domingo, 22 de julio de 2012

Por qué me gusta Tarantino pese a aborrecer el exploitation.

La década de los años 70 fue la edad de oro del cine de exploitation. De la influencia de esa moda no se libraron ni las productoras de Hollywood que fabricaban películas dirigidas, en principio, al gran público (¿ejemplos?. Pfff.., decenas: Mandingo (1975) de Richard Fleischer, Soldado Azul (1970) de Ralph Nelson y etc, etc, etc.). Pero lo cierto que es que los reyes de este subgénero que buscaba hacer caja atrayendo al espectador a las salas con el recurso de ofrecer en pantalla todo un variado catálogo de aberraciones (con más o menos disimulo; las excusas más recurrente eran la pedagógica: "te vamos a mostrar en pantalla algo muy malo que tú no debes hacer" y la falsa progresía "rompamos tabúes para que nuestra sociedad sea más libre y tolerante"), fueron los realizadores europeos (sobre todos los italianos liderados por el.., no sé cómo calificarlo.., Joe D´Amato) y los asiáticos (cuya herencia cinematográfica recoge el insano Takashi Miike). Este grupo de euroasiáticos terminaron por convirtirse en los reyes del mambo del Xploitation, un cáncer que no respetó a nada ni a nadie. 

Un ejemplo light de esta falta de respeto: me estoy acordando de ese engendro que parió Liliana Cavani cuando llevó al cine la magistral novela La Piel de Curzio Malaparte. Lean la novela, vean la película y entenderán la diferencia entre denuncia y exploitation. Cuando una película es recordada por la escena ésa en la que un tanque aplasta a un tipo y esparce sus tripas por el asfalto, es que la película en sí misma es una mierda pinchada en un palo. Pinchen en este enlace si quieren ver la escena y díganme si, en su opinión, hay algún plano que sobra.

Siempre ha existido el exploitation (clásico ejemplo: El Signo de la Cruz, 1932, de Cecil B. Demille) y siempre existirá mientras en el planeta queden humanos que se sientan atraídos y estén dispuestos a pagar por disfrutar del morbo que provoca ver en nuestras pantallas escenas con situaciones exageradamente violentas, innecesariamente crueles o, sencillamente, sádicas. Más violentas, más crueles y más sádicas que la violencia, crueldad y sadismo real que, presuntamente, pretenden denunciar. Obviamente la categorización de una película como perteneciente al género exploitation o no, dependerá de muchos criterios entre los que se incluye la subjetividad del categorizador. No vamos a entrar hoy en ese jardín aunque, resumiendo, la diferencia principal estaría en si la exhibición de lo aberrante es el medio o el fin. Lo de siempre.

Lo he dicho ya muchas veces en este blog y lo repito: Yo aborrezco el exploitation. Es el género más innoble de todos, aún incluyendo el pornográfico que, al menos, es honesto en sus planteamientos. Por eso aborrezco, especialmente, algunas de las películas del género que han conseguido entrar, por la puerta de atrás (esa que abre la aristocracia intelectual) en el Olimpo de la Historia del Cine. Son esas películas en las que se ven culos, tetas, penes, coprófagos, pedófilos, violadores, torturadores, sicópatas, necrófilos, bestialistas, fetichistas o sadomasoquistas, pero de las que se nos dice que todos esos culos, tetas, penes, coprófagos, pedófilos, violadores, torturadores, sicópatas, necrófilos, bestialistas, fetichistas o sadomasoquistas que estamos viendo, no son, en realidad, culos, tetas, penes, coprófagos, violadores, torturadores, sicópatas, necrófilos, bestialistas, fetichistas o sadomasoquistas, sino que son símbolos que significan otra cosa. Nos dicen que son alegorías de tal o cual enfermedad que amenaza a nuestra sociedad. Ejemplo clarísimo clásico: Saló o los 120 días de Sodoma (1975) de Pasolini.

No cuela.

