianas. La cámara empuja a la realidad, como el fotón empuja al electrón, sacándola, queriendo o sin querer, del encuadre que ve el espectador. Pero claro, eso lo sabemos ahora.

El pobre Flaherty fue uno de los primeros que sucumbió a esa tiránica demanda que le arrastró hasta los hielos del Polo Norte para filmarnos y contarnos las aventuras y desventuras de un esquimal llamado Nanuk (1922). Era todo muy real.., pero no tanto como el incendio que acabó con gran parte del material filmado y que obligó a Flaherty a volver a filmar esa realidad de nuevo pero, esta vez, algo dramatizada. Afortunadamente Nanuk demostró ser un gran actor. Georges Franju, por su parte, metió una cámara en un matadero, nos revolvió las tripas y seguro que convirtió al vegetarianismo a muchos de los espectadores que hemos contemplado su estupenda La Sangre de las Bestias (1944), que es una bofetada de realidad servida, por mucho que digan, entre algodones lírico-parisinos. Y podríamos seguir con los ejemplos hasta aburrir al más incondicional lector gusano.


La tele de nuestros días ha encontrado un filón en eso de meter las narices de sus objetivos donde no les llaman e inunda nuestras parrillas con cámaras callejeras y viajeras que nos muestran a yonkis y a gogós, a jubilados y a transexuales, al oro y al moro, y todo al coste de cuatro pesetas: no pagan ni un duro a sus actores. Parece que la fórmula funciona todavía. ¿Por qué no?. Siempre ha funcionado lo de alcagüetear la vida (y la muerte) de los otros. Desde la simple curiosidad, pasando por la envidia y la codicia, la denuncia, la documentación de la Historia, el morbo o la explotación de las aberrantes fantasías del espectador, muchos cineastas se han atrevido a meter sus cámaras en los rincones más oscuros y freaks de nuestro planeta, que es lo mismo que decir los rincones más oscuros y freaks de nuestras almas.

Los nazis enviaron a Fritz Hippler a filmar el aplastamiento de la sublevación judía del guetto de Varsovia y los Aliados mandaron a Frank Capra y a Billy Wilder (entre otros) a filmar las barbaridades de los nazis y nos mostraron centenares de cadáveres esqueléticos de judíos masacrados. Los primeros que tuvieron el honor de ver estos documentales fueron, precisamente, los vecinos de las poblaciones cercanas a las campos de exterminio, así que esa realidad de la que no habían querido saber nada acabó por alcanzarles propinándoles un bofetón de antología. Y todo "gracias al Cine".


Pero, seamos justos, fueron los italianos los que inventaron el género mondo que arrancó, precisamente, con la película que le dio nombre: la cuasi mítica Mondo Cane (1962), esa película (semi)documental en la que nos mostraban las vergüenzas y desvergüenzas del exótico mundo que existe dentro y fuera de los arrabales de nuestras confortables y seguras urbes, denunciando o explotando (según se mire) muchos comportamientos de seres antropomorfos aparentemente humanos pero con comportamientos paletos, supersticiosos o crueles, pero siempre bizarros. Fue en Mondo Cane donde vimos, por primera vez, cómo se hiperalimentaba a un ganso hasta hacerle reventar el hígado para fabricar los exquisitos patés franceses. Y ya no hemos vuelto a comer foie. Lo de Yves Klein fue peor: la palmó tras contemplar como medio Cannes (y medio mondo) se descojonaba de su concepción de la pintura azul orgiástica.

Otro día seguiremos hablando de Mondo Cane (ganadora del David de Donatello!!! y que conmocionó al mundo más que toda la nouvelle vaugue junta), del mondo, y de todas las variaciones que le siguieron con mayor o menor fortuna artística pero, en casi todos los casos, con un éxito de público notable (como pueden imaginarse, la evolución de este género tomó derroteros siniestros y estomagantes que llegaron hasta el gore and beyond). Porque lo que hoy traemos a nuestro blog es la maravillosa música de Mondo Cane compuesta por los músicos italianos Riz Ortolani y Nino Oliviero.

Su tema principal, More, estuvo nominado al Oscar a la mejor canción en 1963. Una canción que cantaron Frank Sinatra, Judy Garland, Roy Orbison y un interminable número de célebres intérpretes. More suena a clasicazo inmortal y siempre me ha parecido un auténtico desperdicio de banda sonora. Sus notas parecían estar llamadas a acompañar imágenes más memorables y menos freaks que las de Mondo Cane. A ser bailadas por Fred Astaire o a acompañar las estilosas figuras de Grace Kelly y Audrey Hepburn o a servir de banda sonora al neorrealismo o al simbolismo de Fellini. Algo así.

De dónde sacó Riz Ortolani la inspiración para componer More sigue siendo un misterio para mí, porque me niego a pensar que el origen sea el mundo perruno de Cavara, Jacopetti y Prosperi. Pero claro, es que Riz Ortolani es un músico que, poco después, compuso esta banda sonora para una película tan exploitation como Holocausto Caníbal. Él da esta explicación, aunque yo no me la creo, porque los compositores italianos de bandas sonoras han sido siempre muy de componer maravillosa música que poco o nada parecía tener que ver con lo que se mostraba en pantalla (¿las tendrán guardadas en sus cajones y las van sacando según les llegan los encargos?).

En fin. Disfruten de More, inmortal temazo perteneciente a Mondo Cane, el documental decano del freakismo sensacionalista en el Cine y la TV que, 50 años después, todavía consigue ponernos muy mal cuerpo a los que nos creemos que hemos visto ya casi todo.

12 comentarios:

miquel zueras dijo...

