jueves, 20 de septiembre de 2012

Obras Maestras del Cine Contemporáneo. Nadie Sabe (2004, Hirokazu Kore-eda).

Si Nadie Sabe fuese una fábula y la historia que nos cuenta simbolizara otra cosa diferente de lo que acabamos de ver, estaríamos ante una película muy bonita pero muy tonta, como son casi todas las fábulas cinematográficas para adultos (Canino, Hierro 3, etc) y casi todo lo conceptual. Pero Nadie Sabe es una tragedia de hechos reales basada en hechos reales. Y la realidad, que puede ser más esperpéntica que la más esperpéntica de las fábulas creadas por el más esperpéntico realizador simbolista, cuando es cruda no tiene tiempo para tonterías. Por eso los de Cannes no tuvieron más remedio que conceder  el premio al mejor actor de 2004 a un niño japonés de 14 años que se llamaba Yuya Yagira.


La realidad que está detrás de Nadie Sabe la protagonizaron cuatro hermanastros (todos de distinto padre) que, en 1987, fueron abandonados durante seis meses en un apartamento de 40 m2 de un barrio de Tokio. 50.000 yenes es todo lo que les dejó su madre antes de irse a pasar una temporada con su nuevo novio. En Tokio viven más de 13 millones de personas. De todas ellas, nadie supo, durante seis meses, que cuatro menores intentaron sobrevivir en un mundo de adultos. No voy a contar más detalles de la trama porque Nadie Sabe es una película de detalles, muchos de los cuales, de unos pocos segundos de duración, valen más que la mayoría de las horribles películas que estrenan cada semana en nuestros cines.


El director japonés Hirokazu Kore-eda rodó, un lustro antes de Nadie Sabe, otra hermosa película que se titula After Life y que es un cuento sobrenatural que también les recomiendo. Pero, en Nadie Sabe, Kore-eda se deja de cuentos y lo único sobrenatural que hay en su película es su mirada, la de un director que es como un dios omnipresente pero impotente, que todo lo ve pero que nada puede hacer por mitigar el sufrimiento de los niños o, mejor dicho, el sufrimiento de nosotros, los espectadores adultos, que somos los que etiquetamos como "drama" la terrible experiencia que sufrieron estos cuatro niños japoneses que pasan las horas de su confinamiento jugando con su Nintendo o con sus muñecas.

También jugando, pero con la gran baza de la sorprendente naturalidad de sus cuatro actores infantiles, Kore-eda nos regala una narración de dos horas y media en la que filma el tiempo como si fuera un notario - poeta que imagina la intimidad de cuatro niños que están solos contra todo y que le echan un pulso al mundo con la fuerza que les proporciona un sencillo, autoimpuesto y  frágil sistema de normas de supervivencia. Pese a disponer de más de 150 minutos, Kore-eda no pierde el tiempo juzgando a la mamá porque él necesita todo ese tiempo para mostrar la cotidianeidad de una tragedia en la que, a los ojos de un niño, no tiene cabida el melodrama. Porque ¿qué hace un niño cuando recibe una carta avisando del corte de suministro de la luz?. La abre, la lee y se la da a su hermano pequeño para que pinte animalitos de colores.


En el prólogo de la película se muestra un fogonazo de su final. Un final que, aviso, no es apto para sensibleros, es sólo para almas sensibles (como la mía). Así que cuando, durante el epílogo, un avión vuela sobre la cabeza de Akira, el hermano mayor, un escalofrío recorre su alma. También la nuestra. Qué más se le puede pedir al Cine.

12 comentarios:

fiona dijo...

Si es que hay gente que no debería tener hijos en la vida.

Joder, lo mal que lo pasamos en mi casa cuando tenemos que dejar al perro un rato solo, para dejar a los críos 6 meses...6 meses! Que se dice pronto!!!

Ufff, no sé si el final va a ser apto para mí, que yo soy una sensiblera de las que hablas.

1besico!

Tripi dijo...

Joder, si 50.000 Yenes son una pasta¡¡¡ la de farras que se debieron correr los niños.

Hola Lombri.