Seguiré aborreciendo el exploitation mientras queden directores con talento suficiente como para denunciar las más bestiales atrocidades de nuestra Historia sin tener que recurrir a este súbgenero. Ejemplo reciente: Ciudad de Vida y Muerte (2009) de Lu Chan. Pero fíjense que digo "aborrezco" (en mis tiempos de la E.G.B. era "presente del indicativo") y no digo "aborrecía", que era "pretérito imperfecto"...

Tan imperfecto como las neuronas de un adolescente cinéfilo. Durante ese pretérito imperfecto de mi adolescencia, el n.1 de mi ránking de aborrecimientos lo ocupaba el cine de entretenimiento ochentero made in USA (sigo odiando muchas de esas películas creadas para oligofrénicos) que era el que eclipsaba al resto de las propuestas y, claro, no era cuestión de tirarme todo el día viendo cine intelectual (pensar demasiado te vuelve majara), así que la otra opción que me quedaba eran las exploitation movies que abarrotaban los estantes de cintas VHS de los videoclubes de barrio. Además, era una de las pocos recursos que teníamos para ver tetas, algo que siempre me ha venido muy bien a la hora de intentar librarme de la agonía existencial que puede producir el cine de Bergman o Tarkovski (sostengo la teoría de que si en mitad de El Caballo de Turín aparece Jessica Biel en bikini llamando a la puerta de la cabaña y le dice al abuelo "buenas tardes, ya sé que el mundo se acaba, pero vengo a enseñarle mis tetas, ¿quiere usted tocarlas o le dejo tranquilo para que filosofe un rato más?", al viejo cochero se le pasa el miedo al fin del mundo en pocos segundos).

Es por ello que tengo que confesar que he visto muchas películas exploitation. Demasiadas. Aunque no creo que llegue ni de lejos a las que ha tenido que ver el gran Quentin Tarantino, el actual rey de la estetización de la violencia y el director que más ha hecho por reivindicar los valores estéticos (si es que los tiene) del exploitation.

Las películas de Tarantino (sobre todo el vacío díptico de Kill Bill) están repletas de referencias a películas setenteras de exploitation light. Y Tarantino lo hace sin disimulo, como tienen que ser los homenajes cuando la admiración es sincera. Y yo admiro a Tarantino pese a aborrecer el exploitation. Y no solamente porque las referencias tarantinianas estén siempre tomadas de un exploitation de bajo impacto, sino porque yo percibo en su cine no tanto su admiración hacia ese género como su nostalgia hacia una época: nuestra adolescencia cinéfila, ésa en la que el disfrute del exploitation era un pecado venial porque nuestro recorrido por el Mundo (un Mundo que puede llegar a ser increíblemente duro e implacable) era muy corto y superficial. Porque uno no puede aborrecer el naziexpolitation hasta haber leído a los historiadores contarnos las crueldades del régimen nazi y desarrollar una intolerancia visceral hacia la trivialización del nazismo.

Seguiré viendo el cine de Tarantino pese a que todo parece indicar que sus películas continuarán teniendo sus raíces muy asentadas en mucho del exploitation setentero (su próxima película está ligeramente inspirada en un cutre spaguetti western de Sergio Corbucci titulado Django), porque en el cine de Tarantino hay cuatro cosas que nunca encontrarán en el exploitation más burdo: humor, calidad técnica, gamberrismo y una claridad de ideas sobre quiénes son los buenos y quiénes son los malos de sus historias.

18 comentarios:

David Amorós dijo...

Pues en Tarantino estamos de acuerdo, yo también lo adoro. Y espero con ansias ese western con raíces y referencias de spaguetti que, espero sepa transformar. Porque vaya género. Aunque ahora que pienso soy super fan de "Hasta que llegó su hora" de Sergio Leone. Y respecto a los exploits, pues hay de todo, pero a mí no me suelen indigar por defecto. Si A Bela Tarr le tares a Jessica Biel en bikini tengo dudas de si deja de hacer la película y se va al Caribe o... si la tira al pozo, ja,ja. Un abrazo.