Un temazo que no faltaba en las casas de los amigos de mis padres durante mi niñez en aquellos tocatas para singles, también era frecuente oírlo como entrada en programas de radio y televisión.
"Mondo Cane" trajo imitaciones como "Hombres salvajes, bestias salvajes" y supongo que "Holocausto canibal" le debe algo a esa película. Borgo.

Marcos Callau dijo...

Creo que la música que has incluido aquí es totalmente insuperable. No obstante, como es mi deber, aquí está el swing de Sinatra junto a la insuperable orqwuesta de Count Basie. Abrazos!

redrum dijo...

Me la apunto, caballero!!! Ya sabe, sé quién es Godard, pero sobre Mondo Cane no tenia ni idea...

1 saludo!!!

Ferre dijo...

A mí me pasa algo parecido que a Miguel: en mi casa había una casete con música de películas entre las que estaba EL Padrino, Sacco e Vanzetti y esta de Mondo Cane. Cuando era pequeño y nos íbamos a pasar el verano a Levante en un apartamentito en una época de veranos sin tele, mis padres dejaban que me llevara el radiocasete, cintas y libros (evidentemente todo limitado a lo que cupiera en una bolsita, que no teníamos coche y había que cargar con todo). Aquella cinta estaba siempre entre las seleccionadas, que ponía a la hora de la siesta después, si no recuerdo mal, de oír la radionovela "El Rey de los Cangrejos" de Salgari.

Por supuesto yo ni conocía en aquel entonces las películas a las que pertenecían las bandas sonoras, pero cuando supe de Mondo Cane, también me pregunté que demonios pintaba una melodía tan bonita en aquel film (¿sería por simple contraste?).

En fin, saludos,

Ferre

PD: Mmmm, ¿se podrán conseguir las radionovelas en internet?

Mr. Lombreeze dijo...

Jajajaja, claro que sí Marcos!.

Bueno borgo, si solamente se hubiera quedado la cosa ahí... Holocausto Caníbal es la dramatización expoitation del mondo.

Yo me reconozco seguidor del género mondo en mi juventud videoclubera, nos daban mucho morbo y el dependiente te las reservaba y te las pasaba como si estuviéramos traficando con drogas. A partir de Faces of death la cosa fue degenerando y lo del gore de la saga Guinea pig ya fue demasiado para mi sensibilidad, las detesto, lo mismo que Charlie Sheen. Pero reconozco que Mondo Cane 1 y 2 me siguen gustando. Ah, y Mondo Topless de Russ Meyer!!!. Un dato: Faces of death recaudó en Japón más que La Guerra de las Galaxias.

Ojo, redrum, que el "mondo" engancha.., sobre todo a un freak de Sitges como tú.

Mr. Lombreeze dijo...

Pfff, Ferre, no me cuadra la teoría del contraste, me cuadra más lo de que mi música vale para un roto o para un descosío.

Nosotros teníamos la de Sacco e Vanzetti en un recopilatorio de Joan Baez.., qué tiempos, parecemos los de Cuéntame.

David dijo...

No he visto esta peli, y creo que alguna vez leí algo de ella, pero ni lo recordaba (tampoco tengo muchas ganas de verla, la verdad) y desconocía que este clásico tema hubiera aparecido allí.
Vengo del blog de tu hermano. Creía que había tenido aquí una discusión de aupa o algo así. En fin... Yo que venía a echarme unas risas (con buena intención)..Pero la entrada no ha estado mal.
Un saludito.

Mario dijo...

No sabía mucho de "mondo cane", pero se me ha despertado el interés por el filme ya que me gusta indagar en todos los productos cinematográficos, la calidad viene luego a juzgar la curiosidad claro está pero mira que despierta el animo de verle, tengo entendido que es un documental fuerte sobre perversiones, rituales y violencia. Coincido en que la música es agradable, sobre todo melodiosa y suave, parece como bien has dicho algo como para Audrey Hepburn, la asociación con el documental suena incomprensible. Pero así pasa. Por cierto que la nouvelle vague es magnífica, fuera de que tuvieran sus ínfulas como todo creador más o menos original necesita. Un abrazo.

Mario.

El Chus dijo...

El mío va a ser un comentario imbécil, pero a mi me encanta el foie.

Mr. Lombreeze dijo...

David, pues tienes que verla porque has demostrado que te atrae la carnaza! jajajaja, venías en busca de sangre... pues toma sangre: Mondo Cane.
"la entrada no ha estado mal"... ¡generoso!.

Mario, en algunos momentos del documental la música no desentona pero siempre me ha parecido que está en un nivel artístico superior al de la película. Pero ojo, yo recomiendo Mondo Cane, a mí me gusta, pese a que inauguró un género que se pervirtió con gran rapidez. Es un documental que 50 años después sigue impactando. Recuerda lo que decía Chabrol: "No existe una nueva ola, sólo existe el mar". No soy fan de la nouvelle vaugue, aunque haya películas magníficas y su influencia en la historia del cine sea incuestionable. Sin embargo creo que es un movimiento sobrevalorado y para mí no es el mejor cine que se hizo en los 60.

Mr. Lombreeze dijo...

El Chus, ya sabes lo que decía Flaubert: "la imbecilidad es una roca inexpugnable".

De todas formas es más jodido comer foie tras ver esto:

http://www.youtube.com/watch?v=otmhMWyzIz8

David dijo...

Ja,ja,ja...
Pero no compararás... Una trifulca de blog no es lo mismo que esta peli (que sí, la música está muy bien, peroooo...)
Te quejarás..La de veces que te digo que haces entradas estupendas.
Ala, pasa buen fin de semana.

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