miércoles, 23 de diciembre de 2009

Salón del Cómic de Zaragoza.

Hola amiguitos, aquí estamos para contaros que los gusanos estuvimos el pasado finde en el Salón del Cómic de Zaragoza. El sábado día 19, para ser más concretos.
Simplemente por puro afán de informaros de lo que ahí pudimos ver. La cosa fue más o menos analizada… Y en previsión de que fuera claramente un churro, nos decidimos Mr. Lombreeze y yo mismo por desayunarnos unos pocos, como podéis comprobar en la foto.

Menos mal que fue un buen desayuno, ya que la mañana fue sobre todo fría, muy fría. Y con mas buena voluntad que otra cosa fuimos hacia el salón. Por cierto, dejamos de ir al gimnasio por informaros.

Lo primero que averiguamos es que no madrugan ni organizadores ni visitantes. "El salón se abre a las 11hrs." nos dijeron en la puerta. Pues nada, con otra consumición en un bar de la zona, arreglado.
Por fin entramos apenas sobrepasadas las 11, dimos una pequeña vuelta para ver que es lo que se podía olisquear: Nada de nada. Lo típico en lo que se ha convertido los “salones”; stands de tiendas con absolutamente lo mismo en todas. Eso sí, en cuanto a los cómics, en lo que se refiere a muñecos y zarrios varios, pues ahí puedes encontrar alguna leve diferencia. Alguna camiseta chula, etc.
Lamentable. Ni exposiciones de ningún tipo ni nada de nada. Una guardería y un taller… En fin, nada que nos pudiera indicar que no se trataba de un acto empresarial en vez de uno cultural.

Menos mal que coincidimos con el Gran Francisco Ibáñez, padre de tantos y tantos famosos personajes, entre los que se encuentran los archifamosos Mortadelo y Filemón.

Lo presentó un tipo con pinta de friki que se dedicó con acento paleto, que no zaragozano, a leer un texto sin gana ninguna para contarnos lo que todos ya sabemos. Un acto cargado de politiqueo, (representantes del ayuntamiento), y mamoneo empresarial, (la CAI, que ha extendido sus tentáculos hacia un salón y que acabará por hacerlo suyo).

Ibáñez dio una lección, ante los peloteos y auto bombo de los “patrocinadores” que le regalaron una pluma y un libro, y nos agradeció a los lectores, únicos responsables de su éxito y de que aún siga trabajando para nosotros, el estar ahí. Dijo que en otros 50 años nos volveremos a reunir para celebrar otro cincuentenario. Se vio lo grande que es esta persona, una leyenda viva humilde, ésa es la verdad.

Inmediatamente después, se genero una larga fila, compuesta por casi la totalidad de los asistentes al salón, en pos de una firma de este gran maestro.
Nosotros por nuestra parte, decidimos ir a buscar algo de acción. Algo difícil entre los soseras de los crios y gente de los stands. Todos parados y sin vida ni alegría.

Una vez ojeado el programa, estábamos, en parte, dando gracias porque no había planeada alguna mierda típica de los Otakus o como se llamen los pirados del manga. Chorradas como karaokes, o jugar a la nintendo o cantar en japonés.., bueno, esas cosas que han conseguido corromper a las chicas y que los jovenzanos prepúberes siguen siempre, para ver si pillan algo. Única razón para que una persona se confiese que sigue algo del manga. Creo yo, porque si no, no me lo explico.

Ya pensaba que estaba todo perdido, no veríamos nada muy friki, pero, mira por donde, un grupo de apolíneos espartanos, (creo que eso querían intentar aparentar por su disfraz), se decidieron a saludar/asustar al personal con unos berridos y aullidos incomprensibles por todo el salón. Se les veía gente curtida, ya no por pasar de hacer el ridículo más espantoso, sino por sufrir las bajas temperaturas que había en ese momento. Qué gallardía, qué poses, qué nobleza...

Uhmmm,..¿Que no parecen muy en forma? En Esparta están de capa caída. Entendedlo.
Bueno, pues eso y que también vimos al gran ilustrador turolense Luis Royo firmando ejemplares de su obra, es lo único remarcable de esa jornada.

Con todo esto abandonamos el salón que, más que un salón, es un grupo de stands de tiendas de aquí, de Zaragoza y de alguna más de fuera. Y algún que otro frustrado, empeñado en decir que es artista de cómic o de lo que haga falta. Si no me creeis, echad un vistazo al cartel o al totalmente malempleado papel usado para imprimir el “Tebeico del Salón”.


Donde cualquiera que sepa coger un lápiz puede publicar su diarrea mental, visto lo visto. ¿Es que alguno no sabe darse cuenta que no valen para esto?. Pues tranquilos, yo os lo digo: penosos, no os salváis ni uno.

Un salón que sufre de lo mismo que he visto convertirse el de Barcelona. Y eso que todavía en éste, se toman el asunto en serio y algo cultural sí que hay.
En fin, no creo que aparte de decir que tenemos un salón, sea algo digno de mención ni, mucho menos, para presumir. El cómic en Aragón y en Zaragoza está, lamentablemente, muy lejos de ser de calidad. Y su salón a la altura y tan lejos como el nivel del comic de la ciudad que lo aloja.

Por cierto, mis disculpas a Jeremy Fox, creador de moonfleet, que vino a visitarnos el Sábado para entregar un premio a Mr. Lombreeze, y al que, por problemas de agenda, no pude ni saludar. Queda pendiente para una próxima ocasión.
Un saludo gusano.

3 comentarios:

Fantaschíck! dijo...

Del comic o de calceta, todos los "salones" te dejan...pues eso: desinflao.

Felicitaciones gusanas a Mr Lombreeze!

Mr. Lombreeze dijo...

Gracias!

Qué bueno estaba el chocolate, madre mía...

Jeremy Fox dijo...

Pues una pena que el salón no respondiese a las expectativas. Temo que muchas veces las cosas las organizan aquellos que menos saben del tema, a veces con intereses más políticos que otra cosa. Una pena.

Y efectivamente, querido Monseñor, me debe usted una, jeje. En otra ocasión será aunque ya sabrá por Mr. Lombreeze que en Barna estaríamos muy contentos si nos hiciesen una visita.

En fin, no tengo mucho más que añadir, que tengo un resfriado que me sorprende poder teclear. Así que viejuno que voy.

Un abrazo

Jeremy Fox

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