Lucifer, Becario del Mal dijo...

bueno es innegable que las fuentes de Tarantino son esas pero el uso de una violencia cruda y estilizada no me parece una explotación sino al contrario. La tónica dominante de los 90 es gustar a públicos generalistas, evitar complicaciones, críticas furibundas y no perjudicarse la distribución internacional y en la clasificación por edades y en los críticos ceporros de la prensa - que suelen ser bastante conservadores, ya que la mayoría de periódicos lo son.
Así que para ver un Tarantino o una Naranja Mecánica hay siempre que esperar que alguien se la juegue con su propio dinero -cosa harto dificil- y que realmente sea bueno porque si no te crucifican. Así que Gracias a todos los que han roto esquemas solamente por el placer de romperlos, se llamasen Kurosawa, Kubrik, Kitano o un irreverente yankee añorando sus sesiones golfas trasheras de cine setentero.

Alex Palahniuk dijo...

Tarantino es un fenómeno, pero sí es verdad que se repite más que el ajo. Aun así, que no tenga un Oscar, es de plomo derretido, a Hollywood dale dramas, que se pirran por ellos.

Kinezoe dijo...

Me siento muy cercano en mi parecer al cuarto párrafo. El último también podría firmarlo. Bueno, en realidad todos. Aunque yo no lo habría expresado tan bien como usted sabe hacerlo.

Saludos.

GCPG dijo...

En cuanto a la temática planteada... ¡uf! No lo aborrezco, porque ignoro los límites de un cine de explotación y otro que no lo es. ¿Realmente está tan claro? Un exploitation light podría ser El padrino. Digamos que no me gusta gran parte del cine catalogado como tal, y reconozco que tampoco es que en mi adolescencia me atiborrara.

No adoro a Tarantino, a ratos me divierte, otras tantas me aburre soberanamente.

Sólo un pequeño apunte: en Bergman también salían tetas.

fiona dijo...

Lombri, he tenido una revelación leyendo lo de El caballo de Turín y Jessica Biel...la TETOTERAPIA..., que no?

Lo veo, lo veo.

1besico!

PEPE CAHIERS dijo...

Tarantino ha hecho realidad el sueño de muchos que nos consideramos cinéfilos: dirigir con talento todos sus mitos de juventud, algo que no todo el mundo puede realizar. "Te vamos a mostrar en pantalla algo muy malo que tú no debes hacer"; ¿sería pues "La palabra" un ejemplo de exploitation?.

miquel zueras dijo...

Supongo que la mítica "Mondo Cane" fue la que inaguró ese subgénero.
Esa escena del tanque de "La piel" en la novela cobra tintes surrealistas: el cadaver está tan aplanado que no cabe en el ataúd y han de remojarlo como un bacalao. Eso no se menciona en la sensacionalista película de Cavani. Saludos. Borgo.

Charlie dijo...

Hola, Lombri, soy Charlie. Creo que es más que suficiente para que sepas a qué me refiero con el contenido del post jajajajaja.

Un beso.

P.D. Tarantino mola; pero el númeroso grupo teen pajillero que hay a su alrededor da un poco de grima. Incluso en mis años teen, que no quedan muy lejos, lo daba.

Mr. Lombreeze dijo...

@Lucífer, coincido contigo: la estetización de la violencia no es sinónimo de exploitation. De hecho las pelis de explotación generalmente no estilizan absolutamente nada porque son burdas y primitvas (por fuera y por dentro). Y sí, yo también le doy las gracias a aquellos que amplian las fronteras de cualquier Arte por el medio que sea. Cosa a la que, en mi opinión, ha contribuído en contadísimas ocasiones el exploitation.
La subjetividad del que opina siempre está ahí. Para mí, en la actualidad, el director que más está haciendo por expandir esos límites es Gaspar Noé al que, personalmente, no asocio con el exploitation. Soy muy fan de este señor, incluída su Irreversible. Noé es el ejemplo perfecto para demostrar algo muy importante para no ser malinterpretado: que no soy un mojigato asustadizo.

@Alex, Pe tiene un Oscar y Slumdog Millionaire tiene 8. Yo es que ya descarto la coherencia en los premios de la Academia americana pero creo Pulp Fiction se hubiera llevado el Oscar de no haber coincidido ese año con Forrest Gump.

