lunes, 4 de enero de 2010

Waterloo (1970), una Súper-Súper-Súper Producción.

"Al margen de una batalla perdida, no hay nada más deprimente que una batalla ganada". Arthur Wellesley, duque de Wellington.

Venga, vamos a comenzar el 2010 a lo grande.

Y yo que me emociono con esta cámara lenta de la carga de caballería de los Scots Greys:



Dicen que el fracaso de taquilla de "Waterloo" fue uno de los hechos que llevaron a Stanley Kubrick a posponer su proyecto de llevar al cine la vida de Napoleón Bonaparte, conquistador y guerrero gabacho que despierta en mí simpatías y odios a partes iguales. Pese a que este imperdonable circunstancia probablemente nos privó de otro peliculón del maestro, vamos a hablar hoy del "Waterloo" de Sergei Bondarchuk porque, a fin de cuentas, gracias también en parte a este descalabro y giro kubrickiano nació "Barry Lyndon".

El famoso productor Dino De Laurentiis encargó al flamante ganador del Oscar a la mejor película extranjera, el ruso Sergei Bondarchuk, la realización de esta súper producción, súper épica y súper descomunal. La película dura dos horas. Durante la primera se nos cuenta el glorioso retorno a Francia, tras su exilio en la isla de Elba, del emperador corso al mando de los 1.000 soldados de su guardia personal - imperial. Las tropas que el rey Luis XVIII, (Orson Welles), envía para que detengan el temerario avance de los bonapartistas, acabaron uniéndose a él con un militarista y nacionalista fervor cuasi religioso, tal era la veneración que la corta figura de Napoleón despertaba en su pueblo y en su milicia, (la escena es muy buena).

Pero lo que realmente merece la pena ser recordado de esta película es su segunda parte, durante la cual asistimos a una minuciosa reconstrucción de la batalla de Waterloo, o el fin de la invasión francesa de los Países Bajos que pretendía impedir el reagrupamiento de las tropas de las potencias europeas contrarias al pequeño gran corso.

60 minutos de cine absolutamente espectaculares. Desde los preliminares de la batalla, en los que se nos muestra con una grandilocuente escena de baile lo excesivamente despreocupados y relajados que esperaban los británicos en Bruselas la llegada de las tropas napoleónicas, a la famosa y desastrosa carga de caballería del Mariscal Michel Ney, quien confundió una reubicación de las tropas de Wellington con una retirada y metió la pata, bien metida, "aprovechando" que Napoleón echaba una cabezadita...



A pesar de que la película cojea en su ritmo narrativo, de que la interpretación de Rod Steiger (Napoleón) es demasiado Actor´s Studio, de que la rivalidad entre el emperador francés y el prepotente, mordaz, sarcástico y altivo duque de Wellington, (muy bien interpretado por Christopher Plummer), no llega a transmitirse bien del todo, y de que la música de Nino Rota es muy floja, tenéis que ver esta película, porque yo creo que no existe nada parecido en la historia del Cine.
No sé cuántos miles de soldados del ejército soviético participaron como extras en la película, pero tuvieron que ser unos cuantos. De verdad que no recuerdo otro film en el que tantos soldados, caballos, lanzas, sables, cañones, plumas y cascos, (de carne y hueso, no FX), cabalguen, corran y se peleen en un mismo plano. Dice la wikipedia que estas escenas fueron la inspiración de Peter Jackson para su trilogía anular (una trilogía "perfecta" según el robot Lucifer).

En fin, si decidís videarla disfrutaréis de unas bonitas panorámicas como éstas que os he subido al youtube:



SPOILER. Al final ganaron los británicos del Duque de Wellington y los prusianos del Mariscal von Blücher a quien muchos consideran el auténtico vencedor de Waterloo...

7 comentarios:

David dijo...

Pues no la he visto. Pero ¡cuánto extra suelto! Ni Cecil tenía tantos... Me quedo con el dato. Ahora que he visto Rod como Napoleón en tu vídeo y no me pega nada. Un saludo.

MonSeñor Gusano dijo...

Jajajajaja, que montón de tios. Solo de imaginar el rancho flipo. Menudo tajo de coreografía.

Juan Carlos Álvarez dijo...

Mr. Lombreeze:

Me alegra que comentes esta película. Hace años que la vi, pero nunca se me ha olvidado la impresión de ver a tanta gente junta en una batalla que de tan real parecía rodada in situ por National Geographic. La comparacíón con la trilogía de Peter Jackson viene muy a cuento, y para hacerse una idea del colosalismo de "Waterloo" sólo hace falta imaginar que todos los individuos creados por computador en la trilogía fuesen personas de carne y hueso.

Además de ser un director francamente interesante (su adaptación de "Gerra y Paz" también es muy estimable), Sergei Bondarchuk fue el padre de la maravillosa Natalia Bondarchuk, inolvidable protagonista del 'Solaris' de Tarkovsky.

Saludos y enhorabuena por el blog.

Mr. Lombreeze dijo...

Gracias Juan Carlos. Cierto, en su versión de "Guerra y Paz" (yo también la recomiendo) de nuevo aparecían muchíiiiiiiiiisimos extras: http://www.youtube.com/watch?v=4SVC_9V8K5Y

Dr. Quatermass dijo...

Como molan esos vídeos, ciertamente me han dado ganas de verla.

Aunque contando el final nos ha arruinado usted la peli ;-)

redrum dijo...

Coñe, ¿y no le ha dado problemas youtube por los videos? A mi ultimamente no me pasan una...

Esos planos con tanta genta pesan muchos fotogramos!

1 saludo!

Mr. Lombreeze dijo...

redrum, hay que ser muy valiente para meterse con MrLombreeze. Los del youtube lo saben.

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