lunes, 1 de agosto de 2011

Código Fuente (2011, Duncan Jones). Cuidado con lo que deseas.

Al terminar de ver Código Fuente no entiendes qué narices es eso del código fuente que da título a la segunda película de Duncan Jones. Pero da igual, porque te importa un carajo. No te interesa entenderlo, lo mismo que no te interesa saber por qué el mando de la tele cambia de canal. Estás muy feliz con lo que acabas de ver y te basta la peregrina y precipitada explicación que da el personaje del mad doctor en un momento determinado de la historia (tan peregrina es que roza el macguffinismo). He visto Código Fuente y me ha gustado, pero advierto: si eres un amargado de la vida y odias los happy ends, entonces es muy probable que Código Fuente no te guste. Allá tú. Pero yo hoy quiero proclamar que soy duncanjonesiano.

Duncan Jones se ha atrevido a tomar el relevo del espíritu de las inteligencias artificiales de Kubrick y Spielberg y de los replicantes de R. Scott (aunque haya llegado a su altura). Duncan Jones ha dirigido dos películas de ciencia ficción que rebosan sentimientos por todas partes, mostrando, así, las carencias de los gélidos realizadores Nolan-style y demostrando que existe un universo paralelo al de Haneke, quien también tiene un código, aunque sea desconocido. Duncan Jones es, por ahora, de los míos porque cierra los ojos y sueña con revertir lo irreversible y ya nos ha mostrado, en dos ocasiones, cómo sus protagonistas, condenados de antemano, alcanzan la salvación gracias a la fe. Pero gracias a la fe del ateo que es el amor a la vida; a la propia y a la de la gente a la que queremos ("El cine es el arte propio del amor", André Bazin).

Duncan Jones no resucita muertos como Dreyer (rezándole al Cristo) los resucita rezándole a los humanos o a las máquinas que quieren serlo porque no se creen la moraleja pesimista del cuento del lobo de Hobbes y prefieren leer a Séneca que a Plauto. Y es que Rutger Hauer quiso evitar la muerte y rezó a su Creador sin recibir respuesta, así que lo asesinó (bien hecho, Nietzsche hizo lo mismo), pero Harrison Ford le rezó a Rutger Hauer y encontro su Salvación en el corazón de un "hombre". Con Código Fuente Duncan Jones nos recuerda por qué nos gusta tanto la sci-fi: porque es el género, siempre vigilante, que alerta de los peligros de la deshumanización de los humanos. La sci-fi no nos lleva al pasado, nos lleva al futuro (distópico) para evitar, no ya que se repita, sino que suceda.

Para amar la vida se necesita tiempo, es cierto. Se necesita caminar y caminar, a veces por parajes inhóspitos, a veces por verdes praderas, a veces cerca de la Puerta de Tanhauser. Es un largo camino que se recorre con más facilidad cuando te despojas de lo accesorio, del peso muerto inútil. Pero nadie nace con esta sabiduría y la experiencia acaba siendo la madre de la ciencia. ¿Cuántas porciones de 8 minutos de nuestras vidas necesitamos consumir para conocer qué es realmente lo que necesitamos para ser felices?. El argumento de Código Fuente muestra una trama superficial de thriller que no es sino una bonita y entretenida excusa para hablarnos de otra cosa: qué es importante y qué es intrascendente en esto de vivir. O por qué merece la pena vivir y por qué morir.


En mi opinón Código Fuente hubiera acrecentado su lirismo si hubiera cortado su metraje justo en la escena del beso final (su cénit poético) y considero que el epílogo es innecesario, pero así y todo les recomiendo que vean Código Fuente. A lo mejor, después, les entran ganas de llamar a los papis.

Pero claro, es que Duncan Jones mamó buena teta. Su papá nos cantó y nos contó que durante su última misión, el Mayor Tom, antes de perder contacto con el puesto de Control de tierra, transmitió el siguiente mensaje: "Decidle a mi esposa que la quiero mucho".

I am happy, hope you´re happy too.

14 comentarios:

Rick dijo...

Me gustó esta película. Efectivamente el guión tiene bastantes agujeros, pero todo es tan trepidante y entretenido que no importa, no tienes tiempo de pensarlo. Y cuando sales de la película tienes tiempo, pero te los has pasado tan bien que ¿para que perderlo en eso?

Yo escribí esta reseña sobre la película: http://www.elcafederick.com/art.php?i=488

¡Un saludo!

David dijo...

No la he visto, ni la anterior suya tampoco. Pero bueno, después de cómo me lo pones aquí, veré esta.
Joder!
En la primera el Mayor Tom es un héroe y dice eso, sí, pero en la que has puesto es un yonqui alucinando.
Eso sí, qué temazos!!!! Los dos!!!

Santiago Bullard dijo...

Primera noticia que tengo de este director. Suena bien, así que a ver si la apunto a la lista de las próximas compras.

fiona dijo...

Yo me quedé con ganas de verla en el cine, así que a ver si la veo en dvd o algo...jajajaj.