@Kinezoe, bueno, reconozco que el simbolismo es un recurso que no es santo de mi devoción (cuando vi p.e. "Y la nave va" de Fellini", no entendí absolutamente nada). El pecado más grave del exploitation es intentar vestirse con una túnica de solemnidad y respetabilidad.

Mr. Lombreeze dijo...

@CPGC, el debate sobre los límites entre géneros suele ser terreno farragoso y estéril. Pero a El Padrino yo no le encuentro exploitation por ningún lado. Exploitation hubiera sido incluír una escena en la que se viera, con detalle, cómo le cortan la cabeza al caballo del magnate hollywoodiense, por ejemplo. Esa escena, ¿qué hubiera aportado a El Padrino?, ¿realismo?. A mí el díptico de Kill Bill me parece una de las cosas más aburridas que jamás he visto en el cine.
Jajajajaja. Vale, es verdad, a Bergman también le gustaban las tetas (eso dice mucho a su favor). Pero no creo que El manatial de la doncella deba clasificarse como una película de sexploitation del súbgnero de venganzas por violaciones, ¿no?. ¿Tú crees que de haber podido hacerlo a Bergman le hubiera gustado filmar una escena en la que se pudiera ver con detalle la violación de la doncella?.
Pero vaya, que las clasificaciones son algo muy personal.

Mr. Lombreeze dijo...

@David Amorós. A excepción de las películas de Leone, poco más se puede salvar del spaguetti, la verdad. Yo es que no creo que Tarantino intente salvar nada, simplemente creo (o quiero creer) que está haciendo las películas que a él le hubiera gustado ver de crío: con un ambiente exploitation pero con la calidad de un director de cine de verdad.
Pues ahora que lo comentas, hace poco recordábamos Hasta que llegó su hora:

http://gusanoylombriz.blogspot.com.es/2012/07/momentos-magicos-del-cine-hasta-que.html

Bela Tarr.., a lo peor la tira a un pozo pero el viejo cochero, no. ¡El viejo cochero la invita a patatas!. jajajja.

Mr. Lombreeze dijo...

@miquel, sí, pero ojo, que Mondo Cane es un documental. Tendencioso quizás, pero documental, no es ficción. Ya sabes que yo considero a Mondo Cane como una de las películas más importantes en la Historia del cine.
Ya ves que el cádaver de Cavani es irrecuperable. Por mucho que lo remojes, eso no recupera ni de coña...

@fiona, pensaba que hablando del caballo de turín y Jessica Biel ibas a proponer algo más "bestia". Yo práctico la tetoterapia desde que tengo uso de razón. La recomiendo por encima de la ictioterapia.

@PEPE C. estoy completamente de acuerdo. Has resumido perfectamente la intención del post.
En cuanto a Ordet, jejeje, qué cabronazo eres.., jejejeje, cómo te gusta tirarme de la lengua. Ordet es una película para místicos cristianos y yo soy materialista y ateo. Es una película apologética que me desgrada profundamente.

Mr. Lombreeze dijo...

@Charlie, jajajaa, macho, si quiero llamarte a mi presencia solamente necesito escribir "Pasolini" o "Saló" y acudes rápido a comentar!!!jajjja.

Que le den a los pajilleros, no?.

GCPG dijo...

Obviamente, el comentario sobre El padrino era una exageración. Tampoco creo que sea exploitation.

Y ser materialista y ateo -religión que también profeso- no me impide admirar Ordet. Y especialmente me encanta Dies Irae.

Mr. Lombreeze dijo...

@GCPG, Uy, a mí sí que me lo impide. A mí no me encanta nada de Dreyer, pero Dies Irae es, desde luego, de las que más me gustan.

Möbius el Crononauta dijo...

Mal. El explotation nunca lo haría.

Mr. Lombreeze dijo...

@Moebius, JAJAJAJAJJAJJAJAJAJA.
Yo sé que tú sabes que generalizar es injusto y que me refiero al exploitation cafre del estilo de Holocausto Canibal, Guina Pig, Ilsa y todas esas cosas.

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