jueves, 24 de septiembre de 2009

Stalingrado, qué bestias madre mía.

Hoy vamos a daros mal con otra batallita de las que hicieron época. Hoy vamos a repasar la batalla de Stalingrado, primera batalla certificada que los nazis perdieron y en la que perecieron 250.000 soldados alemanes, muchos de ellos novatos de reemplazo que no habían combatido antes.
Todo empieza en el otoño de 1942. Hitler estaba asediando las ciudades de Leningrado (como el próximo lunes os recordará musicalmente MrLombreeze) y Moscú. Estaba a las puertas de estas ciudades, la conquista era segura pero costosa para las tropas alemanas. Entonces, en un momento de lucidez, Hitler decide desviar sus tropas hacia el sur, hacia los pozos petrolíferos rusos, ya que Alemania sólo disponía de las reservas húngaras. Y conquistar esos pozos también suponía dejar sin abastecimiento de combustible al Ejército Rojo.

Para dirigir semejante ofensiva se eligió a von Bock, un personaje de toda la confianza de Adolfo y que contaría con la mitad de las fuerzas alemanas bajo su mando directo. Esta fuerza estaría dividida en 2 ejércitos: El 6º Ejército, comandado por von Paulus y el 4º Ejército Panzer por Hoth.
La idea era muy buena y todo iba saliendo a la perfección. El 13 de septiembre estaba la ciudad de Stalingrado a puntito de caer. Sólo 2 ejércitos soviéticos se mantenían a duras penas en la orilla del Volga. Pero von Paulus dudó demasiado en decidirse a dar el golpe de gracia: tardó 2 días, durante los que el Ejército Rojo se recompuso y se hizo fuerte en la ciudad.

Al ver lo que había sucedido, el Alto Mando alemán decidió arrasar la ciudad con la aviación. Más de 600 aviones se dedicaron a destrozar toda la ciudad, convirtiendo todo en escombros que, paradójicamente, dieron la oportunidad a los rusos de esconderse entre esas ruinas "construídas" por la aviación nazi y tocar las narices a los boches cuando entraron.
El ejercito alemán estaba mucho mejor preparado, pero en una ciudad como Stalingrado esta ventaja no le servía, ya que todo era emboscadas y trampas. Los alemanes llamaron a la ciudad "la picadora": los combates se libraban casa por casa, habitación por habitación. Y los rusos se movían tan ricamente por las cloacas. Así y todo, en Octubre el 70% de la ciudad estaba en manos alemanas.

Los rusos tenían al general Chuikov quien, siguiendo las órdenes de Stalin, rezaba sin parar: ni un paso atrás.
A principios de noviembre los alemanes ya controlaban el 90% de Stalingrado, y los rusos se pusieron a usar francotiradores, cosa que volvía locos a los alemanes. Caían como pajaritos. Famosa la película donde relatan este drama, "Enemigo a las puertas" en la que se nos cuenta cómo un profesor de la Academia de Francotiradores de Alemania es enviado a dar una lección a los rusos.

Entonces el invierno más crudo y frío del siglo hace acto de presencia. Y un largo trecho de aprovisionamiento alemán de más de 2.000 km de distancia, convierte al ejército alemán en un monstruo con pies de barro. Los rusos se han reagrupado y recibido refuerzos. Están preparados para las inclemencias. El día 19 de Noviembre comienza el contraataque. Sabiendo que el ejercito alemán se componía de ejércitos de apoyo de italianos, de Rumanos y Húngaros, (estos 2 últimos enemigos de toda la vida). Realizan un ataque desde el norte y el sur en tenaza y consiguen aislar al ejército alemán. Los aliados de los alemanes, no presentaron una dura resistencia. Los soviéticos cortan los suministros nazis.
El ejercito Alemán sin munición, sin provisiones y totalmente aislado resiste. No obstante, piensan en romper el bloqueo y volver hacia sus líneas más atras. Pero Hitler le ordena que no lo hagan y promete suministros. Ojito a Goering, que se tira el moco y asegura que puede hacerlo como ya había hecho en otras situaciones, pero el caso que ahora se trata de 300.000 hombres. Pues nada, enormes cantidades de aviones se dedican a repartir suministros con escaso éxito. La maquinaria soviética ha alcanzado un nivel de producción monstruosos. Por cada tanque que destruyen los alemanes, ellos construyen 5. Y la aviación empieza a tener una gran experiencia derribando más de 500 aviones alemanes.


Esto supone que el ejercito alemán quede desahuciado y hambriento, muriendo y enfermando casi todos sus soldados. El 6º Ejército pide auxilio ya que la situación es desesperada. Con la ayuda del 4º Ejercito Panzer situado en el sur, planean abrir un pasillo para poder escapar.
El 19 de diciembre los tanques se quedan a 45Km del 6º ejército y no pueden liberarlos de las oleadas de soldados y tanques soviéticos que, al estar congelado el Volga, llegan con más facilidad, dejando a los alemanes con únicamente 100 tanques.
Los que están atrapados en Stalingrado disfrutan de una dieta de 60 gr. de pan y 15 gr. de azúcar diario. En Enero, sin posibilidad ninguna de victoria, los soldados nazis comienzan a suicidarse, obligando a Paulus a prohibir el suicidio entre sus hombres. Tenían como munición 1 cartucho diario...

Los soviéticos consiguen dividir a los alemanes en 2 grupos. Hitler entonces nombra a Paulus "Mariscal de Campo", manzana envenada, ya que ningún Mariscal de Campo alemán se había rendido jamás en toda la Historia. A Paulus le quedan dos opciones: luchar hasta el final o suicidarse. Es el 31 de Enero. Le quedan 90.000 hombres, von Paulus se rinde. Los alemanes que resistieron atrincherados en una fábrica de tractores son machacados el 2 de febrero.

Sólo 5.000 prisioneros alemanes conseguirían llegar vivos a Siberia. Los desertores y los vencidos serán tratados por igual por los soviéticos. Los supervivientes tardarían entre 13 y 14 años en volver a su hogar.

Una batalla brutal.

3 comentarios:

Mr. Lombreeze dijo...

El comienzo del fin del III Reich ése que iba a durar 1.000 años. La Madre Rusia sacrificó demasiados hijos derrotanto a un fascista bigotudo para luego vivir muchos años bajo el yugo de otro dictador más joputa y con más bigote.
Stalingrado fue escalofriante. Algunos historiadores hablan incluso de canibalismo entre la población civil.

redrum dijo...

La virgen... Si tengo que elegir entre la playa de Omaha, Stalingrado, o revisionar 300, me pido Omaha!!!

Insanus dijo...

¡Apasionante! Me lo he pasado de muerte leyendo.

Sí, lo del canibalismo se oye mucho cuando se menciona esa batalla.

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