domingo, 7 de noviembre de 2010

Las Aventuras de Gottfried Rinkley. Capítulo XIV.

Capítulo XIV. Gottfried Rinkley en Hoetlinden (Flandes).

Tras abandonar la Armada, Gottfried Rinkley licenciose del Ejército y se estableció, por consejo de su amigo el virtuoso de la flauta travesera Piero Piccolino, en la región de Flandes. Pero muy al norte de Flandes. Algunos historiadores opinan que demasiado al norte. Era una fría y húmeda zona que sus orgullosos habitantes consideraban que habían ganado al mar con algo del trabajo de sus propias manos pero, sobre todo, con el de las de sus miles de esclavos negros africanos (afrikaners).

Pese a que todo el mundo hablaba de aquel lugar como si se tratase de un auténtico paraíso en la Tierra, cuando Gottfried Rinkley llegó a Hoetlinden, (antigua capital del norte de Flandes), el panorama que contempló no pudo resultarle más desolador. Hoetlinden era, en realidad, un infecto barrizal habitado principalmente por prostitutas y marineros letones que se intercambiaban sus labores cada cambio de estación. El resultado: una ciudad cuyas calles emitían un permanente e insoportable hedor a arenque y en la que eran frecuentes la revueltas populares durante los meses en los que los marineros letones se dedicaban a la prostitución y las prostitutas no conseguían pescar prácticamente nada comestible. Hambruna y deseo sexual reprimido conformaban un peligroso cóctel y hacían de las calles de Hoetlinden un lugar poco seguro, pues eran frecuentes los asaltos a los transeúntes honrados como Gottfried.

Pero Hoetlinden amaba y estaba orgullosa de sus tradiciones y la Rölen Interrxchangenh Whoresfischers Festen se mantuvo en vigor hasta que fue derogada en 1964 por una resolución de la ONU que ordenó a los aviones de la OTAN arrasar Hoetlinden con el fin de "acabar con esa aberración, reliquia de un pasado luterano vergonzoso" (Resolución 1.316 - 64, Asamblea General de las Naciones Unidas).
Rinkley escribió, furioso, una colérica carta a maese Piccolino en la que le recriminaba su mal consejo. Como respuesta, Piero Piccolino compuso su celebérrima Sonata Rinkley para flauta y piano que subtituló "Jeux de tês Rinkley" (jódete Rinkley) y que es considerada hoy día como la primera sonata neorromántica del siglo XIX.

La ira de Rinkley pronto se transformó en frustración que luego mutó en impotencia y más tarde en miseria cuando perdió toda la fortuna que había conseguido reunir durante sus años de servicio en el Ejército Imperial. Los lodazales de Hoetlinden resultaron ser totalmente incompatibles con las semillas de amapola, un cultivo en el que Gottfried había depositado, de nuevo aconsejado por Piccolino, todas sus esperanzas empresariales.

Gottfried, amargado y hambriento, decidió asesinar personalmente a Piero Piccolino quien llevaba una acomodada vida en el norte de Italia como músico de cámara en el palacio del Conde de Timbrisi. Hoetlinden distaba de Timbrisi, en aquel entonces, 2.700 leguas napolitanas, (unos 600 kilómetros). Gottfried Rinkley, que sobrevivía gracias a la caridad de las monjas teresianas, no podía pagar el importe del viaje a Italia, por lo que decidióse, aguzando su ingenio, a inventar un medio de transporte autopropulsado que le permitiera llegar a las puertas del palacio Bellopiaccere, residencia de verano del Conde de Timbrisi.

Fue así como inventó la bicicleta.

Continuará. (Ojo, que Gottfried está de mala hostia).

6 comentarios:

MonSeñor Gusano dijo...

Menudo cabrón el Piccolino.... Espero que le meta algún radio de la bicicleta por los ojos... Aconsejarle lo de la amapola.... no tiene nombre.

G. K. Dexter dijo...

Debe estarlo si se dispone a recorrer 2700 leguas napolitanas a lomos de su invento.

Un saludo cinéfilo.

David dijo...

Gottfried está de mala hostia y yo igual no estoy con el humor adecuado para leer sus memorias... que siguen siendo estupendas, pero que hoy no me han llegado (más culpa mía que suya, como digo).
Un saludo.

Insanus dijo...

Ese pueblo mola, ¿eh? jajhjaj

lunes dijo...

Hambruna y deseo sexual reprimido...Si es que lo de los intercambios a veces es peligrosísimo, jua jua. A mí sus "ocurrencias" narrativas me desbordan con estos detalles. Bueno.

Mr. Lombreeze dijo...

Bueno, la semana que viene sabremos cómo inventó la bicicleta.

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