lunes, 20 de abril de 2009

Tiempo de amar, Tiempo de morir. El amor en los tiempos de la WWII.

"No se pueden hacer películas sobre las cosas, sino con ellas: con las personas, las flores, la luz, los espejos y la sangre."

Dadle al play.


Erich Maria Remarque (1898 - 1970) fue un escritor alemán antinazi, como nosotros, (lo de antinazis, lo de alemanes no). Pertenece a esa generación de europeos que tuvieron la desgracia de vivir en sus carnes las dos guerras mundiales. Y contra las dos arremetió de manera brillante.
Primero contra la Gran Guerra, (en la que él mismo combatió), con su maravillosa "Sin novedad en el frente" (1929), adaptada al cine magistralmente en 1930 por Lewis Milestone quien, de paso, creó una de las más grandes Obras Maestras del Cine de todos los tiempos. La novela de Remarque tiene el honor de haber sido uno de los muchos libros quemados públicamente por los nazis en 1933.

También reaccionó Remarque literariamente contra la WWII y el nazismo en su novela de 1954 "Tiempo de vivir, tiempo de morir" (no confundir con la canción de "The Doors"), que llevó al cine en 1958 el rey del melodrama, otro que tuvo que salir por patas de la República de Weimar: Klaus Detlef Sierck, más conocido como Douglas Sirk (1900-1987).

Douglas Sirk, muy cabreado con Almodóvar.

El melodrama es uno de los géneros más difíciles de recrear con elegancia, (sobre todo en nuestros días en los que se lleva más folletear que folletinear), ya que en muchas ocasiones las historias que nos cuenta este género bordean lo cursi y lo ridículo. Y no es lo mismo contemplar un hermoso acantilado que caerse por él.
Por eso la parodia del melodrama funciona tan bien, como hacía Almodóvar antes de ponerse serio, o sea, antes del ridículo y la cursilería de sus últimas películas.
Dicen que es un género para mujeres porque hay mucho drama y mucho romanticismo exacerbado y sensibilero. Y dicen que solamente las mujeres se creen eso de que el amor lo mueve todo y lo puede todo.

Total, que melodrama, radionovela, telenovela y culebrón, acaban siendo casi sinónimos y cosas de tías. Y los modernos lo miran por encima del hombro, porque a ellos les gustan más los personajes autodestructivos, muy autodestructivos. Y los tipos muy machos, lo mismo, sólo que a ellos les gustan los personajes destructivos, muy destructivos.

Pero claro, los tipos como Douglas Sirk y las películas como "Tiempo de amar, tiempo de morir", son la cremedelacreme del melodrama. Y a mí, que soy muy macho y muy moderno, me encanta esta maravillosa película.

Ernest Graeber (John Gavin, un actor muy guapo y muy bien peinado), es un soldado alemán, combatiente en el horripilante frente ruso, que obtiene un permiso de tres semanas para descansar de los horrores de la guerra en su ciudad natal. Pero poca tregua le dará el permiso en ese tramo final en el que la sagrada Alemania está siendo bombardeada sin piedad por la aviación aliada. Ernest descubrirá al llegar a su casa que, al igual que el resto del vecindario y media ciudad, su antiguo hogar no es más que un montón de escombros.

La búsqueda del paradero de sus padres le llevará a casa de su antiguo médico de familia donde se reencontrará con, Elizabeth (Liselotte Pulver), hija del doctor Kruse y antigua amiga de la infancia de Ernest. Ella también desconoce la situación de su propio padre, prisionero político en algún campo de trabajo.
En unos tiempos tan difíciles y complicados, el amor surgirá entre ellos. El drama está servido.

La introducción, con un terrible episodio en el frente ruso, da paso a una historia de amor en tiempos difíciles, enmarcada por las terribles circunstancias que la población alemana padeció a partir de 1944. Una población que sobrevive entre escombros, permanentemente amenazada por los bombardeos aliados que arrasan con todo, menos con la esperanza. Y es que la vida siempre termina por abrirse camino, (como nos recordaban en "Jurassic Park").

"Tiempo de amar, tiempo de morir" es también un fiel, detallado y realista retrato de muchos aspectos de la retaguardia alemana pero contado con mucho lirismo.

Douglas Sirk da una lección de cine y de narrativa cinematográfica de tal magnitud que este film debería ser de obligado visionado en las escuelas de cine (y en todas).
La elegancia de planos y movimientos de cámara rozan la perfección absoluta. Casi se puede ilustrar con cada una de las escenas de la película todos los estilos de la historia del cine hecho hasta entonces.
Maravillosa fotografía de Russel Metty (ganador del Oscar por "Espartaco") y espectacular música de Mikós Rózsa ("Ben-Hur").
Escenas intimistas bellísimas y otras contenidamente épicas y formidables. Ésta en concreto me encanta:



No suelo contar los finales de las películas que recomendamos, e intento no revelar aspectos relevantes de la trama (y es difícil recomendar una obra de arte con estas limitaciones), pero cuando los finales son tan dramática y líricamente hermosos como éste, no solamente os lo cuento sino que os lo he subido al youtube. Es éste (el que no quiera que no mire):
***SPOILER***


¿A alguien le recuerda algo del soldado Ryan?...
Tremendo. Casi tanto como el sublime final de "Sin novedad en el frente".

