miércoles, 8 de abril de 2009

Otra obra fundamental: la "Sinfonia Fantástica" 1830, de Hector Berlioz (I).

Hector Berlioz, a sus cosas, indiferente ante la pasión que su "Sinfonía Fantástica" despierta en mi persona.

Es muy fácil componer una Sinfonía Fantástica: sólo necesitas tener 27 años, ser un genio de la dirección, la orquestación y la composición, y estar locamente enamorado de una actriz shakesperiana que no te haga caso.
Esto es lo que le pasó al gran compositor francés Louis Hector Berlioz (1803-1869), cuando cayó apasionadamente rendido a los pies de Henrietta Constance Smithson, consiguiendo, de paso, crear una de las mejores sinfonías de todos los tiempos.

Fantástica en sus dos sentidos. No solamente desborda fantasía e imaginación sino que es más que magnífica, excelente, amén de ser una de las principales responsables de mi comienzo a la adicción a la Música Clásica cuando yo era chiquitín. Mi pasión por esta sinfonía es equivalente a la de Berlioz por Henrietta, pero sin connotaciones sexuales.

Decían que Berlioz junto con Victor Hugo y Eugene Delacroix, formaba la Santísima Trinidad del arte romántico francés. Y con esta sinfonía no solamente eleva a la enésima potencia el sentimiento característico de esta corriente, el Romanticismo, sino que se inventa el género musical de la "música de programa", es decir, una música que se subordina a una idea, historia o argumento previo, (género que cultivarán posteriormente con gran acierto Franz Liszt o Richard Strauss en sus "poemas sinfónicos").

Berlioz subtituló esta composición "Episodios de la vida de un artista", y vais a ver lo moderno que era cuando leais el argumento general:

"Un joven músico desesperado se ha envenenado a sí mismo con opio y en un largo sueño, tiene una serie de visiones y pesadillas, la idea de su amada viniendo una y otra vez a su cabeza. Recuerda las alegrías y depresiones del pasado, antes de que ella entrase en su vida, y luego el neurótico celoso en que se convirtió cuando ella entró en su vida, teniendo el único consuelo de la religión."

Ya veis, hiperromántico a tope.

La Sinfonía se basa en el concepto de la "ideé fixe", -idea fija- que se repite en los cinco movimientos de los que consta esta sinfonía.
Es decir, vais a encontrar en cada una de las partes de la Fantástica una melodía recurrente, con diversas variaciones, de la que se podría decir que es la representación musical de la amada de Berlioz. Wagner emplearía este recurso, con el nombre de Leitmotiv, y lo haría tan bien como se podría esperar del que es el 4º mejor compositor de todos los tiempos.
Más fácil. ¿Os acordais de la Marcha imperial de Darth Vader?, cada vez que aparece este gran personaje del 7º Arte, la marcha suena en la peli, no?, pues eso es una ideé fixe o letimotiv.

Hala, a ver si encontrais a la novia de Berlioz. Sorteamos un lote de cassettes de gasolinera entre los que nos envíen una grabación canturreándola. (Una pista, la interpreta la flauta).

El primer movimiento es algo largo y os dejo como deberes el que lo encontréis y escuchéis donde podáis. Así comentaba Berlioz este primer movimiento en el folleto que entregó a los asistentes al estreno de la Sinfonía Fantástica:

"I.- Ensueños, pasiones. Se narra el descubrimiento de la mujer ideal, aquella que reúne todos los encantos capaces de desquiciar y confundir al joven artista. El amor no correspondido provoca celos, angustias, ternura, lágrimas y sentimientos religiosos.".

Vamos a escuchar hoy el segundo movimiento: "II.- Un baile. Describe el tumulto de una fiesta en que el artista observa a su amada; ahora la imagen de ella se le revela por todas partes, provocándole una terrible confusión interna.".

La versión es la de la Orquesta sinfónica del Conservatorio superior de música de Aragón (CSMA).
Disfrutad de la hermosura de la música de Berlioz y de la belleza de formas del Auditorio de Zaragoza, mi ciudad.



2 comentarios:

redrum dijo...

El amigo Héctor no es muy popular por estos lares, damn it!

Sí que se nota el acento baturro en la orquesta, sí!

Magnífica elección, sin duda! Sigo sin entender que tipo de cabeza debía tener Liszt para plantearse tan tranquilamente adaptarla a piano...

¡1 saludo!

Mr. Lombreeze dijo...

redrum, sí que es muy popular, sí. Es que los lectores están embriagados por esta música y no saben qué decir.

Tenía una cabeza húngara. Esta sinfonía influyó mucho en Liszt,buen amigo de Berlioz,y le llevaría a componer sus famosos poemas sinfónicos, otra cumbre de la música programática que inventó Berlioz en su Sinfonía fantástica.

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