Hoy te dedico la entrada, que empiezan las votaciones del concurso!

1besico!

Javi dijo...

Estoy muy en tu línea, Lombreeze. Es una película sugerente, idealizada y de ciencia ficción (aunque también se podría meter en el género fantástico que tampoco es exactamente lo mismo) con un final demasiado dulcificado. Habla de la vida y la posibilidad de cambiarla para que sea mejor y nosotros más felices, aunque la felicidad no se pueda retener como nosotros quisiéramos; la atrapas entre las manos y se te escapa como si hubieses cogido agua de un río y la quisieras conservar para siempre. Tiene su lirismo y su fuerza existencial y por ahí viene todo lo que te puede decir. Duncan Jones es un tío a tener muy en cuenta. Ya su primera peli me gustó mucho, Moon; me parece algo mejor que ésta. Ésta es más de producción, se nota, pero mantiene gran parte de las interesantes propuestas, de estilo aterciopelado, del hijo de David Bowie. De casta le viene al galgo.
Un saludo, Lombreeze, y muy buena entrada.

redrum dijo...

Mucho mejor reseña que película, sin duda!

La vi en el cine, y apenas recuerdo ya nada de ella.

1 saludo!

Luis Cifer dijo...

coincido en que el film debería haber acabado en ese momento que citas. En lo de Bowie también estamos de acuerdo.

David Amorós dijo...

Hola, soy un amargado de la vida que odia los Happy ends, sobretodo cuando son injustificados y rompen con el tono pesimista que llenaba de inteligencia y brío el relato de una película muy bien hecha pero al fin y al cabo, que termina por engañar al espectador en su concesión estúpida. Si como dices en tu momento de lucidez del post, la película hubiese acabado en el beso, quizás también me estaría declarando duncanjonesiano. Pero amigo, a mi estos finales me sacan de quicio. Un abrazo (pero un abrazo seco, sin ñoñerías).

Tripi dijo...

Me aburren las pelis de ciencia ficción, con todas esas lucecitas y palabras raras. Me agobio y me lío.

Prefiero los westerns, porque no hay que pensar: llega el bueno, pum-pum, y mata al malo.

The end.

Saludos, Jefe.

Mr. Lombreeze dijo...

Parece que estamos casi todos de acuerdo en que es una peli más bienintencionada que bienlograda, sobre todo por ese epílogo ñoño y yo creo que innecesario. Pero las intenciones son buenas, por eso creo que es un trabajo notable y un director a tener en cuenta.

Gracias Javi por tu estupendo comentario con el que estoy completamente de acuerdo.

Redrum, sin embargo yo siempre recordaré la emotividad de su historia aunque dentro de 6 meses ya no me acuerde de lo del código fuente, el mad doctor y todo el rollo de su experimento, pero recordaré las miradas de sus protagonistas y ese last kiss y esa lucha incansable contra la fuerza del destino, que es la lucha del espíritu humano contra la crueldad de los miserables diosecillos.

Luis Cifer, empatía maña.

Jajaja, David Amorós, a mí no me cabreó tanto este happy end aunque, insisto, no me gustó nada y desde luego malogra la película. De todas formas, para mí la peli o, mejor dicho, mi personal directors cut de la peli acaba con el beso y gana puntos. De todas formas entiendo tu cabreo porque está más que justificado. Yo doy abrazos de hombretón, con palmadas en la espalda de esas que resuenan alto.

Mira TRIPI, que no te guste la sci-fi pase, pero que califiques al género del western de simplón no te lo paso. Hay más filosofía en una película (buena) de vaqueros que en todas las chorradas de Zizek y Hessel juntos.

Mr. Lombreeze dijo...

Rick, me paso por tu blog a ver qué se cuece por ahí. Gracias por el enlace. El ritmo que se imprime a la parte del thriller es otro punto a su favor.

Jajja, sí David, tienes razón, pero es que tenía que insertar esta versión en directo del Ashes to Ashes que es ejemplar.

Mr. Lombreeze dijo...

fiona, tu concurso está amañado!!!, tienes como lectoras a todas las groupies de TRIPI.
A que te mando yo a mis chicos a que me voten como el tío más macizorro de la bloggosfera?

http://bordeyo.blogspot.com/2011/08/concurso-mister-foto-maton-2011-mr.html

I love music ♪ ♫ dijo...

No he visto esa peli y no me llama mucho, la verdad.

Aprovecho el comentario para decirle a usted, señor Lombreeze, que le he dedicado una canción de AMOR a usted y a su señora en mi blog:

http://compartireslaclave.blogspot.com/2011/08/dont-know-much.html

Creo que le gustará. De no ser así, estoy dispuesto a que me discipline con el látigo.

Saludos ♪♫

fiona dijo...

Eyyy, cómo que amañado???? Qué culpa tengo yo de que Tripi coaccione para que le voten...jajajaj.

Oye, manda a quién quieras, cuantos más votos mejor! Quita al Conan gafapastas y publicítate coño! ;)

1besico!

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