No sabemos si Ernest y Elizabeth se hubieran enamorado en otras circunstancias. Puede que su amor floreciera, al igual que lo hace el cerezo de la alegórica escena junto al río, prematuramente, calentado por las llamas de las bombas. Pero el caso es que así sucedió y por eso la muerte de Ernest nos partió el corazón y nos hizo llorar la primera vez que vimos este clásico inmortal de Douglas Sirk. A mí todavía me gusta más que su obra más conocida, la excelente "Imitación a la vida" (1959).
***FIN DEL SPOILER***

El escritor Erich María Remarque hace un cameo interpretando al profesor Pohlard, otro librepensador perseguido por los nazis y antiguo maestro de Ernest.
Una película indispensable.
Valoración: Obra maestra.

14 comentarios:

Soundtrack dijo...

Hmmm... amí es que tampoco me gustan los melodramas para hombres... soy así de rarito... :)

lunes dijo...

No somos mucho de melodramas y no he visto esta peli. Pasa a las pendientes, que siguen siendo demasiadas debido a sus recomendaciones y un escaso pasado cinéfilo. Pero sí somos de música..y supongo que la referencia de The Doors será la letra de Take it as it comes (1967)porque no recuerdo yo un título similar. the end.

Mr. Lombreeze dijo...

Muy bien lunes, muy bien, veo que has pillado la bromica de The Doors.
La versión de los Ramones aún era mejor.

meneillos dijo...

muy bonito el final pero hubiese matado al ruso,la naturaleza del hombre tambien se abre camino,por desgracia.

Mr. Lombreeze dijo...

Bravo meneillos, bien reflexionado. El calor de las bombas efectivamente también puede incubar y acrecentar el odio irracional.

Dr. Quatermass dijo...

Holas, no puedo decir que Douglas Sirk esté entre mis cineastas favoritos, no he visto esta pero por ejemplo "obsesión" siempre se me ha atragantado. Tendré que hacer deberes...

Saludos!

Mr. Lombreeze dijo...

Hágame caso Doctor, ésta no le defraudará.

David dijo...

Estupendo post. Quería leerlo después de leer la peli. Pero con estas es como lo que comentas en la de Vidor y el Quijote. Cuando son tan buenas, lo de los spoiler es una bobada.
Y me ha sorprendido el post porque pensaba que esta película no la había visto y la tengo por ahí esperando... pero al ver ese final me he quedado a cuadros!. Joder! Esta es una de esas pelis de las que recordaba de crío por esa misma escena, pero no pensaba que iba a ser esta película. ¡Cómo me impactó el final! Me pareció taaaan injusto! ¿Hay alguna otra película en la que al final un soldado salva a unos prisioneros y estos se lo agradecen matándole? Me parece que no... A ver cuándo la puedo ver... Ahora tengo más ganas de las que ya tenía incluso.
A mí, Imitación a la vida me encanta (y la versión original no está mal tampoco, por lo que recuerdo, pero la de Sirk es mucho mejor). Y de las que he visto suyas, adoro Sólo el cielo lo sabe.
Otro saludito.
PD: Yo es que soy muy femenino y chapado a la antigua... por eso tal vez me encanta Sirk.

David dijo...

ooops..leer la peli. Quería decir ver, claro, que no es silente.

Mr. Lombreeze dijo...

Me alegro de que te haya gustado el post y todavía más de que disfrutes de esta obra maestra absoluta del Cine.

David dijo...

Ayer volví a ver por fin esta película. Casi cuatro meses después desde tu entrada.
Me gustó mucho (a pesar de que ya sabía el final (ja,ja).
Releyendo tu artículo, el actor guapo y bien peinado es Gavin, no Gabin.
Mi mujer dijo que la película ganaba por la fuerza que tenía el final. No estoy de acuerdo con ella y me acerco más a lo que comentas tú en el blog, si bien otras de Sirk me gustan un poco más (así que no coincido con tu comentario final).
Pero es una película muy recomendable y que merece mucho la pena.

Me gustan bastante ciertos diálogos que hay en ella, y el hecho de no dar una visión tan maniquea de malos y buenos...
Su amigo, "el hijo del lechero" (porque no es otra cosa por mucho cargo que ostente ahora) es un mal tipo, pero aprecia a Ernest... y su comentario de "sólo le tuve tres meses" con el Profesor porque tengo corazón... me hizo mucha "gracia".

Remarque, además del honor de tener uno de sus libros quemados por los nazis, tuvo la suerte de ser marido de Paulette Godard.
Su papel es siginificativo.

De todas formas, voy a hacer una entrada con enlace a esta, así que lo dejo aquí.
Un saludito.

Mr. Lombreeze dijo...

Con b o con v, el pelo era magnífico.
Ahora me paso por el Safari a dar una vuelta.

David dijo...

Lo del pelo a mí me hizo mucha gracia y a mi mujer más todavía.
Es que le he obligado a leer tu entrada para demostrarle que era mucho mejor que la mía. No es peloteo. Yo sólo quería reflejar lo que me habían gustado esos diálogos, y tu entrada ya me parecía más que suficiente para elogiar la película, ya que creo que te llegó más (a mí curiosamente son otras las de Kirk que me han llegado).

David dijo...

Sirk, no Kirk.

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