No sé, no sé...no me convence. La has vendido bien, pero estoy dubitatito. Siempre he creído que chinos y japos sólo sirven para hacer pelis de artes marciales.

Un saludo, Jefe.

Ps.- Por cierto, ayer pensé en ti (ni que decir tiene que nada sexual, no te hagas ilusiones). Vi Un lugar bajo el sol y me pareció una obra maestra.

redrum dijo...

Kore-Eda por estos lares y cada vez menos tetas... Se nos está ablandando, caballero!!!

Un abrazo!

abril en paris dijo...

Seguramente es todo lo que tú dices y deberiamos verla con el corazón bien apretado ( por no decir otra groseria )pero me temo que estoy en el lado sensiblero o sensibilero que viene a ser lo mismo.. éste es cine de llorar no nos lo negarás !:-P
Me pone mala ver a un perro en un coche al sol con la lengua pegada al cristal.. ¡ no te digo lo de los niños estando en su casa y todo !.. Pero no olvidemos las chabolas Mr. L. que nos quedan más cerca..
ainsss..

Mr. Lombreeze dijo...

@redrum, aquí se habla de directores de cine de verdad, ganen o no ganen festivales. Y de tetas, por supuesto. Nuestro sueño es que todos los grandes directores tengan grandes tetas. Como ves, Kore-eda levanta pasiones en los comentarios... casi tantas como Prokofiev.

Mr. Lombreeze dijo...

@Tripi, George Stevens, el director de Un Lugar en el Sol es uno de los más grandes directores norteamericanos. Recuerda que Monty, el protagonista de La Última Noche de Spike Lee, se llamaba así porque a su madre le encataba Monty Clift en Un Lugar en el Sol que es, como bien dices, una obra maestra.
Nadie Sabe se vende sola. De verdad. Yo también me acordé de ti, luego te mando el vídeo que me grabé... y te advierto que yo no soy impotente como dios...

@fiona, el subgénero de niños abandonados que tienen que buscarse la vida y madurar a marchas forzadas siempre me ha gustado mucho. Esta sería la primera parte de una personal trilogía reciente que completan Los Gigantes y Boy (pelis de las que ya hablaré). Yo creo que es una película que te va a encantar, aunque es cierto que el ritmo de la narración es más contemplativo de lo habitual en el cine americano.

Mr. Lombreeze dijo...

@abril en paris, no, no es cine de llorar. Sería cine de llorar si la historia la hubiera contado Jolibú. Bueno, pues no olvidemos a las chabolas, ni a las ballenas, pero veamos Nadie Sabe. Es el consejo que os doy, amiguitos.

El Bueno de Cuttlas dijo...

Yo he visto otra película de este director japonés, "Stil Walking", que me dejó bastante frío. Para peliculones nipones recomiendo dos obras mayores de Masaki Kobayashi, "Harakiri" (1962) y "Samurai Rebellion" (1967). Se habla mucho de Kurosawa pero poco de este gran autor.

Un saludo

David dijo...

Estuve a punto de ir a verla al cine.
Al final no lo hice (no sé; o sí sé pero no quiero saber por qué motivo)... la tengo en espera...

Mr. Lombreeze dijo...

@El Bueno de Cuttlas, a mí me gusta mucho Kore-eda, la película que dices, "Caminando", también. Y eso que no soy especialmente fan del cine japonés, ni siquiera del clásico de los maestros que citas, aunque esas dos de Kobayashi son muy buenas. Todavía es incluso menos conocido Mikio Naruse (el de "Cuando una mujer sube la escalera"). No sé si conoces la obra de este director, pero si eres niponcinéfilo, te gustará.

David Amorós dijo...

Pues a mí me encanta "NAdie sabe" aunque no me gustó nada "After life". Si no has visto "Still walking" te la recomiendo mucho. Una historia a lo Ozu muy contenida pero con emociones muy puntuales, pero a flor de piel, que es otro gran relato de la pérdida por parte del director japonés. Un abrazo.

Mr. Lombreeze dijo...

@David Amorós, sí, he visto Still Walking, es una gran película. Aunque eso de lo "a lo Ozu" habría que matizarlo, jejeje.

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